Oruro, Bolivia. 22 de octubre de 2018
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Fue uno de los 15 presidentes militares que endeudaron al país.

El último dictador Luis García Meza cerró el ciclo de 16 años de golpes de estado militares

El Dictador detenido en el Brasil.

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Periodista | EL FULGOR.com
location_city La Paz, Bolivia
date_range 06 de mayo de 2018

Luis García Meza murió como vivió mintiendo, recuperó la memoria, aquella que perdió en el juicio de responsabilidades, para culpar a terceros por sus crímenes, alegó que Banzer lo indujo al  golpe de Estado del 17 de julio de 1980, cuando él y Arce Gómez firmaron cinco meses antes del golpe un pacto de lealtad y confidencialidad con Klaus Hartmann Barbie, el carnicero de Lyon, para  hacer terrorismo de estado y eliminar a quienes se oponían a su régimen, como  Luis Espinal y Marcelo Quiroga Santa Cruz.

El último dictador militar de Bolivia, Luis García Meza Tejada, falleció  y cerró el ciclo de 16 años de golpes de estado militares y dejó este mundo como vivió culpando a terceros por sus crímenes, a Banzer por haberlo inducido a ejecutar el golpe de estado del 17 de julio de 1980, diciendo que no sabía sobre el narco-paramilitarismo que sostuvo su Gobierno y mintiendo sobre el asesinato y la desaparición  del líder socialista Marcelo Quiroga Santa Cruz, que le fue encomendado para su ejecución al nazi Klaus Atlmann Barbie, con quien habían firmado un acta de lealtad cinco meses antes de dar el golpe de Estado.

Su abogado y apoderado, que no dejó de llamarlo “mi general” hasta después de su muerte, Frank Campero, fue el encargado de leer una de las dos cartas póstumas que dejó “al pueblo boliviano” y su familia. En la primera no escribió nada nuevo, trató de recobrar la memoria, aquella que  había perdido durante el juicio de responsabilidades, cuando en Sucre, declaró que por su avanzada edad “no recordaba nada”.

Aunque en la carta no mencionó al ex presidente Carlos Mesa y el periodista Mario Espinoza, el abogado, Frank Campero, formado en la Universidad Mayor de San Andrés, intentó tener un protagonismo en el hecho, intentando –al igual que su cliente–  enlodar a los periodistas afirmando que ambos, tenían una entrevista embargada hasta la muerte del dictador, dando entender que la misma revelaba la macabra  pregunta que no develó la dictadura: “dónde están los restos del líder socialista Marcelo Quiroga”. Sin embargo, ambos periodistas aclararon que la entrevista no tenía esa información y si la tenía habría sido inmediatamente entregada a la Fiscalía.

El líder socialista Marcelo Quiroga Santa Cruz.


El ascenso al poder de Luis García Meza y la junta de comandantes no es posible entender sin el contexto en que rodeo la ambición de poder por parte de las Fuerzas Armadas, la incursión alemana-nazi en Bolivia, la incapacidad y egoísmo de los partidos políticos de no querer elegir un  presidente civil y democrático y,  la crisis económica y la enorme deuda externa que adquirió en país en 16 años de gobiernos militares.

Quienes tienen entre 50 y 60 años, sin duda, recordarán el dramático tránsito que vivió el país de la dictadura a la democracia entre el 21 de julio de 1978 y octubre de 1982. Empezó, cuando el coronel que se ascendió él mismo a general, Hugo Banzer Suárez, dejó el poder después de siete años presionado por la huelga de hambre protagonizada por mujeres mineras, como Domitila Chungara y los curas jesuitas Luis Espinal Camps y Xavier Albó.

Banzer fue ministro de Educación del general René Barrientos, quien, llegó por golpe de estado a la presidencia el año 1964 dejando trunca la Revolución de 1952 y contrató a Klaus Atlmann o Barbie para combatir la Guerrilla del Ché. Además, Banzer derrocó a otro militar Juan José Tórres. Tuvo el gobierno más nefasto endeudó al país,  llevó a ser el más corrupto de la región, inicio a gran escala la producción y tráfico de cocaína y participó del Plan Cóndor que eliminó e hizo desaparecer a cientos de ciudadanos que se opusieron a su régimen.

Junto a las Fuerzas Armadas, Banzer se resistió a perder el poder político, pero sobre todo el poder económico, sin embargo, derrotados por la huelga de hambre, llamaron a elecciones generales y nombró como su candidato oficial a su ministro del Interior, el  general de aviación Juan Pereda Asbún. El poder militar y económico junto con Pereda Asbún, ejecutaron un descarado fraude electoral utilizando a los conscriptos, lo que llevó anular las elecciones, pero Pereda ávido de poder,  organizó un golpe de estado contra Banzer y asumió la presidencia el 21 de julio de 1978 y el 24 de noviembre del mismo año, Pereda Asbún, fue derrocado por el general de Ejército, David Padilla Arancibía y una junta de comandantes.

El gobierno de Padilla, estuvo marcado por cuatro hechos importantes como es la creación de la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTC), repuso la autonomía universitaria, organizó el centenario de la reivindicación marítima y convocó a elecciones generales para el 1º. de julio de 1979. Padilla retorno a su vida militar como Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas.

