Oruro, Bolivia. 18 de diciembre de 2018
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CAPUZ CULTURAL

Junta Tuitiva de La Paz, por los derechos del Rey Fernando VII

Palacio Quemado de 1867

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El FULGOR.com
location_city Oruro, Bolivia
date_range 15 de julio de 2018

Hace algún tiempo, se escuchó decir que el “Primer Grito Libertario”, fue en La Paz por el movimiento del 16 de julio de 1809, dejando de lado lo acontecido en Chuquisaca casi dos meses antes el 25 de mayo del mismo año. Sin embargo, debemos aclarar que no es un “grito”, sino un acontecimiento que forma parte de una cadena de hechos que tendrán como conclusión la Independencia de Bolivia en 1825 y que no obedece precisamente a un grito, ni siquiera a quien “gritó” más fuerte para dar una solución salomónica a ambos acontecimientos históricos.

Debemos entender el contexto en el cual se desarrollaban los hechos en ese tiempo, inicialmente, la Guerra de Independencia comenzó el 2 de mayo de 1808 en Madrid, cuando el pueblo español organizado en Juntas intentó sacar a los franceses del país y que se encontraba gobernado por José Bonaparte, el hermano de Napoleón Bonaparte, apodado “pepe botellas” por su afición al vino.

Las principales ciudades de España se organizaron en Juntas Gobernativas, las mismas que tenían un carácter de precautelar la monarquía, si recordamos que en ese tiempo el Rey Carlos IV y su hijo Fernando el Príncipe de Asturias, que más tarde sería Fernando VII se encontraban en una especie de prisión en Bayona, gozando de privilegios reservado solo a la nobleza. La invasión de Napoleón lo llevó a ocupar los principales estados de Europa, obligando en muchos casos a escapar, como pasó con el Rey de Portugal Juan VI casado Carlota Joaquina de Borbón, hija del Rey de España Carlos IV.

Sin embargo, la corriente absolutista consideraba a esta tendencia de las “Juntas”, como un pretexto para instaurar la República como había sucedido en Francia, con la consecuencia de la ejecución de la familia Real; por supuesto, fue un temor de los nobles en Europa y permitir el juego de la autonomía a través de las Juntas. Pese a que la Junta Suprema Central fue instituida por Fernando en su ausencia para regentar o precautelar sus derechos.

¿Que pasaba en América?, específicamente al territorio donde nuestro país formaría otro Estado, para ese año, la Audiencia de Charcas pertenecía jurisdiccionalmente al Virreinato del Río de la Plata, dejó de ser parte del Virreinato del Perú desde 1775. La audiencia de Charcas, era el territorio que más ingresos generaba a la colonia por las ricas minas de plata que en el siglo XVIII había reportado al reino de España.

Por lo tanto, era un territorio muy pretendido. José Manuel de Goyeneche, se había entrevistado en Río de Janeiro con la reina de Portugal, Carlota Joaquina de Borbón, este país había instalado su reinado en las colonias, siendo el único que traslado la casa real a América. En esta entrevista, al saber que el hermano de Carlota se encontraba en Bayona, pretendió autoproclamarse “reina” del Río de La Plata. Esta encomienda fue bien instruida a Goyeneche que se trasladó a Chuquisaca y promovió entre los Oidores de la Audiencia de Charcas, pedir la adhesión a la reina de Portugal o sea a la Princesa Carlota.

Independencia de Bolivia


En ese tiempo, se conoció de la noticia que el rey y el príncipe heredero se encontraban prisioneros y los gobernaba el hermano de un francés. Esto significaría que Portugal, tendría derechos sobre esta parte del territorio americano, anteriormente disputado y dividido por la intervención del Sumo Pontífice.

Sin embargo, los oidores se disputaron en dos bandos, unos conocidos como los “Fernandistas” y otros como “Carlotistas”, lo que ocasionó el movimiento del 25 de mayo de 1809 en Chuquisaca que denotó en el triunfo de los “Fernandistas”. Se buscó que en otras ciudades importantes de la Audiencia tuvieran respaldo, se movilizaron hacia otras regiones, entre ellas a Nuestra Señora de La Paz que el 16 de julio de 1809 levantó una Junta Tuituva.

Destaca la presencia del enviado de La Plata Mariano Michel que se entrevistó con José Antonio Medina quien después cae preso y se le confiscan algunos documentos, entre ellos una Proclama enviada desde La Plata a La Paz. Lo extraño es que se realizó el acta de manera incompleta para hacer valer el famoso “grito”, cuando en realidad el encabezado del documento de la Junta de La Paz decía: “Junta Tuitiva de los Derechos de Fernando VII y del Pueblo”, tachando maliciosamente y construyendo documentos a través de un facsímile con redacción posterior muy parecida a la proclama de La Plata dirigida a los habitantes de La Paz.

La consecuencia ya la sabemos, esta junta trabajó unos meses, el Virrey José Fernando de Abascal y Sousa, de corriente Absolutista, consideraba que las “Juntas” no eran más que una excusa para deslindar los derechos del Rey, envió al mismo Goyeneche a ocupar la Audiencia de Charcas y establecer jurisdicción con el Perú.

Desde aquella época fuimos conocidos como “Alto Perú”, como una intención reivindicacionista de territorio. Como no podía ser de otra manera, se ejecutó a quienes promovieron la famosa “Junta”.

Pedro Domingo Murillo en la horca


Un año después, la Junta de Buenos Aires, con las mismas características de preservar los derechos del Rey Cautivo, entre sus primeras acciones estaba en recuperar las provincias altas en poder del Virreinato del Perú, las principales ciudades se encontraron en la disyuntiva de apoyar al Virreinato del Perú o a la Junta de Buenos Aires.

La Primera fue Cochabamba el 14 de septiembre que decidió por Buenos Aires, luego fue Oruro el 6 de octubre. Ambas ciudades ofrecieron sus hombres para pelear contra el ejército de Goyeneche en la famosa batalla de Aroma el 14 de noviembre de 1810. A partir de ese año, comenzó las pretendidas disputas entre el Perú y después la Argentina por lo que fue el territorio de la Audiencia de Charcas, que al final como dijo José Luis Roca: “Ni con Lima ni con Buenos Aires”, decidieron proclamar un nuevo país.

Debemos recordar además, que la Guerra de Independencia en nuestro territorio, propiamente dicha comenzó en 1812 como consecuencia de la anulación de la Constitución de Cádiz que el propio rey Fernando VII había aprobado, instrumento jurídico que incluía a todos los dominios de España y el Nuevo Mundo.

Esta lucha regional entre norte y sur  se mantuvo en el siglo XIX que desencadenaría en la mal llamada guerra Federal de 1899, y al final con el justificativo de ser la “cuna de la libertad” se disputaron la capitalía del país, cuando en realidad la historia tiene otra orientación, demostrando muchos equívocos y además un acta apócrifa, la misma que se enseña con orgullo en la propia Plaza Murillo de La Paz en un libro de granito.

Y si no es suficiente, solo sugerimos leer el libro “Añejerías Paceñas” del muy importante cronista paceño Ismael Sotomayor en el acápite “los Puntos sobre las íes”, y se sorprenderán de la historia de la pretendida tea de Murillo.


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