Oruro, Bolivia. 18 de diciembre de 2018
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EDITORIAL

La misión del periodista

EL FULGOR.com
date_range 13 de mayo de 2018

Qué pasaría en el mundo y en nuestro país Bolivia, si de pronto, los periodistas desaparecen y nadie informe sobre los acontecimientos que se suceden sean de carácter político, económico, social o de cualquier índole.

Un mundo y un país completamente desinformados, sin diarios, radios, canales de televisión, medios digitales, sin nadie que dé cuenta de los sucesos cotidianos en el país, la región y el globo entero.

Sin duda alguna el caos se apoderaría de todo el orbe.

Por supuesto, se trata de un escenario hipotético que es muy difícil que se de en la realidad  pero que nos ayuda a graficar la importancia del trabajo de los periodistas, hombres y mujeres y de su misión de informar a la sociedad.

Los grupos humanos, las personas individuales, toman mejores decisiones en la medida que cuenten con la mayor información posible y ese insumo lo da el periodismo.

Un trabajo, una profesión que algunos le llaman oficio, de gran importancia en todo el mundo, pero también una de las más peligrosas y para ejemplo basta citar que en lo que va del año, 24 periodistas perdieron la vida durante el ejercicio de su trabajo.

Los periodistas defienden la libertad de expresión porque constituye un pilar fundamental de la democracia, sistema que en el caso boliviano costó sacrificio, dolor y sangre recuperar y en cuyo proceso, los hombres y mujeres de prensa jugaron un papel muy importante.

Era el tiempo en que los periodistas debían andar “con el testamento bajo el brazo”, según la sentencia de los dictadores que usurparon el poder por la fuerza de las armas y destruyeron la democracia, un tiempo en el que no había libertad de ninguna naturaleza y menos de expresión.

Pese a eso, los periodistas se dieron modos para informar sobre lo que realmente ocurría en nuestro país, sobre la corrupción del régimen, su vinculación con el  tráfico de estupefacientes, sobre la situación de los presos, los  confinados en zonas inhóspitas.

Informar sobre el apresamiento de un dirigente sindical o político, significaba salvarle la vida porque de lo contrario era muy probable que se sume a la lista de desaparecidos, en suma, los periodistas vencieron la censura del régimen militar.

Ser periodista no es fácil antes ni ahora porque en el presente se tienen que enfrentar nuevos desafíos para conseguir la información y transmitirla al pueblo, el único a quien los periodistas rinden cuentas.

El tiempo cambió, nuevos actores, jóvenes periodistas que utilizan herramientas que tan sólo hace unos poco años eran difíciles o imposible de imaginar, las nuevas tecnologías de la comunicación irrumpieron en el mundo y los periodistas se apropiaron de ellas.

La información ahora fluye en tiempo real, tan sólo con un teléfono celular y una conexión a la red internet es posible transmitir un  evento en vivo y directo, antes, el periodista debía estar presente en el lugar de los hechos y luego, en su sala de redacción transmitir lo visto y escuchado.

Lo que no ha cambiado y no cambiará es la misión de los periodistas que es la de informar al pueblo sobre los acontecimientos del día con verdad, porque periodista que miente deliberadamente, deja de ser periodista.

El pasado jueves 10 de mayo los periodistas bolivianos celebramos nuestro día y fue una ocasión para reiterar ante el pueblo nuestro compromiso de servicio y nuestra misión de informar pese a las dificultades.

Los periodistas no nos quejamos, trabajamos aún en el día que el presidente Germán Busch, en 1938, a través de un decreto consagro este día como homenaje a los periodistas bolivianos.



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