Oruro, Bolivia. 15 de octubre de 2018
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A 35 años de su partida, seguimos cantando Viva Santa Cruz, ojos azules o mi negrita

Gilberto Rojas, el orureño que le compuso e integró al país en ritmo de taquirari

Gilberto Rojas.

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Periodista | EL FULGOR.com
location_city La Paz, Bolivia
date_range 11 de marzo de 2018

La composición de Gilberto Rojas traspasó las fronteras del país. En la mayoría de los casos con gran admiración y respeto, pero en otras como, sucede con el folklor boliviano con la apropiación indebida. Este es el caso del taquirari y la composición Ojos azules, que en Perú se le atribuye al autor cuzqueño Manuel Casazola Huanco.

Gilberto Rojas, quien un 26 de marzo de 1983 dejó lo terrenal, es sin duda el compositor orureño que al ritmo del taquirari –música oriental-  integró al país, pero fue hombre que amó su patria  pues, la sirvió como un verdadero soldado en las trincheras de la nefasta Guerra del Chaco.

Su primer  acercamiento con el taquirari se dio en 1936 cuando tenía 20 años. La ciudad de La Paz, era sede de las Olimpiadas Nacionales. Las delegaciones de todo el país habían llegado al evento acompañados de sus grupos musicales  autóctonos.  La delegación del  Beni impacto al artista, pues  los pueblos originarios de San Ignacio de Moxos  interpretaron y bailaron  taquiraris, siendo este acto  que lo llevó a empezar a componer en este ritmo.

Fueron las trincheras del Chaco  su escuela para desarrollar su amor por la  patria y la música le dio  sentido de integración con un oído en el oriente y otro en las pampas del altiplano y los valles. Volviendo de la guerra empezó a componer sus primeros pentagramas  que fueron para su madre con “Dios te guarde  madrecita” y su maestra de escuela a quien le dedicó “Bajo el cielo de Vallegrande”.

La guerra, sus padres y su maestra no podían estar lejos de su vida. El  joven Gilberto Rojas que a los (16) años marchó a las trincheras del Chaco junto al Regimiento Vanguardia de Infantería de donde fue evacuado por enfermedad, pero retornó a la Novena Compañía del Regimiento Colorados de Bolivia 41 de Infantería, cuando conoció el taquirari ya llevaba con él la sensibilidad que da la guerra, más aun la  que  se libró en el desierto del Chaco, donde convergió una nación con abarcas, ponchos, sombreros y camisas blancas.

Su mamá, Irene Enríquez, fue su guía y su maestra para  tocar el piano y él unió al piano  con el charango, que más tarde fue apoyado por su padre Juan Rojas quien lo impulsó a entrar al Conservatorio de Música y después llevarlo a la Argentina.

El taquirari se baila en pareja y su origen es beniano.


A ritmo de taquirari también le compuso a su tierra que lo vio nacer el 10 de marzo de 1916, Oruro. ¡Oh! tierra  querida del Gran Pagador, aunque me encuentre lejos de ti. ¡Oh! mi Oruro  no te olvidaré

Pero, por qué el taquirari cautivaría a un quirquicho altiplánico como Gilberto Rojas?. Es un ritmo propio de las tierras orientales o tierras bajas de Beni, Pando y Santa Cruz. Sin duda, fue la impresión que le dejaron los mojeños en las Olimpiadas de La Paz o tal vez por lo que dice el autor beniano César Chávez Taborga en su libro: Expresión poética del Beni dice “…en la flauta el taquirari rompe las brumas del alma…”, sostiene el autor al hablar de este ritmo beniano.

El taquirari o takirikire significa para los mojeños danza o canto en honor a la flecha que se hace antes de empezar la cacería para conseguir el alimento. Tanto en su composición como en su canto, Gilberto Rojas, respetó en el pentagrama el ritmo de 2/4, respetó la introducción y la tres partes. Eso permitió que los pueblos originarios y los propios de las regiones de Santa Cruz, Beni y Pando se apropien de sus canciones  y sobre todo las bailen frente a frente hombres y mujeres con sus vistosos tipoy y sus impecables batas blancas elaboradas en pita de caña.

Así, fue Gilberto Rojas, el maestro que integró a Bolivia con la música, pero vivió y escribió con especial cariño  taquiraris. Una de sus máximas expresiones de amor a este ritmo está en  Viva Santa Cruz que magistralmente fue interpretado por  Gladys Moreno.

En 1976, el Club de Leones de Santa Cruz lo condecoró por su composición Viva Santa Cruz que ya había adquirido calidad de himno en ese ciudad que en los grandes  actos de celebración la coreaban y hasta hoy la  cantan con amor: Viva Santa Cruz, bella tierra de mi corazón, tienes  la virtud y el perfume de la adoración. En tu cielo azul, las estrellas hablan del amor, noches de pasión cuando se enamora en Santa Cruz … dice la introducción y el primer párrafo del taquirari  compuesto a esta ciudad, que en 1970 apenas llegaba a los  200 mil habitantes y hoy tiene dos millones, siendo la primera ciudad del país. 

