Oruro, Bolivia. 15 de octubre de 2018
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CAPUZ CULTURAL

El placer de la lectura

El mundo digital permite leer libros y otros documentos

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El FULGOR.com
location_city Oruro, Bolivia
date_range 29 de abril de 2018

La tecnología ha invadido la intimidad de nuestra cotidianidad a través del dispositivo móvil que tiene en su frágil estructura, el contenido mínimo de información que no solo corresponde a los contactos de teléfono más usuales, sino que además tiene información personal de redes sociales que navegan en la Internet sin darnos cuenta que nuestros datos se encuentran a “disposición” de quien busque en la maraña de la red virtual.

Los dedos se mueven a velocidad extraordinaria cuando se trata de “teclear” para enviar mensajes instantáneos, la ortografía de muchos de aquellos usuarios deja mucho que desear: abreviaturas de palabras, onomatopeyas, palabras entrecortadas o los muy famosos “emoticons” para demostrar un estado de ánimo.

Sin embargo, si bien la tecnología ofrece alternativas para no desprendernos del dispositivo móvil ofreciendo en el mismo cámaras fotográficas de alta resolución, filmadoras, audio, videos, etc., también existe una opción, paradójicamente, muy poco explorada, además de desconocida: aplicaciones para la lectura de libros.

Suena extraño que podamos leer desde un dispositivo móvil, pero la realidad es que sí es posible y la gran red de intercomunicación como es la Internet ofrece la oportunidad de acceder a libros que normalmente tendríamos que esperar meses a poder prestarnos por no estar disponibles, especialmente ediciones muy antiguas. En el caso de nuestra predilección, libros referidos a la historia de Bolivia y de Oruro.

Con toda esta facilidad de acceder a la información, tuvimos que comparar la lectura de libros impresos en papel y aquellos que se ofrecen a través de la pantalla; la conclusión es lapidante: pese a la gran facilidad, acceso y disposición de libros digitales, no podrá reemplazar nunca el placer de leer un libro impreso, hojear sus páginas, sentir el aroma de imprenta y disfrutar de una placentera lectura acompañado de un agradable taza de café. Se hicieron muchos estudios, y aquellos que no lo crean, tienen la posibilidad de buscar en la Internet esta comparación y verificar que esta conclusión se mantiene no solo en el último tiempo.

El problema es que hay menos editoriales y menos librerías, la causa no es la falta de promoción del Estado (como siempre endilgando la responsabilidad a la entidad estatal), sino a la falta de lectores. Aun podemos preguntar: ¿cuándo fue la última vez que se leyó un libro?, y si no lo termino, ¿dónde lo dejo en su última lectura?. El libro será un objeto de museo, pero por la falta de interés de quien lo agarre y se sumerja en sus historias elaboradas primorosamente en el orden de letras impresas en sus páginas, pues cada vez hay menos apasionados que sentimos esa mística (inclusive, no auguro una cantidad considerable de lectores solo de ésta nota).

Leer un libro tiene un placer único


En nuestra ciudad, bibliotecas universitarias se cerraron para abrir cafeterías, bibliotecas que atendían al público fueron cerradas por no existir lectores, y los famosos carnet de lector se volvieron una pieza de colección, sin dejar de mencionar las boletas de préstamo de libros. Aun la biblioteca de la Alcaldía, es la única que adquiere libros cada año y estimula a los jóvenes lectores a su acceso, algo digno de mencionar de aquel equipo dirigidos por Marujita Aguilar que sueña lo que los autores plasmaron en sus líneas.

En Oruro también, aunque cueste creerlo, existen cinco clubes del libro, en los cuales se reúnen periódicamente analizando y comentando la lectura de algún libro que el socio o la socia lleve a consideración de la membresía. Se convirtió en un grupo de élite, pero de élite cultural y huella del buen uso del lenguaje. Lo interesante, es que esta élite está abierta a todo quien quisiera ampliar sus conocimientos y mejorar su lenguaje a través de un hermoso recurso como es la lectura.

Ojala hubieran clubes del libro en los colegios y universidades, tendríamos menos documentos oficiales firmados con horribles errores de ortografía y sin estilo ni redacción (lo peor es que los autores no se avergüenzan); pareciera que escribir correctamente ahora es la excepción, considerados además una “especie” en extinción.

Que lejos se encuentran aquellas ferias del libro, y de encuentros de autores, el Colegio Anglo Americano, cada año acerca a los autores a los estudiantes de establecimientos educativos y otra similar actividad realiza el Colegio Alemán; empero ¿existirán profesores que leen?, tal parece que son otra especie en extinción.

El día internacional del Libro, el pasado 23 de abril, pasó como algo desapercibido, pero no así de estos clubes del Libro: Milena Estrada, Asociación Cristiana Femenina, CONIF y el único mixto Miguel de Cervantes y Saavedra, y de su ente matriz como es el Comité Departamental de Clubes de Libro, liderados por la señora Cristina Baspineiro de Morales.

Con estas expresiones, entendemos que mientras haya interés por la lectura, esta pasión estará permitirá corregir nuestro lenguaje y además soñar junto al autor luchando contra un mal de la humanidad como es la ignorancia. No todo libro es bueno, pero lo bueno es haberlo leído.


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