Oruro, Bolivia. 20 de octubre de 2018
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Memorias de la Guerra del Chaco

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Poeta, escritora, compositora e investigadora de la cultura orureña.
Miembro de la Sociedad de Historia de la Guerra del Chaco.

location_city Oruro, Bolivia
date_range 17 de junio de 2018

Corría el año 1932, cuando abruptamente en Sudamérica se rompió  la paz, llegó al umbral de la frontera la cruel  conflagración.

Los antecedentes de este episodio sangriento demuestran falta de logística,  obediencia,  constancia, lealtad, es decir un cúmulo de desaciertos.  El general Carlos Quintanilla en su “MANIFIESTO A LA NACIÓN”, terminada la campaña, describe: “Hallándome en Oruro al mando de la Primera División, el 18 de julio de 1932, fui llamado a La Paz, con carácter urgente, de parte del señor Presidente de la República.

Obedeciendo a la orden me puse inmediatamente en viaje y luego de presentarme en Palacio, el Jefe del Estado me ordenó asumir la Jefatura del Estado Mayor General. En aquellos días, el pueblo  boliviano, herido en su dignidad y soberanía por el alevoso ataque al fortín Mariscal Santa Cruz, vibraba de emoción patriótica y ardía en deseos de vengar el ultraje inferido al Honor Nacional. El ejército, cuya  capacidad y disciplina iban a ponerse a prueba. Esa reflexión me hizo notar la inconveniencia que habría de remover en tal momento al Jefe de Estado Mayor General. Por otra parte, personalmente, yo prefería concurrir en las filas, aunque fuera en condición subalterna”. (1)

Entre el coronel Filiberto Osorio y el Dr. Daniel Salamanca, existía evidencia de desconcierto, parecía recíproco, corrobora David Alvéstegui “el mandatario a tiempo de dirigirse al campo de operaciones, en el terreno hizo ciertas recomendaciones no bien recibidas por  Osorio, e insistió en retenerlo  para que reforzara el campo de batalla, lo contrario significaría su inminente renuncia. Salamanca aceptó su renuncia y para reemplazarlo convocó al general Carlos Quintanilla, quien antes de asistir al encuentro con el Presidente, visitó al coronel Osorio, e influenciado por lazos de amistad rechazó esta distinción y evitar que su camarada  quede distanciado del honor.  “El Dr. Daniel Salamanca  ordenó que el fortín Pitiantuta se  devuelva al Paraguay, no obedeció el  ejército al jefe de estado y el general Osorio, fue responsable de esta falta”.(2)   

Contrariamente a los anteriores párrafos, Joaquín  Espada, imparcial en sus consideraciones explica los motivos por qué el Presidente Salamanca renunció a su cargo.

“En fecha 19 de julio de 1932, a tiempo en que el Cnl. José Ferrufino y yo visitábamos al presidente Salamanca, apareció el Jefe de Estado Mayor Cnl. Osorio; tenía el rostro demudado y los ademanes nerviosos. El Presidente al ser informado de haberse ocupado el Gran Lago por las tropas de la 4ª. División, se afectó gravemente.


Dijo que los recursos paraguayos de asistencia y refuerzos militares eran más efectivos en esa zona. Añadió que la senda recién abierta de Camacho al Gran Lago era un hilo que podía ser cortado con una tijera del enemigo incursionado en los bosques. Exclamó que ese día era el más sombrío para Bolivia, porque al ser derrotado el piquete Moscoso, se encendería la guerra sin remedio.

El radiograma de fecha 17 expresaba: “Día 15 Mayor Moscoso, ocupó Gran Lago, paraguayos indican ser Fortín Carlos López, se sabe que núcleo tropas enemigas hallase Campo Esperanza”. Firmado: Mayor Murillo. C4D.En el parte se ocultó que Oscar Moscoso atacó y desalojó la guarnición paraguaya, en ánimo de dar la impresión de habérsela ocupado pacíficamente.(3)

“El Dr. Salamanca dio orden apremiante para enviarse un radiograma de respuesta con estas disposiciones: 1º.- Al haberse ocupado edificaciones paraguayas, se las abandone; 2º.- Se suponía que eran las que se reconocieron anteriormente por la exploración aérea y que debía establecerse la posición a la margen occidental del Lago; 3º.- Al estar las edificaciones al lado oeste, se aleje la posición boliviana poco más al occidente o sudeste y resista en caso de ataque. 4º.-  debía procederse con la circunspección recomendada; 5º.- Se haga conocer la orden a Moscoso premiosamente”.(4)

Osorio se mostró reacio no quiso interpretar a la letra la orden presidencial. Se resistió a mantener las fuerzas en actitud provocativa poniendo frente a frente dos enemigos enconados.   

