Oruro, Bolivia. 23 de septiembre de 2018
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«Salay Cochabamba», zapateadita para enamorar

La juventud gusta de esta danza

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EL FULGOR.com
location_city Cochabamba
date_range 28 de enero de 2018

Esta historia se remonta al barrio de Jaihuayco, zona Sur de la ciudad de Cochabamba, cerca del templo San Joaquín, padre de la Virgen María, lugar donde se caracterizó por ser la cuna de creación e innovación de diversos bailes folklóricos de gran riqueza cultural.

Al interior de la Fraternidad Tinkus San Joaquín se encontraba un grupo de jóvenes que se reunía los fines de semana en el domicilio del señor José Walter Tapia y la señora Senobia Jiménez de Tapia, ubicado frente a la plaza Marcelo Quiroga Santa Cruz, Avenida de La Patria, quienes atendían una tienda de barrio y un local que cariñosamente denominaban “Mama Senobia”.

Luego de una tarde deportiva a fines del año 1986, surge la idea de cambiar de danza, anteriormente eran parte de los Tinkus San Joaquín, el grupo sugiere que esta sea diferente, más alegre y fuera de lo común. La idea va gestándose por varias semanas sin poder concretar la misma. Esta decisión de cambio surge a causa de que la danza del Tinku se había proliferado demasiado en Cochabamba, y era muy común.

Considerado como el “baile sensación”


Entre marzo y abril de 1987, Jaime Tapia socializó con el grupo que su primo sabía bailar otro tipo de danza que no era conocida en Cochabamba, esta danza se denominaba “k’ara moqos” y tenía ciertas particularidades en la gracia del baile, esta noticia es bien recibida por el grupo de amigos que siempre compartían, solicitándole a Jaime que interceda ante su primo para que realice una demostración de la danza.

Llegó el día de la demostración, en medio de risas y diversión, el amigo invitado empezó a referir las características del baile, tipo de vestimenta y otros aspectos concernientes a la danza. Mientras realizaba la demostración, el invitado fue tarareando una canción: “Muerta te quisiera ver Salay…”, la manera de bailar, movimientos graciosos, zapateo sencillo y brincado, causó mucho interés entre el grupo de amigos, pero la inexistencia de la música ideal para la demostración se postergó.

Luego de esa pequeña referencia, se quedó en realizar una próxima reunión teniendo la música adecuada, para lo cual Edwin Camacho se comprometió en llevar el “long play” de los Hermanos Gutiérrez con la pieza “Salay”, para el siguiente encuentro.

FUNDACIÓN

El sábado 11 de abril de 1987, en el domicilio de la familia Tapia Jiménez, en la zona Jaihuayco, luego de un ensayo del nuevo conjunto se designan comisiones para investigar sobre la vestimenta de la región y el nombre de la nueva agrupación.

El acta de fundación realizada en un cuaderno común, se identificaba la casa de Doña Senobia Jiménez y José Walter Tapia. Entre los fundadores se encontraban: Raymundo Illanes Vidal, Edwin Camacho Medrano, José Carrasco Pérez, Juan León Yapura, German Cardona Reque, Rubén Siles Huari, Hernán Cruz Vargas, Emilio Murillo Nava, Jaime Tapia Jiménez.

Después de la primera fundación, la agrupación no tenía nombre, los integrantes de manera consensuada pensaron en asignar el nombre “SALAY” siendo la palabra que daba título a la canción con la que se ensayaba. Con el pasar de los días se pensó también en tomar en cuenta el nombre “SALAQUE”.

German Cardona Reque, Joaquín Coca Miranda, Rubén Siles Huari, Sonia Loza Navia, Sandra Rojas, Raymundo Illanes Vidal, Ana Luisa Guzmán, Emilio Murillo Nava, Julio Illanes Vidal, Edwin Camacho Medrano y Juan Carlos Rocha Villagomez.


SALAY o SALAQUE

El 15 de mayo de 1987, después de tener la habitual práctica en horario nocturno en la acera colindante a la plaza 14 de noviembre (Jaihuayco), se convocó a una reunión a todos los integrantes inscritos, que hasta ese momento eran 33, para consolidar oficialmente el nacimiento de la fraternidad. El primer punto a tratar estaba referido a la asignación de un nombre a la nueva agrupación, de esta manera, se puso a consideración dos opciones de nombre: Salaque o Salay y simultáneamente se explicó el significado de ambas palabras de la investigación realizada por Edwin Camacho y José Carrasco.

