Oruro, 27 de mayo de 2018
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¡Basta de mentir señor Muñoz!

El canciller chileno Heraldo Muñoz.

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location_city Estocolmo, Suecia
date_range 04 de marzo de 2018

Señor:
Heraldo Muñoz
Ministro de Relaciones Exteriores de Chile
Santiago – Chile

De mi mayor consideración:

En primer lugar quiero saludarle muy cordialmente desde mi escritorio situado en un rincón del mundo. Decirle también que le he seguido minuciosamente en la prensa chilena y boliviana. A  manera de preámbulo, le cuento que en el exilio he tenido la oportunidad de conocer gente chilena muy simpática y amable. Muchas de esas personas solidarias con la causa marítima boliviana. Sin lugar a dudas que en su país existen intelectuales que también apoyan  la urgencia boliviana de tener una salida soberana hacia las costas del Océano Pacífico. Debo confesarle que cuando usted asumió la cartera de Ministro de Relaciones Exteriores, pensé que iba a jugar un mejor papel que su antecesor, Alfredo Moreno, pero me salió el tiro por la culata. Con el paso del tiempo, usted se ha convertido en el “juez pascuero” de La Haya y como tal, ha ido divulgando pronósticos desproporcionados, comentarios casi paranoicos y con una conducta recurrente a la mentira. Hoy, como en el pasado, usted y la derecha chilena han trazado un círculo vicioso para creer sus propias mentiras.

Chile desde su independencia ha desarrollado un concepto de  hegemonía en el Pacífico Sur. Diego Portales, principal enemigo de la Confederación Perú-Boliviana y personaje oscuro en la historia de América del Sur, fue quien reforzó ese pensamiento. Portales decía, por ejemplo, que si era necesario mentir por el bien del Estado, había que hacerlo. Y escribió en una carta: “Las fuerzas navales deben operar antes que las militares, dando golpes decisivos. Debemos dominar para siempre en el Pacífico”. Son a partir de estos enunciados históricos que Chile empieza a trazar su expansión territorial y marítima en el siglo XIX. En este orden sucedió la mal llamada Guerra del Pacífico, con el único propósito de usurpar las riquezas naturales de Bolivia. Es así que Chile invadió, sin declaración de guerra, el Litoral boliviano y amputó a Bolivia de su derecho soberano en el Pacífico. El pueblo boliviano ha esperado, con espíritu bondadoso y pacífico, más de un siglo para retornar a una parte de su Litoral. Muchos gobernantes, políticos y cancilleres chilenos, conscientes de semejante invasión e injusticia,  prometieron a Bolivia, en varias ocasiones, devolverle un corredor “soberano” en el Pacífico. Declaraciones que hoy en Chile no son aceptadas. Durante varias décadas se han diseñado metas para poner fin al problema marítimo pendiente que existe entre Bolivia y Chile, y todo fue un fracaso rotundo porque Chile ha utilizado la “diplomacia ciega, sorda y muda”. Acuérdese que en el primer gobierno de Michelle Bachelet, se abrió una agenda de 13 puntos. Y el Gobierno de Evo Morales, con el grado más alto de respeto, amistad y hermandad hacia Chile, siguió honestamente el curso de dicha agenda. ¿Y qué paso? Chile jamás cumplió con el punto 6 que hacía referencia al tema marítimo. Tampoco cumplió con el punto 7 que trataba sobre los Recursos Hídricos de Bolivia: El Silala. Ustedes han expresado que Chile siempre ha estado dispuesto al diálogo, pero a un diálogo cojo. Quieren hablar de todo menos de la reivindicación marítima con soberanía. Y cuando La Paz se pronuncia sobre este tema, el caldo de cultivo es la mentira, la pillería y mostrar a su Ejército, en la frontera, con claras señas de amenaza no solamente al Estado Plurinacional de Bolivia, sino también a los otros países vecinos. Por lo tanto, no es el pueblo chileno sino más bien usted y las élites políticas que han gobernado y aún gobiernan su país, las que han convertido a Chile en un país “cirquero”. Han tergiversado totalmente la historia, los hechos, las construcciones de canales con cemento y tantas otras cosas más. Se han inventado el circo de las aguas del Silala, el circo del mar, el circo de apropiarse territorios sin gravitación propia  etc.

