Oruro, Bolivia. 20 de octubre de 2018
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EDITORIAL

La fascinante Inteligencia Artificial

EL FULGOR.com
date_range 01 de julio de 2018

Las nuevas tecnologías han invadido nuestra vida cotidiana y sin darnos cuenta toda la humanidad ahora depende de ellas, es el caso de las imágenes que nos llegan a través del satélite, las computadoras conectadas a la red global internet así como los teléfonos celulares que constituyen herramientas sin las cuales no podríamos integrarnos al llamado mundo virtual, pero también a la vida cotidiana.

El trabajo de un periodistas es muy difícil imaginar que se desarrolle sin estas valiosas herramientas, una computadora sin conexión a internet sería sólo una máquina de escribir, lo mismo que los celulares que ahora y de acuerdo a su evolución tecnológica reemplazan a las propias computadoras.

Es en esta nueva realidad en la que nos desenvolvemos los seres humanos, nos hemos vuelto dependientes de las nuevas tecnologías y ahora nos parece normal conocer hechos de carácter noticioso o simplemente de interés general y/o personal en tiempo real, es decir, en el mismo momento que se producen.

Lejos parecen las largas jornadas en la que los periodistas debíamos acudir de forma obligada a nuestras fuentes de información para entrevistar  personalmente, a quienes se constituían en fuentes de las noticias.

Ahora los periodistas dependen y en gran medida de lo que le digan las oficinas de comunicación de todas las entidades estatales y también privadas. La información llega rápida y oportuna incluyendo texto, fotografías y videos.

Lo negativo es que esa información viene de un solo lado, es decir, se dice lo que la fuente quiere que se diga y es cuando el buen periodista debe proceder primero, a investigar que lo que se dice es cierto y siempre consultar a la otra parte o verificar la seriedad de la información.

Las nuevas tecnologías han cambiado nuestro modo de vivir y de ver el mundo.

Un artículo de Miguel Ormaetxea, nos pinta cómo será una jornada de un periodista en el año 2026, que probablemente parece lejano, sin embargo, estamos hablando de tan sólo 8 años más.

Se trata del uso de un asistente personal basado en la Inteligencia Artificial que para esa época estará listo para emplearse revolucionando la forma de hacer periodismo y dándole un impulso impensable.

En ese año (2026), el principal producto no serán los buscadores que utilizamos hoy sino la Inteligencia Artificial que hoy en día ya está presente en nuestras vidas y dentro de ocho años su costo será accesible para todos.

Y haciendo futurología podemos decir que un periodista se levantará por la mañana y en su dormitorio, se iluminará una pantalla digital en su mesa de noche que consignará las informaciones más importantes previamente seleccionadas por el asistente personal siguiendo los criterios del periodista y del aprendizaje de los intereses del hombre de prensa que la Inteligencia Artificial irá acumulando.


Un automóvil eléctrico de conducción automática será capaz de llevarnos a nuestro centro de trabajo, a la sala de redacción donde una gran pantalla nos ofrecerá toda la información global.

Para entonces un periodista tendrá a su alcance las más variadas herramientas de apoyo a su trabajo que le proveerán de imágenes, realidad aumentada y los más diversos hipervínculos.

Se tendrá a disposición la Biblioteca del Todo, con todos los libros que haya producido la humanidad, los videos, juegos, es decir con toda la producción intelectual global, accesible desde cualquier pantalla.

Esa inimaginable cantidad de información sería imposible de manejar sin la ayuda de un sistema filtrado basado en la Inteligencia Artificial, que permitiría optar por acceder lo que sea verdaderamente importante para nuestro trabajo e intereses de carácter personal.

Pero también la Inteligencia Artificial podría sorprendernos poniendo a nuestro alcance opciones aleatorias que nos inciten a seguir aprendiendo.

Y sin bien es cierto que ahora en el año 2018, nos parece que estos sistemas están lejos de nuestro alcance son ya una realidad que se aplica en países más avanzados y que los periodistas tienen la obligación de aprender si es que no quieren quedar relegados en el conocimiento y en el avance global de las nuevas tecnologías de la comunicación y la información.

Es una realidad presente, que modificará nuestra forma de vida, la forma de nuestro trabajo y de cómo nos relacionamos que necesariamente implicará una especie de nuevo contrato social con reglas claras y éticas.

Pero lo que estas nuevas tecnologías no podrán reemplazar será la capacidad de innovar, de crear, de pensar y de decidir entre el bien y el mal que son dones del ser humano otorgados por Dios y que ninguna máquina podrá reemplazar.


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