Oruro, Bolivia. 23 de septiembre de 2018
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CAPUZ CULTURAL

Bibliografía sobre el 10 de Febrero

Caratula de la Revista de Buenos Aires

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El FULGOR.com
location_city Oruro, Bolivia
date_range 11 de febrero de 2018

En el año de 1781, el 10 de febrero cayó en día sábado como este año de 2018; sin embargo, poco se conoce de los antecedentes, el suceso mismo y además las consecuencias que marcaron la vida de esta villa minera a finales del siglo XVIII.

Inicialmente, poco o nada se conocía de este hecho en el siglo XIX. Se mencionaba en algunos cronistas sobre la sublevación, pero con aditamentos de leyenda y fantasía en sus protagonistas. Quedaba la herencia y el maltrato a quienes participaron, de los cuales inclusive no se salvaron las mujeres de iniciar procesos judiciales en la capital misma del Virreinato del Rio de La Plata, siendo trasladados a pie desde la Villa de Oruro. Muchos de ellos perecieron en el cautiverio, pero sus familias sufrieron el ostracismo y la marginación. En la tradición de la gente que quedó, era evitar hablar de ese tema.

Pasaron los años, y fue Adolfo Mier quien descubrió que en otras partes del continente si existían referencias, aunque libros nacionales como José María Cortez y de Juan Muñoz Cabrera ya mencionan este hecho pero vinculado al movimiento de Tupac Amaru.

Adolfo Mier, inició un proceso de indagación y encontró que en la ciudad de Buenos Aires, se publicó años antes, una serie de publicaciones denominada “Revista de Buenos Aires”, en el cual, se conoce un diario que lleva el nombre de “Relación trágica de los funestos y ruidosos acontecimientos de la Villa de Oruro”, publicado por un sacerdote. A partir de este hallazgo, comienza la reflexión de que este tumulto, rebelión o revolución (como se quiera interpretar en esa época), había trascendido fronteras y era más conocido en otros lares que en el propio.

Eso motivo, al mismo Adolfo Mier publicar en la Nueva Revista de Buenos Aires en 1884 el trabajo titulado “La Iniciativa de Sebastián Pagador”, dando énfasis a este personaje mestizo y su actuación en la fecha febrerista. Publicó documentos sueltos en le periódico local llamado “El Tagarete” y años después publica lo que consideramos en nuestra ciudad el primer libro de historia de Oruro: “Noticia y Proceso de la Muy Noble y Leal Villa  Real de San Felipe de Austria de Oruro”, publicado en el año de 1906 y el segundo tomo en 1913. Por primera vez, éramos parte de aquella corriente de “gritos libertarios” que después de la Guerra federal de 1899, se requería para justificar la preeminencia de la capitalía. Oruro no podía quedar al margen, y Adolfo Mier coloca con documentos publicados en Buenos Aires sobre esta iniciativa.

Libro de Fernando Cajias

Sin embargo, su sobrino, Marcos Beltrán Ávila, realiza investigaciones financiadas por el municipio de Oruro en el Archivo de Indias publicando un libro denominado: “Capítulos de historia Colonial de Oruro”, publicado en 1925: en el cual, demuestra que muchos años más atrás se iba a producir un hecho de magnitud, contrario  al corona española. Esto fue conocido como la insurrección de Juan Vélez de Córdova el 8 de julio de 1739; o sea, nos colocaba mucho más atrás en esta corriente de los “gritos libertarios”; además, abre un debate en el sentido de que no fue el líder de este movimiento Sebastián Pagador, desmereciendo el diario publicado en la Revista de Buenos Aires, sino que el verdadero motor de este movimiento fue Jacinto Rodríguez. A partir de ello se cruzan criterios, debates y hasta enconos personales que llevaría a la tumba de Adolfo Mier no dirigirse la palabra por este hecho.

