Oruro, Bolivia. 18 de diciembre de 2018
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CAPUZ CULTURAL

12 de abril, reflexión por la niñez

El sector más vulnerable es el de los niños

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El FULGOR.com
location_city Oruro, Bolivia
date_range 08 de abril de 2018

Cada año que se acerca la fecha del 12 de abril, al menos en nuestra generación, nos invade el recuerdo de nuestra niñez, con sencillos festejos entre disfraces, gelatinas, refrescos y golosinas además de un ambiente festivo en los colegios. Actualmente, muchos establecimientos educativos promueven fiestas con mucha algarabía con música, payasos, pasteles y masitas, además de los infaltables fotógrafos para plasmar el “recuerdo”.

En esta fecha, acostumbran en algunas instancias públicas, “disfrazar” a los niños y niñas como pequeños concejalitos, asambleístas o parlamentaritos y aprovechando de lo que a ellos les gusta hacer: jugar a ser grandes, propiciado por supuesto por sus mayores, como un consuelo al único día en el año que se habla de niñez pero que sólo queda como discurso para justificar el “12 de abril”.

Muy cerca de esta pequeña farándula, cuando algunos niños juegan a ser grandes, otros niños actúan como grandes: se dedican a vender chocolates y golosinas en las calles, arriesgando su propia seguridad, bailando en las calles concurridas con tonadas norte potosinas, cuidando a los más pequeños porque los padres, o en la mayoría de los casos, solo la madre tiene que ir a buscar el sustento y son estos pequeños y pequeñas con sus limitaciones de edad llevan unos cuantos centavos para que la familia pueda sostenerse, o bien para pagar el vicio de alguno de los padres irresponsables.

En la gestión anterior, Aldeas Infantiles SOS en coordinación con la Universidad Católica Boliviana presentaron el estudio “Cada niño niña cuenta”, en el cual de manera preocupante 57.041 niños y niñas se encuentran en situación de riesgo de perder el cuidado de sus progenitores, por lo tanto considerados de alto riesgo social.

Este dato nos muestra que muchas familias en nuestro municipio presentan factores de riesgo como su composición misma, muchas de ellas a cargo de uno solo de los padres, generalmente la madre; familias numerosas, con más de cuatro, inclusive hasta ocho o nueve integrantes a los cuales es difícil procurar su manutención.

No existen políticas serias para el cuidado integral de la niñez


La educación de sus padres, los niveles de analfabetismo funcional impide ser una buena guía en el estudio de sus niños y pueda desarrollar un buen desempeño en la escuela; la salud de los progenitores, muchos de ellos con patologías en estado terminal colocan a sus niños en riesgo de abandono.

También está la discriminación por situaciones de género, edad o condición que son elementos que constituyen riesgo social; desarrollo económico, la imposibilidad de generar recursos para mantener a familias numerosas, acompañado de escasa inserción laboral y llenar el mercado de la informalidad con el subsecuente riesgo de no generar estabilidad en los ingresos y por último, las condiciones de vivienda.

Se ha evidenciado que muchas familias de este grupo de riesgo viven en nuevas urbanizaciones en calidad de cuidadores, sin acceso a servicios elementales como agua y luz, menos aún alcantarillado, generando problemas de salud pública que causan enfermedades diarreicas en los niños más pequeños que pueden derivar en su mortalidad.

A ello debe sumarse, alcoholismo de uno de los progenitores, violencia intrafamiliar, y un largo etcétera que llenan los titulares de la crónica roja del periodismo local. Se ha naturalizado tanto, que leer noticias sobre asesinatos o maltrato a miembros de una misma familia que solo las noticias de animales abandonados generan compasión. La escasa promoción de políticas públicas que busquen el desarrollo humano tendiente a evitar el abandono se opaca ante la dirigencia vecinal que solo prioriza canalizaciones de ríos, asfaltado de calles o cordones de acera que de manera rimbombante se inauguran en juntas vecinales, ante la mirada pasiva de los otros miembros de la comunidad que son invisibles: los niños y niñas.

Muchos de los niños y niñas que se encuentran “institucionalizados”, es decir, en centros de Acogida del Estado, son producto de estos problemas anteriormente anotados, y se genera en su vida adulta una cadena que no se rompe al repetir estos factores y aumentan la brecha de la población infantil en riesgo.

Este 12 de abril, nos permita reflexionar sobre la situación de la niñez en Oruro y podamos mirar de otra manera a los más vulnerables que necesitan del afecto de una familia que les permita su desarrollo integral para adaptarse en la vida. Mientras eso pasa, una niña en la “Gota de Leche”, seguirá parada en la ventana, con la mirada hacia la puerta sólo para esperar a diario que algún día su mamá apareciera y la pueda llevar a casa. Sueño, que a medida que transcurra su vida en un hogar, se perderá en el tiempo, y el recuerdo de una madre ausente se convertirá en una fantasía.

Nunca olvidaré esa mirada.


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