El nombre “Salay” tuvo mayor acogida, principalmente por las mujeres quienes fueron las que más clamaron por el nombre “Salay”, en especial Beatriz Rodríguez, Gloria Rodríguez, Ruth Caballero, Albina Cámara, Consuelo Montaño e Elizabeth Montaño, quedando elegido o ganador el nombre de “Salay” propuesto por los miembros fundadores.

Marcelo Revollo Zelaya, actual Secretario de Cultura de la Fraternidad Artística y Cultural Salay Cochabamba explica “Salla” significa enamorada, novia, pero como otras palabras quechuas que terminan con el uso de la “y” se sobre entiende una connotación de propiedad, con respeto, con cariño o amabilidad, en este entendido el adjetivo –Sallay- tendría un sentido como: Amorcito. Vidita, dando referencia a la pareja de amorosa”.

Como en toda institución se toma la decisión de conformar y posesionar a la primera mesa directiva, denominándose oficialmente “Fraternidad Artística y Cultural Salay”. El primer directorio estuvo conformado por: Edwin Camacho Medrano como presidente, vicepresidente Joaquín Coca, secretaria de hacienda Patricia Montaño, secretario de actas y conflictos José Carrasco Pérez, secretario de prensa y cultura Julio Illanes Vidal, vocal Beatriz Rodríguez García.

A finales del mismo año 1987, al tener conocimiento de la creación de otros grupos similares se cambia de nombre al actual “Fraternidad Artística y Cultural Salay Cochabamba”.

Presentación en el Carnaval de Oruro


Con la molestia generada por la creación de la agrupación “Salay Parotani”, la asamblea de fraternos decide proteger el nombre asignado a la Fraternidad en sus inicios, dos años más tarde en 1990, vuelve a suceder la aparición de otra agrupación con el denominativo “Salay San Simón”, entonces, la asamblea decide interponer un recurso legal ante esta agrupación para que estos no utilicen el nombre “Salay” siendo que la Fraternidad se encontraba registrada en la Asociación de Conjuntos Folklóricos de Quillacollo y el nombre de la misma se constituye de carácter “original de la Fraternidad” . Luego de las instancias correspondientes se logra hacer respetar el nombre y aquella agrupación cambia su denominativo a “Salaqueada San Simón”.

Con el pasar de los años, surgen otras agrupaciones que adquieren el denominativo “Salay” de forma incontrolable, no sólo en Cochabamba, sino en el resto del país y fuera de las fronteras de Bolivia como: España, Buenos Aires, Sao Paulo, Virginia, etc.

PRIMERA PRESENTACIÓN

La primera presentación fue en la Festividad de la Virgen María de Urkupiña el año 1987, en la primera y segunda promesa (convite), que factor económico se ingresó con la ayuda de una amplificación que iba tocando los huayños durante el recorrido.

El 14 de agosto de 1987 se concreta oficialmente la primera demostración del baile “Salay” con la participación de la fraternidad, en primera instancia se bailó en un solo bloque, pero por la cantidad de componentes (cien aproximadamente), no se llegaba a escuchar la música en la parte delantera, se decide conformar dos bloques. Así se podía escuchar los acordes de la banda de músicos militares tarateños, instruidos en el regimiento CITE.

Luego de varias presentaciones, la fraternidad causó sensación en la población, el entusiasmo, alegría y sobre todo las zapateadas sincronizadas en cada uno de los pasos, fueron conocidos como “los rompe pisos”. Para la presentación de la festividad de San Joaquín, el éxito fue mayor, ya que la fraternidad tiene su origen en ese barrio de la zona Sur de Cochabamba.

Carmen Velarde, predilecta 2017-2018


ZAPATEO EN SU MÁXIMA EXPRESIÓN

Actualmente, la palabra “Salay” que en el principio fue el nombre que se asignó a la agrupación que fundó la “Fraternidad Artística Cultural Salay” es utilizada convencionalmente para referirse al estilo zapateado de bailar una creación musical en ritmo de huayño.

El “Salay” combina distintos tipos de zapateos; Anzaldo, Mizque, Rqaypampa, kalampampeo de Mizque, pero también de regiones del Norte de Potosí como; Uncía, San Pedro, Toro Toro, etc. Regiones quechua parlantes de Bolivia y del cono sur de Cochabamba: Simple, doble, múltiple, acompañado de la expresión corporal y la difusión de la alegría.