Adolfo Mier promovió el cambio de nombre de la Plaza de Armas, por 10 de febrero. Empero, Marcos Beltrán Ávila, establece que además Oruro fue parte de la Guerra de Independencia que se inició en 1809, pero equivoca la interpretación de los documentos y coloca a Tomas Barrón como líder de esta “Revolución” y lo nombra gobernador. Esto último sin ninguna base documental porque construye un mito que repetimos de memoria. Fue aclarado minuciosamente por Javier Cárdenas Medina ya de manera contemporánea en su libro “El pronunciamiento popular del 6 de octubre de 1810”. Otro miembro de la Sociedad de Historia y Geografía, Eduardo García publica poco tiempo después: “¿Quién fue don Tomás Barrón?”.

Volviendo al fecha febrerista, en el año de 1863 se publica una serie de libros en el Perú por Manuel de Odriozola, y el correspondiente al primero en el acápite sobre el movimiento de Tupac Amaru, con detalle y basado en otros documentos hace una relación minuciosa de lo que sucede en Oruro en la noche del sábado 10 de febrero de 1781. Junto con la Revista de Buenos Aires, vienen a ser los documentos impresos más antiguos que tenemos de manera foránea sobre este tema.

Marcos Beltrán Ávila publica en una primera edición en 1904 sobre lo conocido por Adolfo Mier una novela histórica titulada “el 10 de febrero”, pero en una segunda edición de 1958 realiza correcciones para evitar las equivocaciones influidas por su tío Adolfo Mier. En tema de literatura, debemos citar la novela histórica sobre este tema de Vicente Gonzales Aramayo Zuleta titulada: “La llave de Piedra”, el mismo que nos da un enfoque a partir de los personajes la manera como se vivía en Oruro en ese tiempo. Debo reconocer, que la novela de Gonzales Aramayo, es por demás superior a la de Marcos Beltrán Ávila por la narrativa y el argumento además de un final inesperado.

Libro del argentino José Oscar Frigerio

Siguiendo los años, el polaco Boleslao Lewin publica el libro “La insurrección de Tupac Amaru, su época, su lucha, su hado”,  en el que dedica un capítulo específico sobre el levantamiento de Oruro. Es interesante la investigación, porque especula el vínculo del movimiento de Oruro con el cacique de Tungasuca José Gabriel Tupac Amaru. Publica algunas fotografías que relaciona con la casa de los Rodríguez en Oruro, pero muy difícilmente identificables en la actualidad. Otro extranjero, José Oscar Frigerio publica en la Revista “Todo es Historia”, con el artículo “Crimen y Castigo en el virreinato. La sublevación de Oruro de 1781 y su terrible represión”.

A partir de los documentos en el Archivo General de Buenos Aires, se conoce que los procesados en el movimiento febrerista fueron procesados en aquella ciudad y encerrados en calabozos preparados para tal efecto, espacio que aún existe y que además fue sede del primer congreso de Argentina. Este lugar es conocido como la Manzana de Las Luces. El mismo autor, escribió además bajo el auspicio de la Escuela de Estudios Hispano Americanos de Sevilla el opúsculo: “La rebelión criolla de la Villa de Oruro, principales causas y perspectivas”. Por último, para este autor, publica un libro titulado: “La rebelión criolla de Oruro fue juzgada en Buenos Aires”; impresionante relato sobre el proceso al que fueron sometidos los protagonistas del 10 de febrero, además del terrible suplicio que sufrieron. Lamentablemente el libro es extranjero y de poco acceso.

Por otro lado, de manera casual, nos encontramos con el libro: “Power and violence in the colonial city. Oruro from the Mining Renaissance to the Rebelion of Tupac Amaru (1740-1782)”, el autor Oscar Cornblit, escrito enteramente en idioma inglés. Nos demuestra que nuestra historia interesa mucho a los extranjeros, pues el investigador dedicó no solo al movimiento de 1781, sino que va desde 1740, justo un año después de Vélez de Córdova y nos ilustra que hubo otro tumulto contra el corregidor Landaeta a mediados de siglo XVIII.

El aporte interesante está en la transcripción de los interrogatorios de los habitantes, además de adjuntar la lista de las víctimas y una relación de autoridades en ese periodo de años. Es otro libro de difícil acceso.

