Oruro, Bolivia. 22 de octubre de 2018
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García Meza y el ministro de la Cocaína Arce Gómez

La dictadura de la cocaína nunca fue juzgada en Bolivia por narcotráfico

Los dos “luchos”, García Meza (centro) y Arce Gómez, (derecha).

EL FULGOR.com
date_range 06 de mayo de 2018

El 17 de julio de 1980, a horas 18:00 se consumó el golpe de Estado. Klaus Altmann Barbie, Luis Arce Gómez y los Novios de la Muerte paramilitares –bolivianos e italianos- se encargaron de cumplir el toque de queda y el  auto de buen gobierno, con conscriptos emborrachados de las Fuerzas Armadas. Un grupo militar se distribuyó por áreas el Estado para empezar a delinquir a través de la compra de armamento, la explotación ilegal de piedras semi preciosas, el narcotráfico, adjudicación ilegal de obras como la piscina Olímpica y la producción y tráfico de cocaína.

Eran la 8:00 de la mañana del 17 de julio de 1980, cuando se levantó en Trinidad, Beni, el regimiento comandado por el coronel Francisco Monroy y el capitán Adelino Rivero. En La Paz, el Consejo Nacional de Defensa de la Democracia (CONADE),  se reunió en la sede de la Central Obrera Boliviana donde estaban todos los líderes políticos y sindicales, del país -Juan Lechín,  Marcelo Quiroga, Carlos Bedregal, Wálter Vásquez Michel, la cúpula de Derechos Humanos, etc, etc.”

De a poco a las 8:00 de la mañana empezaron a llegar los medios de comunicación a la sede la COB se hizo una declaración conjunta de prensa declarando emergencia nacional y rechazando el golpe de Estado. Todos comenzaban a retirarse de la sede de la COB, ubicada al frente del Cine Monje Campero, en El Paseo del Prado en La Paz, cuando ambulancias de la Caja Nacional de Seguro Social, se estacionaron frente a la sede y empezaron a bajar hombre vestidos de civil con armamento  militar.

Hoy, está plenamente confirmado, que eran los paramilitares del “grupo los Novios de la Muerte” que se entrenaron con el carnicero de Lyon, Klaus Altmann Barbie y Luis Arce Gómez, tomaron detenidos a todos los dirigentes, pero identificaron en las gradas al líder del PS-1,  Marcelo Quiroga Santa Cruz, le dispararon,  lo llevaron herido, con vida y después de torturarlo hasta la muerte lo hicieron desaparecer, en la acción asesinaron al dirigente universitario Carlos Flores Bedregal y a Gualberto Vega,  el resto, fueron llevados detenidos en la ambulancias al Gran Cuartel de Miraflores.

La presidenta Lidia Gueiler fue detenida y obligada a firmar su renuncia a la presidencia. Los dirigentes de la COB que lograron entrar en la clandestinidad, al igual que el Dr. Hernán Siles Suazo –que ganó las elecciones- llamaron a la huelga general indefinida, pero poco lograron otros dirigentes y periodistas se asilaron en las embajadas y salieron del país en calidad de asilados políticos. La Embajada de Estados Unidos, que había apoyado a los ocho gobiernos militares anteriores, no reconoció el gobierno de García Meza. Por ello, de inmediato el nuevo gobierno expulsó del país a la DEA y prometió iniciar una enconada lucha contra el narcotráfico.

En el país, casi de inmediato se inició la “cadena radial nacional” desde Radio Illimani y Batallón Colorados en La Paz, que sólo transmitía a través de la voz de Rosario Poggy y Arturo Quezada la palabra de los golpistas,  en la cadena estaba radio Nacional de Cochabamba, Grigotá en Santa Cruz y Tópater en Oruro, el resto de las radios privadas debían conectarse a esta transmisión  y a la de Canal 7.

 El país se declaró como zona militar, vale decir que nadie podía transitar sin permiso y se declaró toque de queda, pues uno tenía que pararse si un militar lo ordenaba y Estado de sitio que sólo se podía caminar libremente hasta las 21 horas. La orden general de los militares, era de disparar.

