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    ORURO, 21 DE ENERO DE 2021

120 años de la batalla de Puerto Alonso


Maurice Cazorla Murillo
EL FULGOR.com

28 de diciembre de 2020

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Mientras las familias en la comodidad de sus hogares celebraban la Natividad de Nuestro Señor Jesucristo, hace 120 años en diciembre de 1900, un puñado de hombres y también algunas mujeres, se encontraban en el Norte del país, comisionados para defender el territorio frente a las pretensiones de filibusteros que querían constituir un estado independiente. 

El Delegado Andrés Muñoz, recibió instrucciones expresas del gobierno nacional para ocupar lo que fue la antigua aduana fundada por José Paravicini en enero de 1899 en plena guerra Federal.

Andrés Muñoz

Acudiendo al manuscrito del Doctor Andres Muñoz, intentaremos armar el desarrollo de las acciones de este hecho desconocido para la historiografía nacional.

Luego de una larga caminata desde la Barraca de Mercedes por la selva y después de haber vencido los ríos en algunas embarcaciones llegaron a lo que fue Puerto Acre. El ministro de Guerra, Coronel Ismael Montes se había quedado en la barraca de Riosinho con el Batallón “Independencia”, la única unidad formal del ejército que se había trasladado al Norte con el objeto de precautelar la seguridad de la expedición dirigida por el Doctor Muñoz.

 Además de debilitar las acciones de los filibusteros, acción que se logró de alguna manera, pero contrariando a los compromisos formales y a las actas de sometimiento a las autoridades bolivianas, el 12 de diciembre, 200 hombres en su mayoría trabajadores de las barracas de los brasileros que levantaron nuevamente la bandera del Estado de Acre quisieron atacar el campamento de los bolivianos. 

La alerta de quien cubría la guardia ese momento Maximiliano Paredes evito que sean tomados por sorpresa, y se constituye en una de las victorias más importantes contra las pretensiones secesionistas de los acreanos. Lamentablemente rindió su vida Maximiliano Paredes, pero también, el Juez enviado con la expedición que ocasionalmente se encontraba en Riosinho don Justiniano Cladera de quien tenemos por alguna referencia sabemos que era orureño.

Sin embargo, en puerto Alonso, denominado puerto “Acre” desde la ocupación de la delegación de Muñoz atravesaba muchas dificultades. Las enfermedades tropicales estaban diezmando la guarnición de las columnas que se encontraban bajo el mando de Muñoz: “16 de julio”, “10 de Abril”, “Cochabamba”, “Abaroa”, “Noreste” y “Pérez Velasco”, además de la Policía y Guardia Fluvial sumaban una cantidad de 120 efectivos, fuera de los civiles que ocupaban cargos públicos y algunos con sus esposas y algo de familia. 

La comida era deficiente, y se dependía de las provisiones que llegaban por el río a través de embarcaciones que llegaban de Manaos; la Lancha iris, que valientemente había recorrido hasta Riberalta, su viaje tomaba mayor tiempo por la distancia en la que se encontraba Puerto Alonso. La alimentación luego de carnear los últimos bueyes, solo constaba de fariña y frejol. 

Otro inconveniente que se presentaba era el nivel del río, que en ese tiempo bajó bastante e impedía el funcionamiento de las embarcaciones para poder surtir de provisiones al Puerto. Se logró trasladar algunos enfermos a la barraca “Humayta”, propiedad de un antiguo militar paraguayo y casado con una paraguaya luego de la guerra de la Triple Alianza, de allí el nombre. Algunos enfermos que no podían ser tratados se los llevaba a esta barraca. 

Soldado boliviano en el Acre coloreado por Oscar Córdova

Sin embargo, poco se podía hacer por la escasez de insumos médicos para su tratamiento, en muchos casos, solo esperaban luego de un ataque febril, que algunos expiraran luego de impactantes delirios. La moral en todos era muy baja. Se pensó en algún momento ofrecer el puerto, pero el Doctor Muñoz, sentía que la comisión que le había encomendado el gobierno, era suprema y no debía rendir bajo ningún motivo el Puerto aunque tenga que defenderla solo con enfermos. 

