Oruro, Bolivia. 16 de diciembre de 2018
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En Roboré, las comunidades como Aguas Calientes se administran con autonomía

Aguas Calientes, un día en el paraíso volcánico de arenas movedizas y aguas termales

Ingreso al balneario Los Hervores, de Aguas Calientes.

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Periodista | EL FULGOR.com
location_city La Paz, Bolivia
date_range 08 de abril de 2018

Vitalia Rivero hace 30 años fue precursora de los masajes corporales hoy es un oficio que da trabajo  a más de 10 mujeres.  Aguas Calientes es el paraíso donde se encuentra Los Hervores el manantial (río) de aguas calientes donde el agua alcanza temperaturas de 25 hasta 40  grados y donde de manera natural diminutos volcanes erupcionan del manto de arena fina sobre la que se posa el manantial. El visitante ingresa al lugar por Bs.10. Si quiere se hace un masaje y una mascarilla facial por Bs.50. Es un lugar para que su cuerpo salga 0 kilómetros.

Vitalia Rivero, tiene 75 años, hace 30 años empezó a trabajar sumergida en las aguas termales (aguas minerales hervidas) del parque Los Hervores de Aguas Calientes, como masajista, hoy junto a ella trabajan más de diez mujeres que llevan el sustento diario a sus familias y le hacen que el cuerpo de un cansado visitante salga como nuevo.

En un paraje natural como es Aguas Calientes, una comunidad del municipio de Roboré, ubicado a 145 kilómetros de Santa Cruz, uno se encuentra con un extenso manantial (río) de aguas calientes llamado Los Hervores, donde el agua alcanza temperaturas de 25 hasta 35  grados y donde   de  manera natural diminutos volcanes erupcionan del manto de arena fina sobre la que se posa el manantial.

Uno llega a la comunidad Aguas Calientes viniendo de la frontera con Corumbá, pasa Puerto Quijarro, Puerto Suárez, Carmen Rivero Torre  y está en Aguas Calientes  o embarcando en Santa Cruz va por Pailón, de ahí San José de Chiquitos, Chochís, Roboré y Aguas Calientes y puede hacerlo en bus o en tren, si va en el día observará paisajes hermosos del bosque seco que pertenecen a la reserva Tucavaca o los cerros como la Torre de David y si viaja en la noche tendrá un placentero sueño, pues sólo se escucha el canto de las aves. La zona es ganadera, hasta los militares en San Carlos tienen enormes quintas de reproducción de vacas y toros de raza, pero, algo que destacar es que la comunidad se maneja de manera autónoma lo que le permite preservar su biodiversidad.

En Aguas Calientes, uno sigue el sendero de tierra donde primero está la parada de buses, sigue caminando y hay a lo largo del río varios balnearios privados, incluso uno administrado por el Ejército Nacional, después llega a Los Hervores, el balneario administrado por la comunidad de Aguas Calientes. Para ingresar paga 10 bolivianos y puede estar todo el día, paga 20 bolivianos y puede acampar con su familia, para utilizar las duchas y el vestidor paga  3 bolivianos.

La señora Vitalia Rivero, inició hace 30 años el servicio de masajes en Los Hervores.

En medio del balneario las experimentadas masajistas relajan los cuerpos de los visitantes.


La gestión administrativa comunitaria, ha sido exitosa pues permite conservar en Los Hervores de manera natural el manantial, no se toca ni un solo árbol para la construcción y los propios nativos de la comunidad brindan diversos servicios como venta de aguas y refrescos, refrigerios o cómo el caso de la señora Vitalia Rivero y su familia que se encargan de hacer los masajes y las mascarillas de barro negro. Aguas Calientes tiene todos los servicios transporte, luz, agua, teléfono, televisión por cable, hoteles, hostales, servicios higiénicos y destaca por la limpieza de sus calles.

Cuando vaya al balneario de Los Hevores, no lleve malla, mejor si lleva un short o pantalón corto bien sujetado pues lo primero que pisara es arenilla finísima y se sumergirá en aguas hervidas que apenas le llega a la rodilla. En el medio del manantial, verá varias mujeres y un largo tronco donde hombres y mujeres están tendidas sobre el agua.