A horas, 17:00  del 17 de julio de 1980, tres militares llegaron al Gran Cuartel de Miraflores Luis García Meza, Comandante de Ejército y Fuerzas Armadas,  Waldo Bernal Escalante, comandante de la Fuerza Aérea y el almirante de la Naval, Oscar Terrazas. Cuando salieron a las 18:00 hora rumbo al Palacio de Gobierno, Luis García Meza ya era presidente, pues se tomó juramento. Él de inmediato calificó a su Gobierno como de “Reconstrucción Nacional”, prometió gobernar el país por 20 años y dijo que su gobierno impediría que Bolivia se convierta en “el satélite de la URSS, China o Cuba”. El régimen nació aislado, pues en el contexto internacional pocos fueron los países que lo reconocieron.

El mismo 17 de julio de 1980, García Meza, expulsó a la DEA en Bolivia y anunció una guerra total “contra el comercio y el tráfico de cocaína”, pero casi al final de su gobierno volvió a pedir, a la embajada de Estados Unidos, que se reanude el programa de la DEA en Bolivia, pues sabía que estaban listos para ser detenidos.

Además, García Meza no logró consolidar de inmediato la toma de los centro mineros, pues una resistencia proletaria respondió  con la cadena de “Radios de la Democracia” liderada  por las radios mineras como Ánimas del Consejo Central Sur, La Voz del Minero y Pio XII en Siglo XX, 21 de Diciembre en Catavi, Radio LLallagua, Nacional en Huanuni, Vanguardia en Colquiri, la Voz del Cobre en Corocoro y Viloco en Viloco.

Luís Espinal Camps, el sacerdote jesuita mártir, torturado y asesinado por paramilitares de la dictadura.


Dieciocho días duró la resistencia minera que con piedra y dinamita se enfrentó a los regimientos Rangers de Challapata, Illimani, Miraflores, Tarapacá y la aviación, que los ametralla. El 5 de agosto de 1980, recién cayó el último bastión de la resistencia,  Caracoles con un saldo fatal  45 muertos, 6 heridos 180 detenidos 80 torturados, cifras similares a las que se dio en los otros bastiones mineros. Frente a esta realidad  el dirigente Artemio Camargo que encabezó la resistencia y con la mediación de la iglesia firmó la retirada. Pero, el 15 de enero de 1981, Artemio Camargo fue acribillado por las fuerzas paramilitares en la calle Harrington de Sopocachi junto a siete de sus compañeros, dirigentes de la cúpula clandestina del Movimiento de la Izquierda Revolucionaria (MIR),  sólo sobrevivió Gloria Ardaya.

García Meza, Luis Arce Gómez  y todos los militares que tomaron el poder desde 1966, pertenecen  a la generación formada a partir de la doctrina norteamericana. Hay que recordar que la Revolución de 1952,  derrotó a los militares y el ejército fue disuelto. Sin embargo, el año 1953, con acuerdo de Paz Estenssoro y Hernán Siles Suazo, se procedió a su reorganización con el Programa de Ayuda Militar (PAM) y la Doctrina de Seguridad Nacional impuesta y financiada por Estados Unidos, que después del triunfo de la Revolución Cubana, empezó a crea fantasmas internos al que hay que combatir, y este es sin duda el pueblo que quiere liberase del imperialismo. Por eso, desde el primer golpe de estado en 1964, el blanco de los militares fueron los centros mineros, los intelectuales, universitarios, profesionales y las organizaciones sindicales.

García Meza llegó al poder en momentos críticos y dramáticos de la historia del país, pues las dictaduras, pero sobre todo Bánzer llevó al país a adquirir una deuda externa superior a 3.500 millones de dólares, había una declinación en la producción de estaño, fuente principal de divisas y, pese a la rudeza que impuso su gobierno no pudo detener la paralización de aparato productivo, por eso optó aliarse con el narcotráfico, que era su mejor fuente de ingresos.

