Oruro, 18 de julio de 2018
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CAPUZ CULTURAL

Endulzante Poder

El Mariscal Andrés de Santa Cruz y Calahumana.

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El FULGOR.com
location_city Oruro, Bolivia
date_range 10 de diciembre de 2017

Esta semana que termina, nos enteramos de un fallo del Tribunal Constitucional en el cual declara permisible la repostulación de quien ejerce el poder en la primera magistratura del país, esta fue la sentencia constitucional 0084/2017 de 27 de noviembre del año que ya termina.

Llama la atención por los diferentes criterios que se van vertiendo, unos que apoyan y que son considerados “oficialistas”; otros, que son contrarios, tildados por los “Oficialistas” como de “derecha”. Consideramos que en el país estos son simples adjetivos que son utilizados a manera de descalificar desde lo personal y no desde lo político.

Sin embargo, el Capuz Cultural, no va entrometerse en ese “barro”, pues tenemos las manos limpias como para ensuciar este espacio. Más por el contrario, consideramos importante una rememoración histórica de nuestro país sobre estas pretendidas reelecciones o intentos de perpetuarse en el poder.

La primera, corresponde a la Constitución liberal, escrita por el propio Libertador Simón Bolívar, la que establecía en su artículo 77 que el presidente debía ser “Vitalicio”. Tal vez en ese tiempo, esta calidad se pensó en el propio Libertador; sin embargo, las tensiones con el ejército colombiano con los antiguos habitantes de la Audiencia de Charcas o del “Alto Perú”, promovieron que el propio Libertador renunciara dejando la presidencia al Mariscal Antonio José de Sucre quien tuvo que dejar el cargo porque inclusive su vida estaba comprometida.

Avanzando en el tiempo, después de esta curiosa constitución, nos encontramos con el Presidente Andrés de Santa Cruz, que en la constitución aprobada de 1839 consideraba la re elección. El Mariscal de Zepita, había gobernado el país desde 1829 hasta 1839 y se intentó promover un proceso de re elección para tener unos años en el poder. Lamentablemente, fue derrocado y su intención del poder quedó sepultado en el ostracismo, nunca más volvió al país.

Mariano Melgarejo.


El General Mariano Melgarejo, que por un Cuartelazo”  tomó el poder aquel día del 28 de diciembre de 1864. Se convirtió en presidente “provisional” y en la constitución aprobada en Oruro en 1868 puso en práctica el intento de ser reelegido como presidente en 1870, mandato que no concluyó, pues en enero de 1871 fue derrocado en las barricadas de La Paz.

Hernando Siles Reyes en 1930, intentó por otro lado, modificar la constitución aprobada en el gobierno de Narciso Campero de 1880, para buscar prórroga en el poder aplazando las elecciones, algo similar pasó con Bautista Saavedra anulando a su propio candidato. El resultado fue una revolución iniciada en Oruro que provocó su derrocamiento y la toma del poder por una Junta Militar presidida por el General Carlos Blanco Galindo.

Luego de que el Movimiento Nacionalista Revolucionario tomase el poder después del 9 de abril de 1952, el Doctor Víctor Paz Estenssoro mediante una ley en 1961 consideró la reelección, fue nuevamente elegido como presidente en 1964 pero como es de conocimiento fue derrocado por la revolución restauradora liderada por Rene Barrientos Ortuño y Alfredo Ovando Candia.

Por otro lado, el General Hugo Banzer Suarez, al igual que Saavedra, convocó a elecciones en el cual se pretendió tener un candidato que pudiese ser manejado a su antojo como una “sombra del poder”, pero no resultó, el propio candidato Juan Pereda Asbun que fuera su ministro del interior lo derrocó.

Hernando Siles Reyes.


Esta es la referencia de la historia sobre la reelección. La anulación de liderazgo a través de este proceso y la vigencia de un partido sin corriente política (en el país se ha demostrado que no existe línea política sino partidismo vinculada al caudillismo), facilitará siempre a quien detente el poder por el manejo de la administración pública a partir de los “militantes”, devaluando la administración pública. Belzu ya en su discurso en Oruro advirtió sobre la “empleomanía” y esta parece estar aún vigente en un país que aún no madura, pues de política solo tenemos partidismo. Por ello la reelección ¿Cuánto beneficia al liderazgo del país?, ¿estamos volviendo al tiempo donde fácilmente nos embelesamos con el poder y no se quiere desprender por las comodidades que este implica?. La historia nos ilustrará en algún tiempo lo que pretendemos cuestionar.



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