Oruro, Bolivia. 23 de septiembre de 2018
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Dolor y luto en el Carnaval

EL FULGOR.com
date_range 18 de febrero de 2018

La entrada devocional del Carnaval de Oruro, considerado uno de los más famosos del mundo había comenzado temprano el pasado sábado 10, todo transcurría con normalidad, la alegría y el entusiasmo de los bailarines contagiaba a los miles de espectadores que habían llegado de todas las regiones de Bolivia y del extranjero.

De pronto, todo se ensombreció, un poderoso estallido en la intersección de las calles Bakovic y Ejército a una cuadra de donde se realizaba la fastuosa entrada, segó la vida de ocho inocentes seres humanos, todos miembros de la misma familia.

En principio la policía atribuyó la explosión al estallido de una garrafa de gas que se utiliza para cocinar, dijo que el aceite hirviendo había salpicado la manguera perforándola y provocando la explosión.

Esta versión rápidamente fue cuestionada ya que el estallido de una garrafa de gas licuado no provoca tremendos daños materiales, víctimas humanas fatales, unos 40 heridos, destrucción de la infraestructura cercana, así como ruptura de vidrios a una cuadra de distancia.

Escenas de dolor, llanto e impotencia se vivieron en el lugar del estallido, la gente no comprendía lo que había pasado, los restos humanos fueron recogidos por la policía, mientras que los heridos fueron conducidos a los centros médicos cuya capacidad fue superada.

Tras conocerse la noticia se alzaron voces de condena contra las autoridades municipales, la gobernación y la Asociación de Conjuntos Folklóricos (ACFO) porque pese a los esfuerzos, no se puede controlar el desorden que prima, especialmente en las calles aledañas al recorrido de la entrada devocional.

Se dijo que la alcaldía debería capacitar a las vendedoras de comida en la manipulación de las garrafas de gas licuado. Sin embargo, pronto esas críticas cayeron en saco roto ya que la detonación se habría producido por el efecto de otro artefacto explosivo.

Las autoridades policiales y municipales así como de la ACFO, optaron por el silencio.

El martes13 cuando la población continuaba hablando de la explosión del sábado, una nueva potente detonación estremeció a Oruro, esta vez se produjo en la misma calle Bakovic y Caro.

La policía dijo que se trataba de la explosión de la red de conexión del gas natural domiciliario, pronto autoridades de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) desmintieron esa versión.

Se trataba de una carga de dinamita y de anfo, un elemento utilizado en la minería que hace que la explosión de la dinamita sea más potente y por lo tanto, cause más daño.

Cuatro personas murieron, otros inocentes que transitaban por esa esquina sin pensar que sería lo último que les tocaría hacer en este mundo.

Nadie reivindicó los dos atentados, mientras que la policía anunció la reserva de las investigaciones.

Lo cierto es que ambos atentados lograron su objetivo, si era este, es decir, sembrar el miedo entre la población y afectar al carnaval de Oruro pues ya se habla de que en esta nuestra ciudad no hay seguridad.

Las autoridades tienen la obligación de informar a la brevedad posible sobre qué tipo de explosivo se utilizó, quienes serían los responsables directos, los autores intelectuales y que objetivos siniestros persiguen.

Es tiempo de brindar a la población la seguridad de que puede volver a transitar por las calles de Oruro, sin el temor de que una explosión les quite la vida a otros inocentes que podemos ser nosotros mismos, parientes o amigos.


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