En este proceso fue clave la incorporación como ministro del Interior, de  Luis Arce Gómez, quien era primo hermano -por parte de madre- de Roberto Suárez Gómez el “Rey de la Cocaína” y, además alumno del nazi de la SS, Klaus Altmann o Klaus Barbie, quien desde 1951 se refugió en Bolivia y a quien conoció cuando se reincorporó al Ejército por orden del general Barrientos.

Pues, Arce Gómez fue separado de las Fuerzas Armadas acusado de violación y cómo participó en el golpe de Barrientos fue reincorporado como capitán especializado en explosivos. Arce Gómez, después se une con el presidente Ovando de quien llega a ser su Jefe de Seguridad y cuando Ovando es derrocado, se va a España donde permanece hasta 1974.

Arce Gómez, en el golpe de estado al asumir el cargo de Ministro del Interior,  leyó el Decreto Ley  que imponía en Bolivia el toque de queda y el estado de sitio. En su discurso fue gráfico y textual: “todo aquel elemento que contravenga el decreto ley tiene que andar con el testamento bajo el brazo”, dijo, y ahí empezó para todos los ciudadanos de a pie el miedo, pues uno sin haber hecho nada podía ser detenido y desaparecido. Conscriptos, que prestaban su servicio militar eran alcoholizados y sacados  a las calles, con armamento otros con tanques, si alguien andaba por la calle después del toque de queda era detenido, secuestrado o asesinado y desaparecido. Fue el caso de miles, a los que nunca se los nombra ni se les hizo justicia.

Luis Arce Gómez, que ya había ordenado el asesinato del padre Luis Espinal y del líder Marcelo Quiroga, los 7 dirigentes del MIR en la Harrington, sentado en el poder “ pidió a los obispos quedarse en su prédica espiritual y no meterse en política” si no querían sufrir el mismo destino.

Sus vínculos con el narcotráfico, ya inocultables los llevaron en 1981  a que en Estados Unidos el periodista de la mayor cadena de televisión lo denominara el “Ministro de la Cocaína” y empiece su pesadilla de ser investigado y juzgado. En 1989, el gobierno del MIR acusado también por supuestos vínculos con el narcotráfico, detuvo a Arce Gómez y sin trámite alguno lo extraditó a Estados Unidos donde cumplió una sentencia por narcotráfico, hasta el de 9 de julio de 2009, cuando fue expulsado hacia Bolivia. Hoy, está preso en el penal de Chonchocoro, de La Paz.

El gobierno de García Meza en Bolivia, al igual que la dictaduras de Uruguay, Paraguay y Argentina fue refugio de nazis que actuaron junto al régimen e Hitler en la II Guerra Mundial. Entre ellos estuvo Klaus Altmann, conocido como el Carnicero de Lyon, Joaquín Herman, dueño del edifico de su mismo nombre, Federico Nielsen Reyes y la comunidad alemanda nazi asentada en Bolivia, que fue determinante para crear el grupo paramilitar Los Novios de la Muerte y  operar toda la producción y tráfico de cocaína, que sostuvo al régimen de García Meza.

La presencia en Bolivia de alemanes nazis y Klaus Altmann, se reveló recién en el gobierno de la UDP, cuando este fue extraditado a Francia. Sin embargo,  la revista Alemana Stern, que resume en su edición las investigaciones de la justicia francesa reveló que el nazi estrecho relaciones con Bánzer en 1976, cuando le otorgó un pasaporte diplomático que le permitió viajar por todo Europa. Transcurrió su  vida entre el Edificio Jazmín, en la calle 20 de octubre, una hacienda que tenía en Santa Cruz y el Gran Cuartel de Miraflores, donde con su alumno Luis Arce Gómez, se dedica a la importación de equipo y armamento de guerra –armas, vehículos y ropa- para las Fuerzas Armadas, pero las desvió al narcotráfico

Altmann, conoce a profundidad a Bánzer el año 1973,  cuando estaba presó en la cárcel de San Pedro porque Francia solicitó la extradición del nazi porque enfrentaba cargos por “asesinato y complicidad en secuestros, deportaciones ilegales, tortura y actos bárbaros”. El Poder Judicial avalado por el Gobierno negó la extradición porque no tenía un convenio con Francia y Klaus había adquirido la ciudadanía boliviana en 1957 y el régimen dictatorial empezó asimilarlo como “asesor”. “Siempre que necesitan ayuda o una opinión,  ellos (Bánzer y las FF.AA.) me llaman”, declaró a la  revista Alemana Stern el propio Altmann, al señalar que su extradición no procedió porque “tenía una buena reputación en Bolivia”.

