Oruro, Bolivia. 18 de diciembre de 2018
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EDITORIAL

La nueva terminal y el desarrollo de Oruro

EL FULGOR.com
date_range 25 de marzo de 2018

La decisión de las autoridades departamentales de reabrir las instalaciones de la nueva terminal de buses de Oruro, generó el rechazo y la oposición de un sector de transportistas que operan en la vieja terminal Hernando Siles, perjudicando el desarrollo de Oruro.

La antigua terminal ya no reúne las condiciones para desarrollar su trabajo, sus instalaciones están viejas y descuidadas y en general, esta estación de llegada y salida del transporte interdepartamental, internacional e interprovincial, no es digna de una capital como es Oruro.

La nueva estación, tiene una moderna infraestructura construida sobre una superficie de 30 mil metros cuadrados, con cine, acceso con escaleras mecánicas, baños limpios y modernos, cámaras de seguridad, capacidad para 200 buses para movilizar a miles de pasajeros por día.

Su edificación comenzó en el año 2005 por la decisión de 25 empresarios visionarios que decidieron dotar a la ciudad de Oruro de una moderna terminal terrestre a un costo que superó los 11 millones de dólares.

Fue inaugurada oficialmente en febrero de 2016 y sólo al inicio de operaciones comenzó el boicot de un grupo de empresarios del transporte que se negaron a migrar a las nuevas instalaciones.

Es así que pronto tuvo que cerrar sus operaciones y durante todo este tiempo dejar la moderna infraestructura vacía y amenazada por el deterioro.

A principio de semana y amparada por la decisión de la máxima autoridad departamental la estación terminal reinició sus operaciones y chocó nuevamente con la oposición de un grupo de transportistas de El Alto de La Paz, que operan en las calles adyacentes a la antigua terminal.

Con el argumento que la nueva terminal es de propiedad privada y que ellos no están dispuestos a pagar por el uso de sus instalaciones y favorecer a un empresario privado, se oponen al traslado e incluso protagonizaron bloqueo de caminos.

Su argumento cae por su propio peso ya que surge la pregunta: ¿Y acaso, ellos no son también empresarios privados? ¿sus buses son del estado?.

Lo cierto es que estos malos transportistas están acostumbrados a operar en la calle tal como lo hacen en El Alto, en medio del desorden, la suciedad y sin control alguno de horario de salidas e higiene de sus movilidades.

Quieren hacer lo mismo aquí, en Oruro y en verdad lo hacen en los alrededores de la terminal antigua. Es urgente que las autoridades departamentales hagan respetar sus decisiones y no den marcha atrás.

El respeto a las decisiones de las autoridades es fundamental para así evitar el desorden y el capricho de estos malos transportistas que también son privados, los que deben cumplir la ley.

La nueva terminal de buses es un lujo para Oruro y parte importante de su imagen, una iniciativa privada cuyo esfuerzo debe ser apoyado por toda la población, además muestra una cara diferente de nuestra ciudad y es una señal  que Oruro avanza en su desarrollo.



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