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    ORURO, 21 DE ENERO DE 2021

Cuando los fusiles obedecieron en Challacollo


Maurice Cazorla Murillo
EL FULGOR.com

06 de diciembre de 2020

timer 7 min. 22 seg.






Recreación de la disposición del pelotón de fusilamiento en Challacollo

Corría el mes de noviembre de 1944, la población había expresado su oposición al gobierno del Tcnl. Gualberto Villarroel y a su alianza con el partido Movimiento Nacionalista Revolucionario, a quienes se acusaba de persecuciones y crímenes a nombre del gobierno. Fue un periodo muy complicado para la historia nacional, tomando en cuenta que el país vivía un ciclo muy difícil. Como estado debíamos cumplir con los aliados en la guerra internacional que se ejecutaba en Europa y el Pacífico. Peñaranda fue derrocado el 20 de diciembre de 1943, y asumió el Tcnl. Gualberto Villarroel promovido por la logia “RADEPA” (Razón de Patria) y buscando alianza con algunos partidos políticos del cual solo pudo concretarse con el MNR.

Se conformó un Gabinete ministerial integrado por militares y civiles entre los que destacan a Víctor Paz Estenssoro y Walter Guevara Arce como ministro de Hacienda y secretario respectivamente. El gobierno comenzó con tropiezos, pues no obtenía el reconocimiento de los aliados por la línea marxista del MNR entre sus postulados. En el primer año, renunciaron políticos vinculados a este partido como Carlos Montenegro y Augusto Céspedes. En ese año, se organizó el primer congreso del PIR en Oruro en diciembre, el cual fue intervenido inclusive por falangistas a la cabeza de Oscar Unzaga de la Vega, quien buscó en su despacho al rector de la universidad para asesinarlo. El congreso fue suspendido y todos los asistentes dispersados.


Recreación del fusilamiento en Chuspipata

Pasó el tiempo, el mismo líder del PIR fue objeto de un intento de asesinato en la puerta de su casa en la ciudad de La Paz, los rumores hacían pensar que era el propio gobierno que quería deshacerse de la oposición a través de sus organismos de represión como la misma logia RADEPA. Para el mes de noviembre, el general en ese tiempo en retiro Ovidio Quiroga, organizó entre muchos ciudadanos de la ciudad de Oruro un intento de golpe, que debía tener el apoyo de distintas unidades militares del país, por lo que se preparó minuciosamente este trajín en su misma casa en la calle Velasco Galvarro y Cochabamba junto al Coronel Melitón Brito y Tomás Manuel Elío.

Se había tenido la percepción que muchos militares no estaban de acuerdo con el gobierno de Villarroel y particularmente las acciones de RADEPA, que ya eran notoriamente públicas. Para tal efecto, se debía comprometer alguna unidad militar, y se pensó en el regimiento Ingavi que ese tiempo se encontraba en la localidad de Challapata, trayendo a los soldados en camiones y tomando la prefectura del departamento aprovechando el aniversario del regimiento que se recordaba el 18 de noviembre. Se produjo todo como se había planeado y se tenía comprometido a 120 hombres de tropa para la revolución.


A primeras horas de la madrugada del 19 de noviembre, se envió un emisario desde Machacamarca para observar la situación de la ciudad y confirmar que el regimiento Camacho apoye el movimiento, que se produjo a primeras horas del día, comprometiendo 300 soldados para tal efecto. Sin embargo, esperando tener noticias de otros puntos sobre la toma de cuarteles, llegó un mensaje: “la revolución ha fracasado en toda la república. Envíen un automóvil a Achocalla para recoger algunos miembros del comité Revolucionario”. Bajo estas circunstancias, los militares decidieron asumir la defensa de Oruro frente a una posible incursión desde la ciudad de La Paz para retomar la prefectura y la “Plaza” como era costumbre en el argot revolucionario. Lamentablemente el pueblo de Oruro mostró indiferencia lo que marcaría los sucesos posteriores. 