El nazi Klaus Altman o Klaus Altman (centro)


LA DICTADURA SE DISTRIBUYÓ ÁREAS PARA DELINQUIR DESDE EL PODER

Luis García Meza, Luis Arce Gómez, Waldo Bernal Escalante, Oscar Terrazas, Armando Reyes Villa, Klaus Atlman, Faustino Rico Toro, Medina, y una centena de militares empezaron hacer sus negocios particulares con el gobierno.

Arce Gómez desde el Ministerio del Interior junto con  Klaus Atlman, el general Faustino Rico Toro  y Roberto Suárez dirigen los negocios del narcotráfico, hasta ganarse el titulo por parte de Estados Unidos de “Ministro de la Cocaína”.

Pequeños y ocasionales productores y traficantes de droga fueron combatidos y expuestos ante la prensa,  pero no en la intención de querer erradicar el problema, sino porque se convirtió en una competencia de la operaciones de producción y comercialización de cocaína que dirigía Arce Gómez.

Barbie, quien tenía una propiedad en San José de Chiquitos, cerca a la frontera con Brasil,  era vecino de Bánzer. Allí el se reunió con Pablo Escóbar, que ya era conocido entre los narcotraficantes como "el patrón". “Viajaba con frecuencia a países como Perú, Ecuador y Bolivia para comprar la pasta base destinada a la fabricación de la cocaína” relata el periodista Alonso Salazar en su libro sobre Escobar.

“De acuerdo a una versión del portal Las dos orillas, los nazis quedaron de entregarle al cartel de Medellín en 90% de la pasta base para fabricar la cocaína que se exportaría a Estados Unidos, y acordaron un pacto de apoyo al grupo de exterminio comandado por Barbie "para limpiar a Bolivia de la estela comunista", agrega la publicación.

Altman o Barbie, fue el enlace que llegó a juntar a Roberto Suárez Gómez con Pablo Escóbar, pues Suárez producía pasta base y le enviaba a Escóbar, porque él tenía en Medellín la tecnología para la refinación. Barbie el año 1975, creó con dineros del estado Transmarítima Boliviana. Comibol le dio una carga de mineral valuado en 10 millones de dólares, pero está nunca llegó a su destino.  Transmarítima, después de traficar con armamento a nombre de las Fuerzas Armada Bolivianas, con un decreto de libre importación, quebró y nunca se lo procesó a Altman,  sino, hasta 1982, cuando el presidente Hernán Siles Suazo llegó al poder y abrió un proceso que logra además, extraditarlo a Francia donde murió en 1992, después de ser condenado a cadena perpetua.

“Gané mucho dinero y formé una gran empresa propia: la Transmarítima Boliviana, punto de partida para que este país tenga una flota mercante” le dijo al periodista argentino  Alfredo Serra quien lo entrevistó en el penal de San Pedro, en  Bolivia en 1973.

Mientras Arce Gómez traficaba cocaína, Luis García Mesa se dedicó a explotar las minas de piedras semi preciosas de la Gaiba, en San José de Chiquitos en Santa Cruz y negociar los precios para la construcción de varios edificios y carreteras y la piscina Olimpica de Obrajes que nunca funcionó.. En 1984, en Londres la casa de subastas públicas Sotherby  ofertó los diarios de los guerrilleros Ché y Pombo  por $us350.000. Bolivia se enteró que mismos habían sido vendidos. Cartas enviadas por Luis García Meza con el italo-argentino Erick Galantieri ayudaron a probar la propiedad del Estado, pero las Fuerzas Armadas declararon inocentes a los que intermediaron en la venta el general Raúl Ramallo Velarde, el mayor Luis Landa Shille y el exsargento Raúl Solano Medina.

