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    ORURO, 21 DE ENERO DE 2021

190 años del fallecimiento del Libertador y su paso por Oruro


Maurice Cazorla Murillo
EL FULGOR.com

20 de diciembre de 2020

timer 7 min. 6 seg.





Balcón de la casa donde se alojó el Libertador Simón Bolívar en Oruro, lamentablemente hoy desaparecida

Hace algunos años escribimos un artículo que titulamos “¿Quién asesinó al Libertador Simón Bolívar?”, y en cuyas líneas pudimos plasmar aquella posibilidad de un asesinato que fue sustentado en su libro “La Carta” por el escritor venezolano Jorge Mier Hoffman, que a propósito también era descendiente de Joaquín de Mier, propietario de la Quinta donde se alojó Bolívar en sus últimos días, o al menos eso decía la historia oficial. Se encontró una carta en la cual Bolívar se dirigía a su prima Fanny Du Villars dejando pistas de un posible asesinato. Lamentablemente, el autor fue asesinado el año 2015 en circunstancias no aclaradas hasta el día de hoy.

Invitamos a seguir el enlace de la nota publicada el año 2017:

https://elfulgor.com/noticia/134/quien-asesino-al-libertador-simon-bolivar

Este año, se constituye especial porque recordamos los ciento noventa años del fallecimiento del Libertador, y hemos querido orientar un poco estas líneas para ver cómo se recibió la noticia de este hecho y además como un complemento, el paso por la ciudad de Oruro en 1825.

En el año de 1830, el 16 de diciembre, se encontraron el presidente del Perú Agustín Gamarra y de Bolivia Andrés de Santa Cruz en el Desaguadero con la intención de celebrar algunos acuerdos entre ambos países. Perú por un lado ofrecía un tratado de alianza defensiva y ofensiva con el Perú, además de un tratado de internación de productos y además el más importante como era el Tratado de Límites. 

Por otro lado, Bolivia sólo pedía un tratado de alianza defensiva y establecer a Arica como una aduana común para el país. En ese tiempo, ese puerto y la ciudad de Tacna habían expresado un alto interés en anexarse al Estado Boliviano. Ninguno de los acuerdos propuestos se consolidó.

El 17 de diciembre de aquel año, de acuerdo a la crónica publicada años después, se comunica de la muerte del Libertador a la una del mediodía (sic) y expresando sus últimas palabras producto del delirio a causa de la fiebre a su inseparable criado: “José, vámonos, que de aquí nos echan… ¿Dónde iremos?”.

Es posible que la noticia de manera informal se haya conocido en los primeros días del año 1831, sin embargo, se conoce que recién el 10 de mayo de 1831, se recibe de manera oficial la noticia del fallecimiento del Libertador. El gobierno dispuso que el 31 de ese mes, se realicen los homenajes fúnebres en las diferentes catedrales y parroquias del país. En el caso de la ciudad de La Paz, se dispuso en el antiguo templo de Santo Domingo, porque por aquellos años, la antigua catedral que tenía un domo de piedra fue demolida para dar paso a otra construcción iniciada en el gobierno de Santa Cruz. 

En el caso de Oruro, no se tenía Catedral, pero si Iglesia Matriz, antiguo templo de la Compañía de Jesús, que suponemos fue allí donde se realizaron estos homenajes.

El gobierno recomendaba en estas exequias la participación de todas las autoridades civiles, religiosas y militares, además de la mayor suntuosidad. El discurso o la oración fúnebre que se estilaba en ese tiempo, se encomendó al sacerdote de mayor dignidad, en el caso nuestra ciudad el Vicario.

Se disponía además una gran parada militar en la plaza de cada ciudad por la guardia nacional y el ejército, acompañados por tambores enlutados además de las descargas prevenidas por ordenanza a cargo de los Capitanes Generales.

En el caso de Oruro, donde se mantenía el viejo edificio de la Fortaleza, se dispuso que las piezas de artillería, disparen cuarenta y ocho cañonazos, cada uno a distancia de un cuarto de hora, cada tiro de artillería representaba la edad del Libertador, aunque en realidad, murió a los cuarenta y siete años.

Para terminar, se dispuso que cada empleado público lleve luto por dos meses, los jefes y oficiales del Ejército, debían llevar un rozón negro en el brazo derecho y los ciudadanos particulares, ropa negra común por ocho días.

No tenemos evidencia si se cumplieron estas disposiciones, porque los registros son ambiguos, pero era el justo homenaje de los ciudadanos y sus autoridades por uno de los personajes más importantes en la historia y cuyo nombre ostentaba el país a escasos cinco años y medio de su creación.

En el caso de nuestra ciudad de Oruro, recordamos la llegada del Libertador el 24 de septiembre de 1825, fue recibido de manera muy apoteósica por todo el vecindario, se alojó en una antigua casa de la compañía de Jesús, que además sirvió de residencia a José Manuel de Goyeneche en los primeros años de la guerra de Independencia. 

Se interesó mucho por los trabajos mineros que se realizaban y el abandono de muchos parajes; se conoce que el edificio tenía un balcón donde salió a hablar a la multitud que lo aclamaba, lamentablemente se desconocen las palabras de Bolívar por no existir un cronista que detalle este acontecimiento. Mientras estuvo en Oruro remitió algunas cartas; una de ellas dirigida al General Andrés de Santa Cruz informando sobre su salida de La Paz el día 20 quejándose además de la convocatoria de la Asamblea en Chuquisaca; informa además, que en nuestra ciudad recibió las felicitaciones de Chuquisaca, Cochabamba y Potosí. 

Otra misiva, fechada el mismo día de su estadía en Oruro, está dirigida al General Bartolomé Salóm comentando sobre las celebraciones de las batallas de Junín y Boyacá y que se encontraba en expedición en el puerto peruano de Arica.

Simón Bolívar por José Gil de Castro ubicada en el salón principal de la Casa de la Libertad en la ciudad de Sucre

Otra carta, también fechada el mismo día dirigida al General Francisco de Paula Santander comentando sobre la participación de diputados de Perú y Chile en el congreso convocado en el Istmo de Panamá viendo la posibilidad de establecer la Federación. Realmente una carta muy interesante por su contenido histórico.

Y la última, también fechada el mismo día dirigida al General J.J. Flores felicitándolo sobre su triunfo en Sucumbió.

La estadía del Libertador solo duró un día, pero se ocupó de revisar correspondencia y de conocer la actividad minera que desde tiempo añejo se desarrollaba en la Villa, no perdió tiempo y continuó su viaje hacia Potosí, pasando por la posta de San Juan Bautista de Sora Sora de donde se sabe también que pernoctó en lo que fue la casa de la familia Rodríguez.

Esta trascendencia de la muerte de Bolívar y el paso por Oruro, nos permite relievar los ciento noventa años de su fallecimiento, destacando su legado a través del tiempo y quedando aun el sueño del Libertador de conformar una gran confederación.





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