Esa mañana llegó un autocarril procedente de Cochabamba, con algunos presos políticos, entre ellos los coroneles José Candia, Fernando Garrón, Eduardo Paccieri y algunos civiles. En ese momento el Mayor de Policía Valencia recibe una comunicación desde La Paz, en la cual se ordena el apresamiento de todos los “revolucionarios” y proceder al fusilamiento correspondiente. Frente a la orden de apresamiento, los comprometidos decidieron tomar un camión y salir hacia la frontera con Chile, esperando encontrar el correspondiente asilo político, siendo apresados los que llegaron de Cochabamba y otros más en la misma ciudad.


Movilidad que salió de Oruro con los presos para ser fusilados en Challacollo

En la noche, se recibe la orden desde la ciudad de La Paz a través del intercambio de mensajes desde el Ministerio de Gobierno la sentencia de muerte para Fernando Garrón, Eduardo Paccieri, Humberto Loayza Beltrán y Miguel Brito, todos presos en la policía de Oruro.

El Mayor Valencia, insistía en tener una orden escrita para cumplir semejante disposición por lo que fue amenazado de ser fusilado también y se enviaría un “veedor” para comprobar la ejecución.

A las tres de la mañana, los presos ajenos a lo que iba a suceder, pensando que serían puestos en la frontera, salieron de sus celdas para abordar un automóvil además de un piquete de carabineros al mando del Teniente Jorge Peñaloza Cajías. Aprovechando la hora y las calles desiertas, la movilidad salió de la ciudad por el puente Español en el sector sud, pero al llegar a la comunidad de San Pedro de Challacollo, la movilidad desvió a un lado del camino para seguir algunos kilómetros. Se hizo bajar a todos y se formó el pelotón de fusilamiento, allí se enteraron de la sentencia de muerte que fue leída. El veedor, que llegó de La Paz, fue el funesto Luis Gayan Contador, de terribles acciones durante el control Político en el gobierno del MNR años después.  Fueron fusilados en esa madrugada el Coronel Fernando Garrón, Coronel Eduardo Paccieri, Humberto Loayza Beltran y el Ingeniero Miguel Brito. 

Paralelamente, los que lograron escapar se acercaron a Sajama y burlando a la autoridad, lograron pasar al territorio chileno en la comunidad de Caquena; sin embargo, sorpresivamente aparece el Cnl. Francisco Barrero, y violando acuerdos internacionales de asilo, toma presos a todos y de manera inexplicable aparece muerto el coronel Melitón Brito, que en su informe aduce que se “suicidó”, lo cual fue desmentido por los testigos en ese momento. Hasta ahora este hecho no fue aclarado.

Paralelamente, en la ciudad de La Paz, salía un camión con presos del Cuartel Calama que habían sido sacados de sus casas sin tener ningún vínculo en el movimiento de Oruro, ellos eran el senador Felix Capriles, el General Demetrio Ramos, Luis Calvo, el periodista y docente Carlos Salinas Aramayo y Rubén Terrazas. Llegaron hasta el punto de Chuspipata en el camino de La Paz Yungas, fueron colocados mirando al precipicio y fueron fusilados por una descarga de ametralladora por la espalda, sus cuerpos cayeron al vacío y fueron encontrados meses después por gestiones de los propios familiares. Incluso parte de sus restos se encontraron en el Ministerio de Gobierno cuando cayó el presidente Villarroel.


Monumento recordatorio a los fusilamientos de Challacollo

Y como corolario de estas acciones las ciudades amanecieron con el lacónico mensaje:

“Hasta el momento han sido fusilados…”            

Nota:Todas las fotografías fueron publicadas en el libro “Chuspipata, la Montaña Maldita” de Alberto Gutiérrez Rojas y correspondían al proceso seguido ante la Comisión de Constitución del Parlamento Nacional que investigaba los hechos, cuando entró el gobierno del MNR en 1952, todo quedó extraviado. Sensiblemente no se incluye la fotografía de otra de las victimas Humberto Loayza Beltrán.  





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