Salamanca  en el afán de detener diplomáticamente el conflicto, había recomendado a los representantes en Washington reanudar los indicios del pacto de no agresión. Existió acumulación de errores, de parte de los delegado bolivianos, motivando la reacción del Paraguay y acusando de mentirosos a nuestra representación,  “Pitiantuta (Gran Lago) se había incendiado, precisamente en ese sitio hubo combate el 29 de junio, el Ejército boliviano retenía la posición”. Esta aclaración motivó la sonroja de  la Cancillería por la falsa información del Comando Militar boliviano, provocando que la comitiva paraguaya  abandone los conversatorios en Washington.(5)

Con las noticias, los bolivianos reaccionaron negativamente, la realidad de esta atrocidad,  fue resultado  del Estado Mayor. La falta de Osorio quiso “tornarla en acusación contra el presidente”

El general Moscoso postula a posteriori, que en las guerras tiene que haber dos mandos, el político que decide la estrategia y el castrense que desarrolla la táctica  “En resumen, -sostiene-, podría decirse que la dirección estratégica es función del Jefe Supremo y la ejecución, que corresponde a la táctica, de la responsabilidad del General en Jefe”. Luego examina con agudo talento profesional ciertas acciones bélicas, y, con valentía moral que la honra, emite este juicio testimonial: “El Presidente Salamanca tenía un criterio estratégico acertado. Veía con claridad el conjunto de las operaciones. Napoleón decía que no era un genio el que le inspiraba lo que debía hacer frente a cada caso concreto sino el estudio, la meditación. En el frio palacio de gobierno el Presidente ha debido pasar largas horas estudiando los partes e informes del Comando y de otras fuentes para luego entregarse a profundas meditaciones. Su extraordinaria inteligencia y gran capacidad de trabajo le permitían darse cuenta del terreno, apreciar las fuerzas y llegar a conclusiones lógicas para tomar la decisión”. “Este juicio acerca del criterio estratégico del Dr. Daniel  Salamanca lo he formado mientras ocupé el cargo de Jefe de Estado Mayor del Ejército en Campaña”(6).

Cita como ejemplos de clarividencia del Presidente tres casos: “a) la orden que impartió de repliegue profundo hacia Ballivián para formar una línea defensiva después del desastre Alihuatá-Campo Vía; b) su predicción de que el Paraguay atacaría la línea Platanillos-Ballivián para obligar al Primer Cuerpo Boliviano a replegarse a Ballivián. Tal ocurrió un mes después, dando lugar a la conformación de la línea de defensa exitosa Pilcomayo Jurado, a 30 Km. De Ballivián; c) su disposición de sacar fuerzas de Ballivián para reforzar Cañada Esperanza, prediciendo que ahí se desarrollarían acciones decisivas, operación que al ejecutarse salvó a los dos cuerpos de Ejército del operativo paraguayo que era salir al Pilcomayo  retaguardia y copar todas las fuerzas bolivianas”(7)


Declara que los desacatos se convirtieron en las derrotas de Boquerón, Nanawa, Campo Vía, Ingavi, El Carmen, hasta Picuiba.  

“Ninguna batalla grande o pequeña, se perdió por culpa y error de Salamanca. Desafiamos a desmentir esta verdad histórica. El conocimiento actual de la historia, paraguaya y boliviana, escrita o inédita, dan razón, justicia, y gloria al Presidente calumniado de Bolivia, prestando testimonio fehaciente del acierto y clarividencia –con rasgos geniales-, que ha dicho el militar chileno, Cnl. Vergara Vicuña, al admirar los dictámenes desobedecidos del gran mandatario”.  “En cuanto a nosotros, nos faltó precisamente eso en todo el curso de la campaña chaqueña, por culpa de la camarilla de militares políticos presidenciables. Pagamos la falta, en vidas, en territorio y honor nacional”.(8)

Salamanca  en varias interpelaciones recibió ofensas  e insultos, hizo frente con varios enemigos como la Argentina y Paraguay, presidida  por el gobierno de Chile 

Sinfín de volúmenes impresos se han ocupado de estas funestas consecuencias para  nuestro país. No olvidemos que algunos “oficiales chilenos en retiro ofrecieron a Bolivia sus servicios, y fueron incorporados al ejército en campaña, como el Coronel Aquiles Vergara Acuña.

Carlos Montenegro, autor de “Nacionalismo y Coloniaje”,  soldado en las escaramuzas del Chaco, a la muerte en Nanawa de Eduardo  Santa Cruz Vergara, profundamente dolido escribe: “Para su memoria de hombre fuerte y bondadoso, para su alma dotada por las excelencias del arte, para su corta vida de constante esfuerzo…muerto en la vorágine conturbadora y desconcertante de una pelea en que el entendimiento se ausenta.”

