Oruro, Bolivia. 21 de octubre de 2018
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En Bolivia

Discriminadas, sin recursos ni educación miles de madres viudas le hacen frente a la vida

Debido a la falta de capacitación las madres se ven obligadas a trabajar en el comercio informal

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Periodista | EL FULGOR.com
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location_city La Paz, Bolivia
date_range 08 de octubre de 2017

Después de haber resistido, más de un año, el dolor y la angustia que le provocó la muerte de su esposo, Julia Alanoca, decidió romper el silencio para pedir públicamente, ante las cámaras de la revista de UNITEL, ayuda económica y un techo seguro para criar a sus seis hijos, cuyas edades fluctúan entre los dos y 11 años, a quienes tiene que dejar solos, porque sale a buscar todos los días un trabajo que pueda generarle “al menos 30 bolivianos” para alimentarlos.

“Sólo quiero un cuartito para mis hijos, para que estén bien, ya no quiero escuchar que los estén maltratando. Puedo ir como cuidadora o portera, porque no puedo pagar alquileres y ni siquiera podría ahorrar para un anticrético”, suplica mientras una gruesa lágrima surca sus mejillas, en tanto la mano de un pequeño de casi dos años se esfuerza por secarle las lágrimas y al otro lado de su regazo, una niña de aproximadamente cuatro años llora en silencio.

Julia es una más, entre las miles de viudas en Bolivia que permanecen invisibles a las políticas sociales del Estado, son quienes tras la pérdida del marido no pueden darse espacio ni tiempo para asimilar su duelo, pues tienen hijos, a veces muy pequeños, a quienes tienen que alimentar, educar, procurarles una vivienda segura y garantizar un buen estado de salud, labor que deben asumir solas, ya que en su mayoría, representan una carga muy pesada para los familiares , situación que puede llevar a las mujeres y a sus familias a situaciones de extrema pobreza.

La falta de oportunidades laborales obliga a muchas madres a trabajar como obreras en condiciones precarias

Una mujer al quedar viuda tiene muy pocas posibilidades o casi ninguna de acceder a un crédito u otros recursos económicos; además, tiene grandes limitaciones para encontrar un trabajo estable no sólo por la falta de apoyo para el cuidado de sus hijos sino también por su falta de educación y capacitación, situación que aqueja al grueso de la población de madres.

Julia y sus hijos viven en una pequeña habitación, en la casa de un familiar de su difunto esposo, que está construida con adobes, el piso es de tierra y unas viejas calaminas cubren el techo, aunque no impiden la persistente filtración de las lluvias ni les protege del brioso frío alteño que penetra en las madrugadas. “Todos (los siete) dormimos en la cama de abajo para protegernos de la lluvia y del frío”, comenta con gracia el más inquieto de los pequeños.

Pese a la escasez de oportunidades económicas, su única posesión es una cama de dos pisos y una hornalla donde prepara los alimentos , pero en medio de su más extrema pobreza, todos los días sale a buscar un trabajo, cargada del más pequeño, “lavo ropa, limpio casas y también ayudo en una carpintería lijando maderas”, señala al precisar que le pagan entre 20 a 30 bolivianos, dinero que sólo le alcanza para desayunar un pan con té y almorzar, habitualmente, arroz con huevo, que su hijo mayor de 11 años cocina en las mañanas, ya que en las tardes asiste a la escuelita del barrio.

50 POR CIENTO DE VIUDAS EN EXTREMA POBREZA

En Bolivia la información es escasa, si la hay es poco precisa o atrasada; sin embargo, el Instituto Nacional de Estadísticas en la Encuesta de Hogares 2015 establece que en el país la población mayor a 15 años llega a 3.862.000 de mujeres, de esta cifra 2,6 millones son madres y se calcula que de esa cifra 126.951 son madres viudas en Bolivia, vale decir 5,6%. La Organización de las Naciones Unidas –ONU– Mujeres, calcula que el 50% de las viudas del mundo, viven en la pobreza extrema, lo que significaría que en Bolivia más de 50 mil viudas viven en extrema pobreza.

La venta de comida en las calles es un mecanismo de sobrevivencia para miles de madres en Bolivia.

De acuerdo a estimaciones del Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral (CEDLA) el 9,1% de viudas habitan en tierras altas (occidente y zona altiplánica) mientras que el 4,6% está en tierras bajas (valles y oriente).