María Concepción Gavira, producto de otra tesis presenta el libro: “Historia de una crisis: la minería de Oruro a fines del periodo colonial”, un análisis económico posterior al levantamiento del 10 de febrero, y cuyas consecuencias trascendieron en la economía de Oruro en el siglo XIX. Como anécdota, el mapa de la tapa corresponde a Oruro de periodo colonial que encontró en Berlín en una casa particular. Así entendemos porque muchos documentos no se encuentran en nuestra ciudad, como la lista de los que murieron la noche del 10 de febrero en la casa de Endeiza que está en el Archivo del Museo de Londres en Inglaterra.

Oscar Cornblit nos ofrece una investigacion que circuló en paises de habla inglesa


El tema del 10 de febrero, llamó la atención de investigadores extranjeros y nacionales. Debemos destacar la precisión en el trabajo del Doctor Fernando Cajías de la Vega, que escribió dos tomos dedicados a este tema titulado “Sublevación de Indios y rebelión criolla”. Producto de una tesis de doctorado, tuvo oportunidad de acceder al Archivo General de Indias en Sevilla España. Hizo una excelente recopilación y reconstrucción cronológica de los hechos apoyado en base de otros trabajos históricos; destaca además la participación de la Iglesia y de los indígenas en todo ese movimiento que no solo corresponde al mes de febrero. Es importante esta investigación para comprender el 10 de febrero dentro el contexto local y de sus alrededores.

Volviendo a investigadores locales, citamos uno de los primeros trabajos de Antonio Revollo Fernandez, Pututus y Whipalas en la Revolución del 10 de febrero de 1781”, un enfoque intersante de la participación indígena, destacandonse precisamente la presencia de los indígenas de las comunidades que fueron protagonistas en estos hechos. En esta misma línea, se destaca el trabajo de Inka Waskar Chukiwanka Kunturkanki denominado: “Insurrección de indios y Toma de Oruro, 10 de febrero de 1781”. No se puede entender el 10 de febrero si no se analiza el levantamiento de Tomas Catari y sus hermanos en Chayanta además del  Túpac Amaru. Hace una internaste relación de hechos en el levantamiento indígena de Paria y Carangas.

El Doctor Alfonso Gamarra Durana, publica “Panorama del acontecer heroico de Oruro”, que en el capítulo “No colonizar conciencias” sigue la línea de Marcos Beltrán Ávila en el cual reconoce el protagonismo del movimiento del 10 de febrero se centra en el criollo Jacinto Rodríguez. La hermosa narrativa, nos permite adentrarnos en la situación y comprender la importancia que tiene Oruro.

Angel Torres Sejas, publica un compendio llamado “Oruro en su historia”, con una relación de los hechos basado en los trabajos ya publicados. Importante por su lenguaje sencillo y didáctico.

En último tiempo, el doctor Eduardo García publica el libro “Detalle cronológico y documental de la sublevación del 10 de febrero de 1781 en la villa de San Felipe de Austria de Oruro”. Realiza una recopilación de documentos del archivo histórico de Oruro y de la Corte Superior de Distrito; el aporte documental nos permite comprender el contexto local en este movimiento y que se puede cruzar con otras fuentes primarias.

En artículos sueltos, debemos destacar a Zenobio Calizaya, quien aún nos debe un libro que concentre toda su investigación no solo del 10 de febrero sino otros temas más. Javier Cárdenas Medina, como meticuloso investigador nos compartió algunos trabajos en publicaciones periódicas; vale la pena una adecuada recopilación de estos trabajos en un compendio.

Como corolario, podemos decir que el tema del 10 de febrero no ha concluido, aún queda mucho por indagar y compartir a las generaciones venideras el desarrollo histórico de este hecho que cada congrega a festejar como aniversario cívico. Sin embargo, debemos reconocer, que no todos conocen verdaderamente los hechos y por ello nos animamos a compartir en esta pequeña relación.



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