En esta tarea de intolerancia denominada Guerra del Chaco, el barón del estaño don “Simón I. Patiño donó US. 175.000, sin plazos, sin garantías, sin intereses, Bs. 5.000.- para adaptar la Escuela de Ingeniería de Oruro, (otrora Universidad de San Agustín), en un hospital militar,  hasta que pase la Guerra del Chaco. Donó dos aviones Junkers J.B. 52.  APORTE VOLUNTARIO, 50.000 Bs. para la Cruz Roja Boliviana de parte de doña Albina Patiño, 25.000 sacos para utilizarlos rellenos de arena, en las trincheras centenares de barriles para agua, enormes cantidades de drogas para los hospitales del frente, cien camas de hospital totalmente equipadas, donadas por Elena, hija de Patiño, 5.000 botellas de vino quinado para los heridos y enfermos, donados por el esposo de Elena; uniformes sanitarios para el hospital número 15.

También había sido encomendado para comprar  la mayor parte del material de guerra en Europa, Consiguió con descuentos especiales para Bolivia, adelantando fondos necesarios para pagar al contado. El apoyo moral del diario Le Temps de París publicó varios editoriales explicando los argumentos jurídicos en que Bolivia basaba su posición.(9)

De esos combates  se rescata el homenaje del señor F. Macario Camacho V. quién  retornó con vida,  llegando a publicar un opúsculo dedicado con fervor al Teniente Coronel Luis Emilio Aguirre, del Regimiento “Campos 6º de Infantería. Único que eclipsó a todos los héroes y dominó con su figura aquel cuadro aterrador: Morir por la Patria”.

“Dirige el Coronel Aguirre la defensa, /en la altura del Boquerón, /osado no cede su pecho levantado, /del enemigo ante la turba inmensa. /igualándose al último soldado. /El mismo manda al invasor su ofensa /siendo su espada tan terrible y fuerte /que cada estoque suyo da la muerte.”


Otros notables orureños que lidiaron cayendo heridos  y algunos  fallecieron en Boquerón:  

El Subteniente Eduardo Collazos Lara, nació en Oruro el 23 de septiembre de 1912, ingresó al Colegio Militar el año 1927, al estallar la Guerra se unió  al Regimiento Azurduy, a cargo del Teniente Coronel Emilio Aguirre, participó en la toma de Boquerón, cayó herido en Campo Jordán.

El Capitán Arturo Valle, Orureño nació  el año 1901. Recibió su licencia de Piloto el 26 de marzo de 1927, aprobó 300 pruebas de difícil acrobacia. Fue notoria su actuación, en el aprovisionamiento y defensa de Boquerón. En el resguardo de las tropas en la evacuación de Arce,  obligó a dos aviones enemigos a volver precipitadamente a sus bases. El 7 de septiembre de 1932, el entonces teniente Valle, sostuvo otro combate aéreo, terminando  con la caída precipitada del avión enemigo, camino de Boquerón a Isla Poy, catástrofe escondida por el Paraguay, señalando que los pilotos solamente estaban heridos.

Elegido para silenciar  nidos de ametralladoras de Nanawa, cumplió su delicada misión. De retorno a su base, intentó recorrer en vuelos de observación sobre líneas enemigas de Toledo, habiéndose descompuesto el motor y explotado.

Ricardo Perales, nacido en Oruro, se unió   al Regimiento España de la Escuela de Clases, desde  principio defendió la soberanía nacional en Boquerón, Yujra, Kilómetro Siete, Agua Rica y Nanawa.

Parafraseando que  existen verdades a medias, en ese trance de sucesos de información  sesgada, el  ánfora de valores y ética se empañaron  por ambición de poder. La víctima fue el país, el espíritu solidario a pesar de las derrotas no logró desintegrarse. Estas sucintas líneas muestran al soldado héroe de la contienda del Chaco. Su valentía, sacrificio, coraje y su NO rendición en Boquerón, profundiza la imaginación por el drama que pasaron, hombres que compartieron el gemido y los estertores para nacer a la vida eterna.           

La presencia femenina, imprescindible, se mantuvo en el campo de batalla. Fue primordial el voluntariado   con las hermanas de Santa Ana, la Cruz Roja, La Liga Filial Oruro, y otras damas que entregaron y dedicaron su tiempo, trabajo y cariño a los soldados del Guerra del Chaco.


Bibliografía

1.VERGARA ACUÑA, Aquiles. Tomos I-II-III La Guerra del Chaco. 1940.  Ex –instructor- jefe de artillería en la Escuela Militar de Chile. Ex alumno de la Escuela Superior de Guerra de España. Comandante de Artillería de C.E. y de Sector  (E) en el Ejército de Bolivia en campaña en el Sud-Este.

2.SAAVEDRA, Bautista. El último jirón de la Patria. Obra póstuma. 1941.

3.ALVÉSTEGUI, David.  SALAMANCA. 3.  Fundación Universitaria Simón I. Patiño. 1970.

4.Ídem.

5.ESPADA, Joaquín. Salamanca y las responsabilidades del Chaco.

6.Ídem.

7.Ídem.

8.CANELAS, Demetrio. La Guerra del Chaco. Documentos.

9.GEDDES, CHARLES F. PATIÑO Rey del Estaño. Paris, 1960.  Traducido por Walter Montenegro. 2da. Edic.  1984.

FOTOS

Historia fotográfica 2.da. edición de la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia


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