“El zapateo tiene un sonido seco, su forma original es la de un zapateo doble y al ritmo de las composiciones musicales. Conserva la intención de ser ejecutada: Mostrar entusiasmo y alegría de bailar con su pareja o con la persona que idealiza a serlo, la habilidad de zapatear es una manera de coqueteo que llama la atención de la persona que se corteja.

Hombres y mujeres se esmeran por zapatear para ser vistos por quienes están atraídos y cuando lo logran la posibilidad del amor queda abierta. En muchos casos se ve la felicidad de parejas que juntos zapatean y se cortejan continuamente danzando al ritmo del Salay”, explica sutilmente Marcelo Revollo Zelaya.

La Fraternidad Artística y Cultural Salay Cochabamba, que es la primera en su género y ritmo, trata de mantener actualmente la forma original de la danza surgente en el año 1987, treinta años después, cada presentación es admirada por toda la población, considerada en la actualidad “El baile sensación”.

En la danza, hombres y mujeres ejecutan las palmas, que son aplausos que conllevan una intención: Animar a su pareja de baile o a la gente que está de espectador, misma acción se encuentra en la cueca, durante el zapateo. Cada quien expresa entonces, el sentimiento de incentivar a la alegría de quienes van danzando y al mismo tiempo de los espectadores.

La expresión corporal de la danza tiene una relevancia importante, el “coqueteo” en las mujeres consiste en cánticos de las canciones interpretadas, gestualidades de seducción, movimientos cadenciosos de la pollera, dejando ver a momentos los centros y de forma moderada el fuste, este galanteo no estaría completo sin la ejecución del zapateo en redoble, de sonido seco y firme.

Los hombres también realizan el coqueteo hacia las mujeres, además de las gestualidades, los gritos de ánimo, están los cánticos, las palmas, el zapateo y el uso de su sombrero “Sacarse el sombrero en señal de respeto”.

Sonia Loza Navia / Edwin Camacho Medrano / German Cardona Reque


Edwin Camacho Medrano (Fundador Salay Cochabamba)

“Escuchar el ritmo del Salay genera una emoción muy grande, prácticamente es sentir que la música está entrando para poder después bailar, uno se expresa bailando, entra con sentimiento la música y sale en la danza, toda esa expresión. Es una gran alegría y satisfacción que hace treinta años un grupo de amigos creamos esta danza y no pensamos que iba llegar a tanto y crezca de esa forma, es una inmensa alegría, es un sentimiento indescriptible saber que hemos sido parte de ese proceso tan lindo que ha llegado a todos los confines del mundo”

Sonia Loza Navia (Fundadora Salay Cochabamba)

“Para las mujeres el bailar es demostrar la delicadez, la sutileza la elegancia la sencillez de la mujer kochala, para mi bailar Salay es un sentimiento fuerte, expreso ahí el gran amor que tengo a esta danza. Para empezar, es importante tener sentimiento, porque para zapaterar cualquiera lo puede hacer, pero tienes que sentir la música, sentir el amor y es ahí donde expresa naturalmente el zapateo. Siento un gran amor por esto, porque bailo desde los ocho años, al ver que la querida Fraternidad Salay Cochabamba ha crecido me siento muy orgullosa, porque hace revivir emociones y sentimiento encontrados donde puedes expresar toda una vida y seguiré bailando hasta donde la vida me deje”.

German Cardona Reque (Fundador Salay Cochabamba)

“En ningún momento nosotros hemos pensado que se iba magnificar esta danza del Salay, lo único que nosotros queríamos hacer como amigos de barrio en la zona de Jaihuayco era diversificar, innovar, de eso se caracterizó especialmente la plazuela Marcelo Quiroga Santa Cruz, porque inicialmente fuera de los caporales, los tinkus, después de bailar cinco o seis años dijimos algo nuevo tenemos que crear. Al calor de la música y el ritmo que nos gustó mucho, decidimos hacerlo y hoy en día nos sentimos muy contentos, orgullosos y emocionados al ver como la danza ha ido creciendo, gracias a Dios se está haciendo gestiones para proteger y cuidar, como bolivianos tenemos que defender que esta danza es 100% cochabambina, 100% boliviana. Ver como en el mundo, en países importantes, Europa, Estados Unidos hay filiales de Salay Cochabamba, pero es importante solicitamos se mantenga la identidad, la esencia del baile, el zapateo, coqueteo, galanteo y el amor a la danza”.



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