Como estaba previsto, el 1ro. de julio los bolivianos asistieron a las urnas, la UDP ganó las elecciones generales, pero el Dr. Hernán Siles Suazo no pudo jurar a la presidencia porque no logró obtener el 50+1 de los votos y en el Congreso, los partidos políticos de oposición, entre ellos el MIR, prefirió nombrar al movimientista Wálter Guevara  Arze como presidente interino, quien juró el 8 de agosto de 1979, pero 79 días después, otro cruel golpe de estado despertó al país en medio de tanques y ametralladoras, esta vez el coronel de ejército Alberto Natusch Busch decidió hacerse del poder.

Junto a las Fuerzas Armadas y la Policía, Natusch ametralló la ciudad y asesinó a cientos de bolivianos, pero, lo peor, su golpe de estado se produjo cuando en la ciudad de La Paz, concluía la celebración de la X Asamblea General de la Organización de Estados Americanos, que en su resolución incorporó y declaró que el tema marítimo: “es un asunto continental y que en consecuencia debe ser resuelto multilateralmente”. Esta decisión unánime, con excepción del voto de Chile, se obtuvo después de un arduo trabajo del Canciller, Gustavo Fernández y el presidente Wálter Guevara. Los cancilleres que gracias a Dios lograron firmar la resolución, salieron de Bolivia, como se dice popularmente, prácticamente perdiendo los zapatos.

Natusch, fue presidente del Banco Agrícola y Ministro de Agricultura del gobierno de Banzer, su golpe en el contexto internacional fue devastador para el país, aunque apenas duró 16 días en el poder  fue el más sangriento, porque fue derrocado por un paro general indefinido de todo el país.

El acta firmada por Barbie y Luis Arce.

EMPIEZA EL TERROR

La pugna interna en las Fuerzas Armadas por hacerse del poder político y económico, a partir de Natuchs generó en el país una escalda de terror, a pesar que en el país se restituyó el Congreso donde los partidos políticos decidieron nombrar a Lidia Gueiler (16 noviembre de 1979), presidenta interina y convocar a nuevas elecciones generales para el 29 de junio de 1980.

Lidia Gueiler, gobernó ocho meses asustada y acorralada por los militares, pues desde el primer día de su gobierno se enfrentó al terrorismo gestado desde los cuarteles, desde allí, se mandó a hacer explotar decenas de bombas en todo el país, se persiguió, se detuvo, secuestró, asesinó quienes rechazaron el militarismo.

El gobierno de Banzer que se negó a extraditar en 1974 a Klaus Hartmann Barbie, el denominado carnicero de Lyon, Jefe de las SS Nazi de Hitler, asesinó en 1944 a niños de familias francesas y al presidente del Consejo de la resistencia Nacional, Jean Moulin y en Bolivia formó parte de inteligencia que mató al Ché. Estando la presidenta Lidia Gueiler, Luis Arce Gómez y Luis García Mesa se alistaban para tomar y perpetuarse en el poder con las Fuerzas Armadas. El 12 de febrero de 1980, cinco meses antes del golpe estado, Luis Arce Gómez y Klaus Hartmann Barbie firmaron  en el Departamento II del Ejército el compromiso de lealtad y confidencialidad.

Tras la firma del acta, en el país empiezan una secuela se actos más siniestros gestados desde las Fuerzas Armadas en el Gran Cuartel de Miraflores y ejecutadas por el grupo paramilitar “Los Novios de la Muerte” integrado por bolivianos y criminales italianos. Entre crímenes están la detonación de bombas, el secuestro, la tortura y asesinato, entre ellas del padre Luis Espinal Camps (23 de marzo de 1980, hizo la huelga contra la dictadura de Banzer), la explosión de  bombas, una de ellas en El Paseo del Prado tras concluir el acto del Partido  Socialista Uno PS-1 y la proclamación de Marcelo Quiroga Santa Cruz a la presidencia. El atentado que hizo caer el avión del entonces candidato a la Vicepresidencia por la UDP, Jaime Paz Zamora y el 7 de junio veinte días antes de las elecciones generales, el intento de asesinato de la presidenta Lidia Gueiler por parte del escolta presidencial, Julio Estrada.

Lidia Gueiler, fue sobre todo prisionera de su primo Luis García Meza, Luis Arce Gómez y Klaus Hartmann Barbie y la orfandad en que le dejaron los políticos “democrátas”. Las Fuerzas Armadas se opusieron a la convocatoria de elecciones, la presidenta se vio sin apoyo político y Luis García Meza la obligó a nombrarlo comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas.

En este contexto,  17 de julio de 1980, a horas 18:00 se consumó el último golpe de estado militar en el país utilizando todo el armamento bélico, las ambulancias de la Caja Nacional y grupos civiles armados, que no eran otra cosa que los paramilitares “Novios de la Muerte”.  Luis García Mesa Tejada juró a la presidencia en el Gran Cuartel de Miraflores con la Junta de Comandantes el general Reyes Villa, padre del ex alcalde Manfred Reyes Villa, Waldo Bernal Escalante, Oscar Terrazas e inmediatamente Rico Toro, jefe de Inteligencia del Ejército que sustituía a Luis Arce Gómez asumió el cargo de Ministro del Interior.

Con estos antecedentes empieza el régimen militar más nefasto, sangriento, corrupto sostenido por el narcotráfico y también el final de una dictadura militar que se empieza en 1964 y termina en octubre de 1981.

Lamentablemente, hasta hoy Fuerzas Armadas, consideran que la presidencia es un destino militar, incluido en periodos democráticos, pues si los gobiernos civiles no los mantienen con privilegios ellos no están destinados a ceder el poder político  y económico del país.

El Gran Cuartel de Miraflores donde Luis García Meza juró a la presidencia.



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