Oruro, Bolivia. 22 de octubre de 2018
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Le cambiaron el apellido, la edad, pero lo tomó con naturalidad

El humilde niño potosino que de la mano de los sacerdotes belgas llega a Cardenal

El nuevo Cardenal boliviano con el papa Francisco.

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Periodista | EL FULGOR.com
location_city La Paz, Bolivia
date_range 27 de mayo de 2018

Con la humildad que sólo tienen los grandes hombres que de a poco van labrando su vida, así hizo su historia de vida el nuevo cardenal de Bolivia. Nació en Potosí, fue abandonado por su padre. Para ir al cuartel debieron aumentarle un año. Lo bautizaron con el nombre de Toribio Porco Ticona, pero en Italia se cambió de apellido a Toribio Ticona. Lleno de anécdotas consagró su vida al servicio, a su mamá y a Dios.


La historia de la vida del nuevo Cardenal boliviano es la que hasta hoy viven cientos de hombres y mujeres que nacen en Bolivia. Abandonado por el padre al nacer, criado por la humilde madre y colaborado por la mano extranjera logró salir de la pobreza hasta enrolarse en la Iglesia católica como misionero, párroco y ahora como Cardenal.

Bolivia había terminado de pelear la Guerra del Chaco y se disponía a firmar el tratado de Paz y Amistad con Paraguay. En ese momento histórico, en Concepción, provincia Cornelio Saavedra de Potosí, el 20 de mayo 1936, nació en un humilde hogar Toribio, hijo de una humilde mujer quechua de apellido Ticona -como el mismo Cardenal relata- ella, no sabía leer ni escribir, como pasaba, en ese momento, con el 90% de las mujeres bolivianas.

Fue bautizado como Toribio Porco Ticona, su padre fue un minero al que nunca conoció y que lo abandonó al nacer, al igual que a su hermano.  

Él, cultivo un profundo amor por su madre, por lo que, muy niño aportó económicamente a su hogar trabajando. “Fui el hombre de mil oficios”, dice con humildad, orgullo y dibujando una sonrisa sin quejarse de la vida, sino aceptando la pobreza en que nació en un país también sumido en la miseria que le dejó la guerra del Chaco y en la que miles de niños habían nacido con la misma suerte que él.

Con la sonrisa franca que lo caracteriza.


“Yo amaba a mi madre, para ayudar en la casa trabajé de lustrabotas, después me dedique  a  vender el único periódico de Potosí, Rebeldía”, declaró el Cardenal en una entrevista que le hizo Radio Erbol en noviembre del año 2016 en Potosí,  donde con la picardía de un niño, la sabiduría que dan los años y la humildad que nunca perdió relató que su vida transcurrió tocado por la mano de Dios.

A los 15 años, obligado por la pobreza se presentó al servicio militar. Bolivia vivía la revolución del 9 de abril de 1952, el cuartel obligaba tener 16 años cumplidos por lo que enfrentó su primer cambio. Ya no tenía 15 años, sino 16 y no había nacido en 1937 sino en 1936, así se quedó registrado en su libreta de servicio militar y este cambio se mantiene hasta el día de hoy.

“Por necesidad fui al cuartel y ahí me aumentaron un año”, dice Monseñor al afirmar que está experiencia le llevó a soñar con ser militar –sonríe-, pero, la realidad me llevó aprender albañilería, ofició que me ayudó más tarde para trabajar como ayudante en la Cervecería Boliviana Nacional, fui mecánico y trabajé como minero en Siglo XX  donde me hice dirigente y conocí a los padres Belgas.

El año 1955 Bolivia todavía vivía los aires de la revolución, especialmente en los centros mineros respiraban los aires de cambio, mientras que en Europa la finalización de la Segunda Guerra Mundial hacía que la Iglesia, entonces gobernada por el Papá Pio XII, vuelque su mirada hacia américa por lo que dispone la creación del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM, 1955) bajo tres principios: la opción preferencial por los pobres, los jóvenes y la acción de la iglesia por la construcción de una sociedad más pluralista en América Latina.

Toribio Ticona, Cardenal.


En este contexto, enviados por el Papa Pio XII llegan a Latinoamérica padres europeos, americanos y entre ellos, la congregación de padres Belgas que se asientan en la ciudad de Potosí.

Monseñor relata que los padres Belgas, llegaron a Potosí en 1955, con la misión formar organizaciones como la Juventud Obrera Católica (JOC), la Liga de Trabajadores Mineros  y el Movimiento de Trabajadores Mineros.

Toribio Porco Ticona, como dirigente minero integró el grupo la JOC donde le ofrecieron ser misionero en Atocha. “Cuando me ofrecieron yo les dije que no podía porque mantenía a mi madre y hermano. Ellos me dijeron que no me preocupe que les darían algún dinero para sostenerse”, sostuvo al señalar que aceptó y marchó a Atocha.

En el seminario de Atocha, -dijo- que se desempeñó en todo: “fui campanero, dirigía obras porque ya sabía de albañilería, hacía arreglos  y esto me valió que me aprecien mucho”  explicó hasta que un día le ofrecieron estudiar.

Les replique: “ya soy muy mayor para volver a estudiar  yo  soy  obrero  debo trabajar”. En ese contexto le ofertaron enviarlo al Seminario de Vocaciones Tardías en Chile, en la cordillera de los Andes´, donde permaneció por un tiempo hasta que  volvió porque le obligaron a dominar la historia de Chile. A su retornó se enroló en el seminario San Cristóbal, donde ingresó el año 1960.

