Oruro, Bolivia. 23 de septiembre de 2018
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CAPUZ CULTURAL

Tradiciones del Carnaval, sustento de la Obra Maestra

Santísima Madre la Virgen de la Candelaria del Socavón.

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El FULGOR.com
location_city Oruro, Bolivia
date_range 11 de febrero de 2018

Cada año nos congrega un hecho cultural heredado de generación en generación y el cual fue declarado Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad. Para llegar a este reconocimiento, se deben reconocer muchos antecedentes.

No en vano se ha afirmado que en Oruro se ha gestado muchas iniciativas vinculadas con el desarrollo y la industria; además, podemos afirmar, que la recopilación de la cultura viva, el folklore, la cultura popular, las tradiciones y costumbres siempre han sido objeto de estudio de tiempo atrás.

Para ello, al remitirnos a documentos antiguos, nos orientan que la devoción a la Santísima Madre la Virgen de la Candelaria del Socavón tiene origen remoto. Se vincula a la diosa de la aurora y al mito del dios Huaricato, todo de cultura Uru. Bien entendemos que no es casual que la Virgen de la Candelaria haya movido a las comunidades indígenas de los alrededores de la Villa de Oruro ofreciendo su “convite” como rememoración a sus antiguas deidades y precisamente en el mes de febrero que anuncia buena cosecha por buena lluvia.

Antiguamente, era costumbre, oír misa en el día sábado, por ello la “Entrada” de pasantes, cargamentos, danzarines y arcos de plata se realiza en esta fecha movible anterior al carnaval, pues esta tradición de tres días es previo al miércoles de ceniza para iniciar la Cuaresma de Semana Santa.

Artesanos y mineros ofrecían su convite a la Madre que se encontraba muy cerca de la mina, por ello el lugar era conocido como “Socavón de la Virgen” y como dijo Josermo Murillo Vacareza por esa inversión gramatical e ideológica, luego que la veta se agotara y no congregara a mineros se la conoció como Virgen María del Socavón. Allí le dieron personalidad, le construyeron una capilla en 1891 pero aun sin campanario con una espadaña exenta.

A finales del siglo XIX, los diablos ya eran famosos pues los pasantes los convocaban como lo hacían muchos años atrás desde sus abuelos. Pero no solo eran estos personajes, sino morenos, chunchos, incas, llameros y otras desaparecidas. El paso por las calles frente a la mirada altanera de la población del centro, generaba siempre ideas de erradicación, aunque las manifestaciones culturales que se concentraban en el patio de la prefectura convocaban a toda la población.

Vino la guerra, se suspendieron las “entradas”, el carnaval entro en pausa. En tiempo de paz, generó mayor entusiasmo, especialmente de aquellos que dedicaban su convite en agradecimiento por sobrevivir una guerra, esto rompió esquemas  sociales, y aburguesados de clase media se introdujeron en lo que se llamó “bailes populares”. Rompieron además las fronteras locales, viajaron y llevaron el arte a otras ciudades inclusive el extranjero en aquella lejana década de los años cuarenta. Enamoraron a forasteros, quisieron emular lo que vieron, así lo hicieron, pero no llevaron su entusiasmo ni su esfuerzo, porque es diferente. En Oruro no solo es una fiesta Patronal, es una Fiesta de todo el pueblo, sin embargo, la creatividad tuvo que exportarse ante la sumisión de sus propios artesanos que veían que sus trabajos eran “copiados” en otros lares.

Se masificaron los procesos, la participación y generó interés de la intelectualidad. Se escribieron versos y poemas, leyendas y cuentos que apasionaron a la población y son ahora el sustento de la Fiesta. Se dedicaron a recopilar información, lo que fue difícil llevar lo tradicional a un soporte documental. La Fiesta de la Virgen comenzaba a generar otra expectativa. Se hizo famosa y más aun sus “diablos”, vinieron de otros lares y proyectaron sus investigaciones, porque no era lo mismo que los diablos de San Francisco Yare de Venezuela, de Chiapas en México, de Tarragona en España o los bailes autóctonos de Puno en Perú.

Frente a este riesgo de llevar a otros lares, apareció lo inevitable, el abuso de la imagen como si fueran propias, para ello se generó la creación de una institución que precautele estos derechos: el Comité Departamental de Etnografía y Folklore realizando el seguimiento del Comité de Recopilación de Música boliviana y más antes del Comité de Cultura de la Fraternidad Artística y Cultural La Diablada. Las tradiciones pervivieron, pero algunas se adaptaron a la época, como el “convite” que vino a ser una presentación previa a la entrada. Las veladas tomaron otro cariz por la participación generalizada de las damas dentro de los conjuntos.

La vitrina internacional identificaba a Oruro como sede del Carnaval Folclórico de Bolivia, y se fueron estableciendo en base a estas tradiciones y costumbres los fundamentos teóricos para buscar una protección, vino la declaratoria de Capital Folclórica, que luego fue rebatida, porque se investiga y se hace folklore, de esta manera en 1983 vino la declaratoria de “Capital del Folklore de Bolivia”, como justo título a la trascendencia tradicional e histórica de la Fiesta.

A la Virgen del Socavón se la declaró, Patrona del Folklore Nacional y comenzó el debate de pedir protección de la UNESCO frente a copiosas iniciativas de otros lados que pretendían como suya lo que había en Oruro. La declaratoria llegó el 2001; sin embargo, es necesario analizar, nos convirtió en mucho espectáculo dejando de lado tradiciones y costumbres para enfocarse en la vitrina del recorrido con iniciativas que van incluso a pretender trasladar a la Imagen de la Virgen del Socavón a otro espacio para permitir el paso de danzarines dejando de lado lo tradicional, que viene a ser el sustento de la Declaratoria de Obra Maestra.

La historia, las tradiciones y costumbres, hacen que esta Fiesta de la Virgen de la Candelaria del Socavón, siga latente; pese a dificultades, congrega devotos no solo de Oruro, sino de otros departamentos y hasta de países vecinos. Nos confirma que Oruro aún mantiene su mística que se basa en sus tradiciones, y esto viene a ser la esencia de la “Entrada” que es diferente al Carnaval, pues esta última comienza recién el domingo. Es preciso diferenciar lo devocional que se concentra en el día sábado, la religiosidad de los primigenios urus hasta los habitantes de Oruro, como legítimos herederos de su cultura a sus dioses protectores configurado en nuestra Patrona, la Virgen María de la Candelaria del Socavón.



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