Oruro, Bolivia. 18 de diciembre de 2018
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CAPUZ CULTURAL

Nos habla Don Josermo

Don Josermo Murillo Vacareza

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El FULGOR.com
location_city Oruro, Bolivia
date_range 26 de agosto de 2018

Hace un año exactamente, rememoramos la presencia de don Josermo en el ámbito local en una reseña personal. Establecemos, que no terminaremos de escribir sobre su personalidad y su legado hacia su familia. Tal vez, en esta ocasión podremos revelar datos de su propia mano que han permanecido inéditos en algunos aspectos importantes.

Uno de ellos, anotado en su propia pluma nos refiere sobre la novela muy conocida de Augusto Guzmán “Prisionero de Guerra”, en la cual de manera autobiográfica, relata el autor la experiencia en el Chaco y su cautiverio. En este libro editado en 1967 de la editorial Don Bosco, a modo de mostrar a la descendencia su aporte histórico nos relata textualmente: “El autor Augusto Guzmán fue movilizado en Oruro en 1934, cuando yo debía incorporarme fue llamado por el Coronel que me encomendó una misión sobre cuyo secreto se me hizo jurar. Pero a diciembre de 1934, me fui a la zona de operaciones.  En ese ínterin, Guzmán cayó prisionero en una emboscada paraguaya. Llegaron noticias de él a su familia e inmediatamente hice gestiones por medio de Carlos Mangudo para que lo evacuaran por el mal estado de su salud. Se consiguió ante el jefe de la oficina de prisioneros (de apellido) Garay y Guzmán volvió a Bolivia entonces sano y salvo, pero no dice (en la novela “Prisionero de guerra”) como fue su liberación. Las demás aventuras del cautiverio las conoce por los relatos de prisioneros que iban volviendo del Paraguay”. En otra nota en la tapa del libro: “no dice que fui yo quien lo liberó pronto y lo hizo volver antes que a los demás”.

Hace pocos días, tuvimos el honor de recibir de manos de Guillermo Delgado Parrado, un libro que rescata artículos de periódico de don Trifonio Delgado Gonzales, llamado: “Crónicas y memoria del periodismo minero. Bolivia, 1934 – 1950”. El articulista, publica en diferentes periódicos después de su campaña en la Guerra del Chaco en periódicos como “La Mañana”, “La Patria” y otros. Entre sus escritos, nos encontramos que Trifonio Delgado publicó en el periódico “Vamos a Ver”, un periódico de cuyo contenido de crítica social se tornó amenazante a las esferas gobernantes, lo que ocasionó que el propio gobierno de David Toro cerrara este periódico y confinara a Roboré en el oriente al propietario don Josermo Murillo Vacareza.

Allí nos comparte: “fui nuevamente apresado y confinado a esa región, a un lugar sin comunicación; ni auxilio, se me condujo a lo más impenetrable de la selva, allí se me dejó solo junto a una aguada que servía de bebedero para los animales salvajes, me dieron un fusil para que cazara y me alimentara de esa carne; así fui abandonado para que muriera de “muerte natural”, era imposible huir por lo enmarañado de la selva, sin rumbo, sin camino, sin agua; allí estuve más de un mes hasta que vinieron a recogerme para llevarme a la primera población, San José de Chiquitos, y dejarme en libertad”.

El patricio orureño en la Guerra del Chaco (tercero de izquierda a derecha en la fila del centro)


El año 1940, asume el Rectorado de la Universidad San Agustín, y como es de conocimiento, cambia el nombre a Universidad Técnica de Oruro con el propósito de dar calidad científica a todos los estudios y hacer profesionales técnicos. Nuevamente en otro libro realiza sus anotaciones, este es escrito por Alfonso Kreidler Rivero, llamado “13 años de resistencia” editado en talleres Gráficos Bolivianos en 1968. Estos apuntes nos aclara un periodo muy conflictivo del país: “Este libro le compré a un joven que estaba necesitado de Bs. 10 que por ser libro de un sector político no me interesó mucho. Pero al abrirlo vi que es un aporte documental. Por cierto que está mal escrito, carece de todos los elementos literarios más elementales, pero es espontáneo, por lo mismo más fiel. El autor no tuvo el menor propósito de hacer mera literatura, sino en revelar lo que le ocurrió en su lucha política por el falangismo.- Muchas referencias y conclusiones es posible arrancar de este libro y que coinciden con otros juicios que ya tuvimos sobre la Falange Socialista Boliviana y su fundador así como sobre sus prosélitos.- Ya sabemos que Oscar Unzaga de la Vega fue un frustrado, y que su resentimiento para satisfacer su instinto de agresión y destrucción dirigió contra todo lo que él juzgaba comunista; se saturó de ese morboso nacionalismo que el nacismo alemán contagió desde antes de la segunda guerra mundial. Muchos como Unzaga creyeron que iban a salvar a sus países con los mismos principios  de la svástica (sic) de Hitler. Este movimiento patológico, se hizo naturalmente contagioso y cuanto en una y otra parte compartían esas ideas, se ayudaban en lo posible.- Por eso acudieron grandes cantidades de adherentes porque coincidían en sus primitivismos, en sus instintos y en la elementalidad de su ultranacionalismo.

El episodio que mejor definió a Unzaga, fue como era 1938, se puso al servicio incondicional del militarismo, se alió con el General Peñaranda  cuando subió al poder, luego al ver el crecimiento del Partido de Izquierda Revolucionaria (P.I.R.) destruido por el oportunismo y la confusión ideológica de Arce, además de su ambición y egolatría, creyó que ese era el adversario contra quien debía llevar y centrar la violencia de sus ataques; con una legión de fanáticos vino en 1940 a desbaratar la convención del PIR, que por otra parte perdió calidad nacional con las invitaciones que Arce había hecho arbitrariamente a elementos pseudoizquierdistas de Chile, todo lo que rebasó el ultranacionalismo y el anticomunismo de Unzaga.

Este, con el apoyo de la policía y los empleados de ese régimen que era como siempre, dóciles instrumentos y estando Alberto Aguirre de jefe de Policía, como podía estar con la misma aptitud de acomodo, como administrador de un mercado, atacó la reunión del PIR en el Teatro Municipal, a la que yo no fui porque discrepé de las actitudes de Arce y sus fanáticos (el fanatismo que inspira a un partido es una llama que pronto se consume y eso es lo que mató entre otras causas al PIR y a la FSB.- Pero como estaba de rector fui buscado por Unzaga y sus adherentes y ser asesinado en plena universidad.- Circunstancias casuales no me permitieron ir a la Universidad; los falangistas irrumpieron en ella pero fueron repelidos por los universitarios entre ellos Humberto Salamanca y otros. Ese habría sido uno de los primeros asesinatos políticos. Por supuesto que al día siguiente de la fundación del Partido de Izquierda Revolucionaria fuimos apresados en masa sus dirigentes y encerrados primero en La Paz donde un militar de mentalidad prehistórica nos injurió.

Este fue el inicio de las confinaciones y encarcelamientos a los cuales don Josermo tuvo que soportar, y solo era el inicio de la década de los cuarenta, la experiencia en el Cuartel Calama en 1944 y el control Político que lo tomaba preso cuando consideraba necesario para confinarlo a los Campos de Concentración como Curahuara de Carangas no doblegaron su carácter; sin embargo de estos episodios, queda pendiente para compartir en futuras crónicas, el tiempo permitirá elevar un juicio de valor sobre su actuación pensando siempre por el bien de Oruro y que para las generaciones suyas siempre son de inspiración y es el mejor legado.


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