!Basta de mentir señor Muñoz!  La mayoría de los gobernantes chilenos, a excepción de Salvador Allende, se han caracterizado por tener una política abusiva, prepotente e incoherente con Bolivia. Quizá el mayor apoyo para llevar a cabo esos desplantes ha sido una cláusula del Tratado de 1929 entre Chile y Perú, la cual dice: “cualquier cesión de territorio por el norte de Arica debe ser consultado a Perú”. Y para empeorar las cosas existe una disposición chilena que se ha creado astutamente y que, en los hechos, establece que Chile solo podría negociar, con Bolivia, una salida soberana al mar sin  quedar partido en dos. Es decir, Perú tendría que entrar en el pleito. Pero… Perú no ha usurpado ni un solo milímetro de costa a Bolivia. Con esa forma de pensar el Estado chileno no ha hecho sino, perpetuar el avance  para solucionar un dilema que atañe a todo el Continente Sudamericano, y así ha continuado humillando a Bolivia. Han difundido con un gran ventilador que Bolivia se hace la víctima, que nunca tuvo mar, que intenta alterar el Tratado de 1904, que no tiene ningún derecho jurídico para reclamar por una franja en el mar etc. Pero no les sirvió de nada, porque todo lo que han argumentado se ha multiplicado por cero. Bolivia hizo jugadas espectaculares en el tablero. Una prueba de ello se dio, en septiembre de 2015, cuando la Corte Internacional de Justicia (CIJ) en La Haya, encendió sus poderosas luces rojas y no dejó pasar, bajo los escritorios, las “chicanerías” del gobierno de Bachelet. El resultado: 14 votos a favor de Bolivia y 2 a favor de Chile. Una goleada jurídica en la Corte más alta de Justicia de la Humanidad. Y como efecto, Chile quedó en jaque mate y con Parkinson crónico del que, hasta ahora, no puede recuperarse del todo.  A usted, a la derecha chilena y al Ejército les duele profundamente, les arde la médula espinal y no pueden digerir la derrota. Frente a tal situación han lanzado represalias contra Bolivia. Y cuando 2 militares bolivianos y 7 funcionarios de la Aduana Nacional de Bolivia cruzaron, por equivocación, a territorio chileno, usted con toda su bronca guardada, en su universo interior, dijo: “Quien ingresa a Chile ilegalmente se va preso”. Pero resulta que esos 9 ciudadanos bolivianos, no solamente fueron presos, sino que también fueron pateados, cobardemente por carabineros chilenos, mientras estaban con esposas en el suelo boca abajo. Fueron insultados y expuestos a un simulacro de muerte, cobardemente, en el momento que disparaban cerca de los oídos de esos 9 hombres. ¿Esa es la democracia que existe en su país? ¿Eso es respetar los Derechos Humanos? ¿Esas son las instrucciones que han heredado de la Constitución de Augusto Pinochet? No estimado canciller, con todas esas violaciones ustedes han hecho realidad su segundo “maracanazo” en la frontera entre Chile y Bolivia.