Viva Santa Cruz fue interpretada por Los Andaluces de Tarija, Guisela Santa Cruz, Zulma Yugar y cientos de tríos y cuartetos  y es coreada incluso en los tradicionales partidos de futbol o concentraciones a nivel internacional.

Sus composiciones son verdaderos himnos para los bolivianos.


...Cuando no te mire no has de llorar pensando en mi querer, ahora que te has dado cuenta de mi…. dice el taquirari Tranquilizate (1999) interpretado vocalmente por el grupo Amaru o la generación de los años 70´sin duda no dejó de cantar con Caminantes en el Teatro al Aire Libre junto a  Carlos Palenque, Pepe Murillo y  Percy Ávila el taquirari Mi negrita que dice ..aquella noche que te conocí, fue para mí todo mi corazón, negrita linda dime que sí, tus ojitos mi negrita quiero para mí, tu boquita mi negrita….. Eran letras con verdaderas declaraciones de amor.

Los taquiraris por  primera vez  incursionan en público en 1945 con los Indios Latinoamericanos, conjunto integrado por Hugo Claure, Gilberto Rojas y Jorge Landívar. Con ellos lleva la música a  Chile, Perú y Argentina donde ya sus primeras composiciones en ritmo de taquirari son difundidas.

Los taquiraris después son llevados al disco de vinilo con la empresa disquera Odeón y RCA Víctor de la Argentina  y  Méndez de La Paz con interpretaciones  que realizaron las Kantutas integrada por Irma Vásquez y Alicia Sáenz y el dueto de las hermanas Espinoza –Josefina y Grimanesa- con quienes había trabajado y apoyado a  Gilberto Rojas para que alcancen el éxito que lograron estos dos grupos.

Ellas fueron las primeras en interpretar y grabar el taquirari Ojos azules no llores, no llores ni tengas amores, llorará cuando me vaya y cuando remedio ya no haya….

En 1967, cuando el país estaba viviendo todavía los aires de la revolución del 9 de Abril de 1952, el compositor orureño, Gilberto Rojas, estrenó  la  canción Hollywood  de mi corazón, composición que la hizo  al ritmo del taquirari  y la interpretó en  California, Estados Unidos. El taquirari lo interpretó la actriz y cantante estadounidense Margaret Moris,  Gilberto Rojas dirigió la Orquesta que también fue acompañada por el conjunto Nazca.

El 16 de julio de 1976, Rojas  recibió de manos del Gobierno de Bolivia el Cóndor de los Andes, la  más alta condecoración que otorga el país a quienes aportan  en el país con la cultura, la educación, la salud, etc.

El taquirari Ojos Azules es una de sus múltiples composiciones y no es peruano.


Perú difunde composición Ojos Azules como cuzqueña

La composición de Gilberto Rojas traspasó las fronteras del país. En la mayoría de los casos con gran admiración y respeto, pero en otras como, sucede con el folklor boliviano con la apropiación indebida. Este es el caso del taquirari y la composición Ojos azules, que en Perú se le atribuye al autor cuzqueño  Manuel Casazola Huanco.

Textualmente la publicación oficial de Sentimiento Andino de Puno dice: “… en el Altiplano, específicamente en la meseta puneña  del Callao, encontramos uno de los taquiraris más famosos difundidos en el mundo “ojos azules”… “….Muy poco se habla de este taquirari.. pero,  lo poco que se habla son frases de admiración a esta bella canción.. El autor de la canción es el compositor cuzqueño  Manuel Casazola Huanco, de quien muy poco se sabe, excepto que nació en Cuzco, no tenemos duda que nos regaló uno de los mejores taquiraris –o huaynos- como sostienen algunos que manejan la historia musical”.

Pero, la “negra” como se la conoció a Mercedes Sossa cuando cantó Ojos azules reconoció en Gilberto Rojas al autor igual que Gian Marco, y no hay duda que lo fuera pues el taquirari es un ritmo de mojos.

Los Panchos en México, también reconocieron a Gilberto Rojas  el taquirari al interpretar y anunciar su nombre cuando interpretaron en el famoso Palacio de Bellas Artes el  taquirari “Palmeras”.

Pero, el taquirari –que lo peruanos no saben de donde es- es claramente parte del patrimonio de la cultura de Moxos del Beni,  y la composición Ojos azules es propiedad del folklor nacional escrito y cantado por el compositor orureño Gilberto Rojas.

Como Ojos Azules, Gilberto Rojas también compuso en ritmo de taquirari Cunumisita, Viborita chis chis chis,  Luna Chapaca, entre otros.


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