García Meza, cobró del Banco Central de Bolivia 278.085 dólares dinero que le indemnizó el Estado Boliviano,  Estados Unidos por la importación de alientos vencidos. Luis Ballesteros que era el Gerente de Operaciones declaró que el dinero no fue al TGN sino entregado a García Mesa. Este dinero fue depositado en un Banco Suizo por la esposa que viajó con el edecán del General. Controló la Aduana Nacional con las Fuerzas Armadas, pues creo un grupo especial para combatir el contrabando, pero fue una fuente de enriquecimiento ílicito.

El Comandante de la Fuerza Aérea Boliviana, Waldo Bernal Escalante,  también hizo su propio negocio llegando al poder anunció que se procederá a renovar la flota aérea  que a esa fecha se limitaba a los  T-33 y F86 que habían adquirido en 1980 de Brasil e inicia negociones con Francia, donde anecdóticamente además, le pide cotizar aviones supersónicos por un valor de 250 millones de dólares. Francia le vendió algunos aviones, pero varios fueron desviados para operar con tráfico de cocaína.

Como anécdota, un avión fue detenido en Chile, cuando se pidió al vendedor la francesa Dassault información, presentó los documentos donde se consignaba al avión como boliviano de las Fuerzas Aérea y se anexaba un mapa de Bolivia que abarcaba los territorios de litoral, lo que además, provocó una protesta de Chile a la Cancillería de Bolivia. “Esta región fue conquistada por Chile en la Guerra del Pacífico de 1879, pero Bolivia no asume está pérdida…”, sostuvo algunas de las líneas de la protesta, que reportó la confiscación de la nave.

El nazi Barbie, tenía un testaferro que lo llamaba “padrino”, este era  Álvaro de Castro quien hizo para el tareas poco convencionales como asesoría en materia de inteligencia, venta de armamento y espionaje. De Castro fue representante de la firma de armamento austriaco Steyr-Daimler-Puch en La Paz durante años. Gracias a ellos, negoció con el gobierno de Bolivia entre 1978 y 1980, la adquisición de 42 carros de combate, tanquetas y suplementos que finalmente compraría las Fuerzas Armadas, distribuidos así: 6 unidades del vehículo blindado 4K-7FA-G-127; 34 unidades del tanque ligero SK-105A1 Kurassier; además de 2 unidades del blindado ligero de alta movilidad 4K-4FA-SB20 Greif. En agradecimiento esta empresa donó para la guardia presidencial metralletas AUG. Las armas desaparecieron, pero en una foto publicada por el periódico el Diario, Roberto Suárez aparece con la moderna metralleta AUG. Está foto fue adjuntada en el juicio en Estados Unidos.

Estos, son algunos de los crímenes que cometió la dictadura García Meza-Arce Gómez, ellos fueron procesados en Bolivia por diez grupos de delitos, entre ellos,  –sedición, alzamiento armado, resoluciones contrarias a la constitución, enriquecimiento ilícito, etc.-  y sentenciados a 30 años de cárcel sin derecho a indulto, pero nunca se los procesó por narcotráfico. Sólo Arce Gómez fue juzgado por este delito en Estados Unidos. Barbie, tampoco fue incluido en el juicio de Responsabilidades ni tampoco se lo procesó por tráfico de cocaína ni nada, pues él llego a Bolivia protegido por la CIA, lo que explica, de alguna forma su exclusión.

Los dictadores bolivianos Luis García Meza y Luis Arce Gómez, junto a otros seis exmilitares, fueron también condenados por el Tribunal de Roma a cadena perpetua por la muerte de una veintena de italo-latinoamericanos en la época del Plan Cóndor y la represión emprendida entre las décadas de los 70 y los 80. Pero, nunca alcanzaron a cumplir su condena, porque Arce Gómez continúa en Chonchocoro. García Meza falleció a los 89 años tras sufrir un cuarto infarto y se fue afirmando que nunca robo, no mató y no cometió ningún delito.

Luís Arce Gómez, antes y hoy.



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