!Basta de mentir señor Muñoz!  El 7 de julio del año pasado, exactamente a los 9 días de la expulsión de los ciudadanos bolivianos del territorio chileno, el suboficial Jaime Rubén Díaz Pezo y el cabo segundo Nicolás Antonio Morales, miembros del Cuerpo de Carabineros de Chile, fueron capturados en territorio boliviano. Y nadie los ha pateado, nadie los ha insultado, nadie ha disparado cerca de sus oídos ni han sufrido intimidación psicológica. Al contrario, el Estado boliviano ha respetado sus derechos humanos. Se los ha tratado con dignidad. No han pasado una sola hora en celdas, sino más bien en un cuarto común y corriente. Se les ha dotado frazadas, alimentos y agua. Después de haber permanecido, tan solo, 51 horas en territorio boliviano, y gracias al Presidente Evo Morales, fueron puestos en libertad para que vuelvan a su país y se junten con sus respectivas familias. Con este acto humanitario Bolivia dio una cátedra de diplomacia a Chile. Su odio contra Bolivia ha crecido exponencialmente y por eso usted se ha convertido en el enemigo número uno de Bolivia. Físicamente usted no se parece a Pinochet, usted es más delgado, con la nariz aguileña, con los ojos un poco achinados, no lleva traje militar ni lentes oscuros como lo hacía el dictador. Pero en cuanto a las estructuras mentales se refiere, usted es mucho peor que Pinochet. Y para defender su posición, utiliza argumentos y conceptos totalmente tergiversados.  Usted ha dicho que Bolivia goza de acceso al mar, falso! Bolivia debe tener acceso “soberano” al mar, que Chile siempre ha estado dispuesto a dialogar con Bolivia para mejorar el acceso al mar, falso! Si así hubiese sido, se hubiera solucionado el problema marítimo pendiente entre ambos países, que Chile tiene “vocación de paz”, falso! Por favor señor Muñoz no sea testarudo. Chile jamás tuvo “vocación de paz”. Si lo que usted afirma fuera verdad, entonces Chile nunca hubiera planificado, mucho antes de 1879, invadir a Bolivia para arrebatarle sus enormes riquezas naturales. Si fuera cierto lo que usted dice, entonces ¿Por qué se arma Chile? ¿Por qué, de cuando en cuando, saca a su Ejército en sus fronteras?

Como se manifiesta anteriormente, no es el pueblo chileno, sino la oligarquía chilena y el Ejército que hacen que Chile no sea un buen vecino. Tomando en cuenta esta realidad y su afirmación de que Chile es un buen vecino. Yo digo falso! Un buen vecino no se une con Inglaterra para invadir a un país hermano, un buen vecino no amenaza constantemente, un buen vecino acepta el trabajo de periodistas extranjeros, y no los devuelve a su país ni les hace firmar documentos para inhabilitarlos, un buen vecino no atropella los tratados internacionales, un buen vecino no desvía las aguas de un río, un buen vecino paga por utilizar recursos hídricos de otro país, un buen vecino no riega con minas antipersonales la frontera con el país hermano, un buen vecino no se busca pleitos con los países de su alrededor, un buen vecino no pacta con Inglaterra para atacar a la Argentina, un buen vecino no es demandado dos veces ante CIJ, un buen vecino no exige visas a ministros de un país hermano. Además, usted ha expresado que Bolivia no podrá volver al Pacífico con soberanía, que no se puede cambiar el imperante e injusto “status quo” marítimo, que el Estado boliviano provoca a Chile etc. Todas estas declaraciones son un puñado de muestras de su aborrecimiento hacia Bolivia. Para usted, la mano del hombre está implícitamente presente en la ley de gravedad. Decir que los canales de cemento que se han construido artificialmente, con el fin de desviar las aguas bolivianas hacia Chile, son para evitar la contaminación, es como asegurar que las usurpaciones de territorios palestinos por parte de Israel, son “para evitar la contaminación”. O que los hornos del campo de concentración de Auschwitz (Polonia), durante la Segunda Guerra Mundial, eran puestos en marcha “para evitar la contaminación”.