El propio Delegado se encontraba convaleciente y solo tomaba quinina y esparteína; muchos de los soldados fueron atacados por el Beri Beri y las muertes eran diarias.

Frente a esta situación se presentaron algunas deserciones, motivadas como dice las memorias por algunos “negros” que se encontraban entre ellos y conocían las vías que los llevaban a las barracas brasileras, el 17 de diciembre se apresó a dos hombres y una mujer que habían desertado.

Se conoce del ataque en Bon Destino por los independentistas, por lo que se organiza un plan de ataque, valiente decisión pese a las condiciones de la tropa. Emilio Fernandez Molina, logra escapar de un ataque en el río cuando traía provisiones y logra llegar a Puerto Alonso. Se decide defender el Puerto, organizando puntos de defensa hábilmente identificados, se distribuye munición en los pocos soldados sanos, se incorporan los enfermos y algunos voluntarios civiles.

El mismo 24 de diciembre a la una y cuarto de la mañana comienza un ataque sorpresa desde el monte, el delegado Muñoz se encontraba reposando por el ataque de fiebre y pese a las dolencias se incorpora. Los disparos atraviesan la construcción donde dormía y su hamaca es perforada por proyectiles. El ayudante Calderon es muerto mientras se refugiaba debajo de la barraca por un tiro certero desde el monte. Se destaca la acción valiente de Luis Reyes que en medio de la balacera logró sacar el rifle del dormitorio del Doctor Muñoz. 

Los filibusteros tienen más muertos. Se logró capturar algo de armamento entre ellos dos cañones y algunos víveres. El enemigo gastó más de veinte mil tiros y los bolivianos con fuego certero no mas de dos mil. 

Según algunos reportes, se confirma que en el ataque fueron más de 300 hombres. La ventaja fue “desmontar” una parte en la banda opuesta al rio Acre, del cual permitió los tiros certeros de nuestros defensores ante el ataque de los filibusteros.

El informe del Delegado Muñoz en el momento del combate fue de 43 jefes, oficiales y civiles; 153 de tropa, 6 voluntarios además de 73 enfermos y 1 extraviado cuando comenzó el combate. En ese momento había 14 mujeres lo cual confirmaba la presencia de 217 almas en Puerto Alonso.

Fue un triunfo frente a las pretensiones de tomar Puerto Alonso como lo habían hecho el año anterior, pero fue la firme convicción del Doctor Andrés Muñoz de defender el puerto sin importar las condiciones.

Luego de la batalla, se mando a explorar el campo enemigo en la banda opuesta al rio, se evidenció muchas botellas de licor que fueron consumidas antes del ataque. 

La noche del 25 se celebró el triunfo, se entonó lo que se llamaba en ese tiempo la “Canción Nacional” que no es otro que el Himno Nacional y se dieron alocuciones patrióticas de algunas autoridades del puerto. En la noche no bajaron la guardia y quedaron a la expectativa ante otro posible ataque.

La alerta era constante ante otro posible ataque, se inició el año de 1901, y como señala Andrés Muñoz en su diario anoto: “comienza otro siglo”. Aún seguía enfermo y muchos otros morirían producto de las enfermedades para ser sepultados en el cementerio del Puerto.

Esa fue la defensa de Puerto Alonso, hace ciento veinte años en la “Noche Buena”, pese a las dificultades elevaron el sentimiento boliviano manteniendo la bandera nacional firme en el puerto y evitar que sea tomada por el enemigo. Esta acción de victoria completamente desconocida la compartimos para relievar la valentía y entrega de nuestros compatriotas. Aprendamos de las victorias y no de las derrotas que equivocadamente se enseña en nuestra historia.





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