“Con frecuencia los datos sobre la situación de las mujeres no se desglosan por estado civil, por lo que las viudas son invisibles en todos los niveles de las estadísticas de género, desde las nacionales hasta las mundiales. No obstante, sabemos que muchas viudas de edad se enfrentan a múltiples formas interrelacionadas de discriminación por razones de género, edad, ubicación en zona rural o discapacidad”, según el informe, “Situación de las viudas en el mundo”, publicado en su portal: www.unwomen.org

Además de la conmoción por perder a su cónyuge, la situación de las viudas suele agravarse debido a la estigmatización y al aislamiento social. “En muchos países, a las viudas se les arrebatan sus derechos a diversos activos como la tierra, los ingresos y la propiedad. Al carecer de acceso a la protección social, quedan en la indigencia”, agrega el informe.

Según el informe “Mujeres, Negocios y Derecho” Women, Business and the Law 2016 del Grupo Banco Mundial, el 90% de los 173 países analizados tienen al menos una ley que restringe la participación económica de las mujeres, limitando su capacidad para heredar tierras o tenerlas en propiedad.

“Las viudas tienen que estar empoderadas para mantenerse a sí mismas y mantener a sus familias”, señala el informe ONU Mujeres, pero para ello, recomienda que se debe luchar contra los estigmas sociales que provocan la exclusión social hacia las viudas y contra las prácticas discriminatorias o nocivas, que se realizan en algunas naciones por sus costumbres ancestrales.

SIN RECURSOS NI CAPACITACIÓN

Cuando las mujeres se ven obligadas a asumir solas la crianza de los hijos –alimentación, salud, educación, vivienda y vestimenta entre otros gastos- son más vulnerables a caer en la pobreza extrema, pues la mayoría no tienen una fuente de ingresos ni la formación necesaria para insertarse al mercado laboral, siendo su fuerza física el único instrumento de trabajo.

Según la Encuesta de Hogares 2015 del Instituto Nacional de Estadística –INE-, sólo 19% de las madres en Bolivia, cuenta con educación superior (técnica o universitaria), 28 de cada 100 alcanzaron la secundaria y el grueso de la población femenina de madres, 31% sólo ha recibido educación primaria completa. En el área rural el mayor porcentaje de madres, 46,4% cuenta únicamente con educación primaria completa.

En esa desigualdad situación que se encuentran las madres en Bolivia, debido a que el sistema patriarcal otorga a las mujeres como actividad exclusiva la crianza de los hijos, limitando su acceso a oportunidades de educación y generación de recursos propios, sólo el 57,9% de las madres tienen una ocupación laboral, la mayoría dedicada a actividades de comercio (24%), de comida (12%) a la manufactura (10,4%), trabajadoras del hogar (3,8%) y casi 1% está en el sector de la construcción y en otros servicios, pero la situación de las madres en el área rural es más difícil ya que la mayoría se dedican únicamente a actividades de agricultura o ganadería, según la Encuesta de Hogares 2015.

Los centros mineros son otro refugio para las madres viudas.

VIOLENCIA CONTRA LAS VIUDAS

En el mundo, la violencia contra las mujeres es una de las violaciones de los derechos humanos más extendidas, que afecta a las mujeres de todos los orígenes, edades, culturas y países. Las viudas no son la excepción y, de hecho, pueden encontrarse particularmente en un alto riesgo de sufrir violencia.

Según el informe de las Naciones Unidas, en gran cantidad de países, las viudas son víctimas de la violencia a nivel físico y psicológico (inclusive el abuso sexual) relacionado con disputas por la herencia, la tierra y la propiedad. “Al no gozar de los derechos a la propiedad de los bienes de su esposo, una viuda puede ser sometida a abusos y expulsada de su hogar”, además señala el informe que en países como África, el abuso a las viudas atraviesa los límites étnicos, de clase y de ingresos, y deja a las viudas entre las más vulnerables y pobres de la región.

En Bolivia, según la Encuesta de Prevalencia y características de la Violencia contra las Mujeres 2016, elaborado por el INE y el Ministerio de Justicia, el 78% de las mujeres separadas, divorciadas o viudas ha sido objeto de agresiones en el ámbito social, aunque no se reporta e tipo de agresiones, el informe destaca que las agresiones pueden ir desde insultos o expresiones ofensivas, hasta violaciones y suelen ocurrir en calles, cines, fiestas, centros comerciales y otros.

Esta misma encuesta señala que el 65,9% de las mujeres separadas, divorciadas y viudas ha sido objeto de agresiones en el ámbito laboral, las mismas que abarcan desde abusos psicológicos (60,6%), físicos (12,8%) y sexuales (9,6%). Según el informe del INE, la principal característica es el abuso de poder o autoridad que puede ser ejercida por personas de jerarquía superior, igual e incluso inferior a la de la víctima causando daños físicos, psicológicos y sociales.


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