¡Basta de mentir señor Muñoz! El único artificioso es usted. Sus palabras son artificiosas, sus gestos son artificiosos y su conducta es artificiosa. Usted muy bien ha dicho que las declaraciones de Evo Morales son un “voladero de luz”. Son precisamente esas luces de justicia y de raciocinio las que están impresas en los documentos bolivianos en la CIJ. En cambio las declaraciones de usted son un “voladero de tinieblas y falacias”. Otra cosa que me llama la atención, usted repite como un loro que en Chile se les trata bien a los bolivianos que viven allí, y que su país otorga becas a estudiantes bolivianos. Sepa usted señor Muñoz que muchos bolivianos profesionales y no profesionales trabajan legalmente y están aportando a Chile. De una u otra manera se han integrado en la sociedad chilena y, obviamente, deben gozar de algunos beneficios. En cuanto a las becas: es una migaja que Chile concede a estudiantes bolivianos en comparación con los millones de millones de dólares que Chile recibe, cada año, por los minerales expoliados de tierra boliviana. En Bolivia también vive gente chilena, muchos de ellos estudian en universidades bolivianas. La mayoría se encuentran en La Paz, en Cochabamba y en Santa Cruz, y viven bien. Nadie les molesta. Según el cónsul chileno, Christian Blasco Torres, 800 ciudadanos chilenos estaban inscritos en Bolivia para votar en las últimas elecciones de su país. Me da la impresión que usted no comprende bien el significado de la palabra integración. La definición de integración según la página https://definicion.de/integracion/ (lea por favor) es la siguiente: “Se trata de la acción y efecto de integrar o integrarse (constituir un todo, completar un todo con las partes que faltaban o hacer que alguien o algo pase a formar parte de un todo)”. ¿Ha leído bien? Dice “completar un todo con las partes que faltan”. Es ahí donde Bolivia hace hincapié. Usted habla de una “integración silenciosa”. Es evidente que los países civilizados tengan intercambio en materia de salud, de cultura, de inmigración, comercial, educación, tecnología etc. Bolivia y Chile, a pesar de sus diferencias, respecto al mar y las aguas del Silala, gozan de esa cooperación en algunos puntos mencionados arriba. Pero para que exista una integración, en esta parte de Sudamérica, en todo el sentido de la palabra, Bolivia debe ser completada con lo que le falta. Es decir con una parte que Chile se apoderó por la fuerza bruta. O sea, lo que debe hacer Chile, es devolver un pedazo del Litoral boliviano arrebatado para que Bolivia vuelva a tener soberanía en la cuenca del Pacífico.

¡Basta de mentir señor Muñoz! Chile siempre se ha jactado de ser un país que “respeta el derecho internacional y los tratados”, falso! Lea bien la historia de su país, no sea ciego, no sea “chacotero” ni caiga en ese chauvinismo barato. Le voy a poner un ejemplo. En estos momentos usted, la señora Bachelet, su Gobierno y todo Chile están olfateando que, posiblemente, perderán en La Haya; porque Bolivia tiene la razón, la justicia, la historia y la jurisprudencia a su favor. Y, como consecuencia, ustedes han cambiado su retórica. Ahora usted, Jorge Tarud y mucha gente en Chile dicen que en caso que La Haya se pronuncie a favor de Bolivia, Chile no acatará el fallo. ¿Eso es respetar el veredicto de CIJ?

Por último, alguna vez se ha imaginado usted ¿Qué hubiera sido de Chile sin el guano y el salitre boliviano? Se ha puesto a pensar ¿Qué hubiera sido de Chile sin el cobre, sin el oro, sin el litio, sin la plata y otros minerales que fueron saqueados de Bolivia? Salvador Allende dijo en el pasado que la renta de la explotación del cobre era “el sueldo de Chile”. Alguna vez se ha preguntado ¿Qué hubiera sido de Chile sin las aguas de los bofedales que se encuentran exclusivamente en territorio boliviano, y que ustedes utilizan esas aguas, desde hace más de un siglo, sin pagar un solo centavo? ¿A eso llama usted hostilidad? ¿Es por eso que usted dice que Bolivia provoca a Chile?

¡Basta de mentir señor Muñoz! usted y toda la derecha chilena son soberbios y mal agradecidos. A ustedes, como a su selección de fútbol, se les ha subido los humos a la cabeza. Sin embargo, en el Estadio Hernando Siles de La Paz, los jugadores chilenos salieron llorando de la cancha. Todo su castillo construido de naipes se les vino abajo. Me da la sensación que usted y todo ese equipo de embusteros, que están en contra de la demanda marítima boliviana, saldrán llorando a moco tendido de las oficinas de la Corte de Justicia más alta de la Humanidad. Y entonces todos sus argumentos, inyectados con falsedades, serán pulverizados porque, como usted bien sabe, las mentiras tienen patas cortas y no llevan a un buen puerto. Acuérdese de dos cosas por el resto de su vida: Bolivia jamás renunciará a su derecho legítimo de tener acceso soberano en el Pacífico. Chile es, ni más ni menos, lo que a Bolivia ha usurpado.


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