“Trabaje con los belgas 7 años gratis, pero agradezco porque hoy me han recompensado ellos compensaron también a mi familia”, sostiene monseñor quien cuenta que fue ordenado  Sacerdote el 29 de enero de 1967, después de recorrer varios países de europa.

Sin pena, cuenta que en Italia se cambió de apellido de Toribio Porco Ticona a Toribio Ticona Porco, esto debido a que “Porco” en italiano era sinónimo de “cerdo”  y “provocaba algunas bromas”, sostiene. Amó tanto a su madre que consideró era un honor llevar el apellido, de quien en su vida fue padre y madre para él.

Ordenado sacerdote volvió a Sucre, donde vivió con su mamá y su hermano y de ahí todos juntos se trasladaron a La Paz “Recuerdo a mi madre en todo el viaje contándome cuentos en quechua” era tan bonito, dice.

Durante una reunión en la Conferencia Episcopal Boliviana, junto a monseñor Edmundo Abastoflor.


Párroco y alcalde del municipio de Chacarilla

En 1964 los militares habían retomado el poder en el país a través de un golpe de Estado y habían concesionado la mina de cobre Chacarilla a una empresa japonesa  Mito Maines hoy llamada Kiswarani S.R.L .

Toribio Ticona Porco quien se había ordenado sacerdote fue enviado como párroco del municipio de Chacarilla, en la provincia Gualberto Villorroel. Con la picardía de un niño y la madurez que le dan los años, el prelado cuenta que cuando llegó a Chacarilla, reinaba el caos. “No había autoridad, los dueños de la mina hacían lo que querían, cometían abusos con los 700 trabajadores y entonces me propusieron ser alcalde, yo acepté y puse orden”, sostiene  al afirmar que allí se quedó como alcalde hasta 1981, fecha en que también cerraron su ciclo los gobiernos militares.

“Era muy chistoso especialmente en los días festivos. Yo celebraba la misa, una vez concluida debía sacarme la sotana y correr a ponerme de civil para asumir mi función de alcalde”, sostiene esbozando una sonrisa de niño travieso al señalar que allí también aprendió hablar aymara.

Con el sentido del humor que le caracteriza cuenta que siendo sacerdote en la comunidad de Chacarilla  había un hombre que vivía con tres mujeres, “como sacerdote me acerque a él y le dije que estaba viviendo en pecado y le advertía que si no corregía su comportamiento volvería como autoridad –alcalde- y lo expulsaría de la comunidad por inmoral”, dijo  al explicar que años después se encontró con el hombre en la ciudad de El Alto y al invitarle a comer él le dijo: “padre ahora vivo con una sola mujer”, me causó mucha satisfacción, dijo.

Entre sus anécdotas de sacerdote cuenta que logró reconstruir la iglesia de Chacarilla gracias a una apuesta que ganó bebiendo cerveza. “Un trabajador minero me humillaba cada vez, me decía que era un maricón con sotana. Entonces un día le desafíe a que ambos bebiéramos cerveza el que ganaba podía pedir lo que quiera. Yo gané porque él se durmió, entonces yo le pedí que reúna a todos los mineros y que trabajen en la construcción de la Iglesia, esa fue mi obra producto de la apuesta”, sostuvo, al contar sonriendo que la noticia se propagó por el mundo y que incluso se publicó en Alemania.

“Fue una experiencia tan bonita ser alcalde,  lo que ningún padre pudo hacer yo me arroje hacerlo y me salió bien”, sostuvo.

En una festividad religiosa, junto al pueblo.


El 31 de mayo de 1986, Toribio Ticona se consagró Obispo Auxiliar de Potosí, obispo de Patacamaya lo que le permitió conocer a varios dirigentes sindicales, entre ellos Simón Reyes, Filemón Escobar y Evo Morales. En 1992 fue nombrado prelado de Corocoro, donde además fijo por años su residencia.  

Desde el 14 de noviembre de 2016, es presidente Ejecutivo de la Unidad Educativa  Santa María, desde donde sigue dedicando su vida a la iglesia, a pesar de vivir aquejado por el mal de Parkinson.

El Papa Francisco y Toribio Ticona ya se conocían desde hace muchos años y incluso comparten una anécdota cuando el 2017 el pontífice lo saludó con una broma diciendo “hermano Toribio, ¿todavía sigues vivo?”,. El nombramiento del Papa como  cardenal   el pasado 17 de mayo, fue para mí una sorpresa, dio al señalar que la  noticia  la recibió a través del arzobispo de Tarija.

Toribio Ticona, el 29 de junio de 2018, se convertirá en el segundo cardenal nacido en Bolivia, después del cardenal Julio Terrazas, fallecido en 2015.

“Nací pobre, pero ahora tengo mucho así que antes de morirme, dejaré un legado a mi pueblo. Construiré un hogar para niños pobres de Potosí”, reveló.

Al concluir la entrevista, mencionó su último deseo: “compré a mi madre una propiedad en Cochabamba,  cuando murió se enterró allá. Sé que como Cardenal me corresponde enterrarme en la Catedral, pero mi último deseo es enterrarme humildemente en Cochabamba, al lado de mi madre”, sostuvo.


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