Buenas tardes, saludan amablemente a los visitantes. De pronto la arena empieza hacer ebolluciones (hace movimientos bruscos) expulsa agua mineral caliente. Es el primer susto, si uno está en la ebullición de la arena  y  el agua, esta lo ha succionado y uno da alaridos de auxilio, pero si antes es advertida por doña Vitalia, que le dice: “Métase en el volcán la va succionar hasta su cintura. No tenga miedo, después la misma arena la expulsara”, uno  entra un “poquitito” más relajado, pero cuando se produce el fenómeno uno queda paralizado, admirado e incrédulo por la experiencia natural que había vivido.

Después, de la primera experiencia de succión, cómo humano curioso, hace un segundo ahí siente que cuando la arena come su cuerpo y sus pies no encuentran el fondo y flota, siente como un leve masaje; la tercera vez que la arena lo succiona es un masaje completo y el cuarto empieza a disfrutar y no quiere irse.

En medio de esta experiencia, viene la oferta de darle un masaje corporal mientras disfruta de las aguas calientes. Una hora de masajes que le hacen sonar los huesitos desde el dedo índice del pie hasta la punta de la cabeza. Ese es el servicio que le da doña Vitalina Rivero, que hoy trabaja con sus hijas, su nuera  y sus nietas. Este servicio vale 40 bolivianos, pero en medio de este masaje le ofrecen también hacerse –por 10 bolivianos- una mascarilla facial de barro negro para rejuvenecer su cutis. Estando tan lejos, uno no se puede resistir a dedicarle un día a su cuerpo, así que dice sí y cuando todo ha terminado, uno lo único que exclama es ¡valió la pena haber venido!, porque como decimos los paceños normalmente salimos “nuevos, 0 kilómetros” o cómo dirían los cambitas cruceños uno sale “chalinga”.

Uno de los clientes haciéndose el tratamiento facial de barro negro, en Los Hervores.

Cuatro generaciones de la señora Vitalia Rivero trabajando haciendo masajes corporales en los Hervores de Aguas Calientes.


Es en Aguas Calientes,  donde se comprueba lo que la ciencia descubrió hace años, es que la acción que ejercen las aguas termales  sobre el cuerpo –que son aguas minerales con flúor, hierro, yodo, sodio, cromo, fósforo y ionización y gases- es activar y acelerar el metabolismo, que primero provoca una tensión y después un estado de relajación total del organismo.

Por eso, cuando uno escucha hablar de Los Hervores de Aguas Calientes,  no es lo que dicen, es diez veces mejor cuando uno la siente, por eso se ve tanto visitante nacional y extranjero disfrutando la experiencia y seguro, volviendo una y otra vez a Los Hervores de Aguas Calientes, que además de ser balnearios naturales hermosos, son medicinales pues ayudan a mejorar los dolores de reumatismo, la artrosis, artritis y son la solución contra el estres.

Los Hervores de Aguas Calientess parte de la Reserva Municipal de Vida Silvestre  de Tucavaca, que fue declarada área protegida creada para conservar las serranías de Santiago de Chiquitos, Chochis y Tucuvaca, creada el año 2000 con una extensión de 262.305 hectáreas, que además del río (manantial) de Aguas Calientes, tienen una hermosas serranías, bellos paisajes y una biodiversidad virgen. Además, las nacientes de sus ríos alimentan el Pantanal boliviano y brasileño.

Para la señora Vitalia Rivero  y su familia hace 30 años, Los Hervores de Aguas Calientes,  es su fuente de vida, de trabajo y el lugar que la vio nacer a ella, a sus padres, sus hijos y sus nietos.

Hoy, ella dice que el lugar debe seguir en manos de la comunidad, no sólo por la preservación que se hace de aguas calientes -ríos, cerros y el bosque seco- sino, porque es un sitio al que todos pueden llegar con pocos recursos. Si se lo privatiza, sostiene, sólo los ricos podrán venir, cómo pasa ahora con los balnearios –que se dicen privados- sostiene, al señalar que algunos dueños de quintas han puesto cercas para apropiarse del río que es municipal porque es la misma agua que corre de Hervores.

La arena y el agua haciendo ebullición

La familia disfruta de este espacio de plena relajación.



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