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    ORURO, 29 DE SEPTIEMBRE DE 2020

Nuevamente… Boquerón


Maurice Cazorla Murillo
EL FULGOR.com

13 de septiembre de 2020

timer 7 min. 35 seg.




Oficiales Paraguayos en el Fortín Boquerón (Fotografía Víctor Meden)

No nos cansamos de relievar cada año la famosa batalla de Boquerón; alguien nos observó y sugirió que debíamos calificar como “Defensa”; empero, dentro el sentido estricto de su definición mantenemos el uso de batalla.

¿Por qué relievar este hecho histórico? Frente al débil espíritu patriótico de nuestra época contemporánea y además por la invasión de productos globalizantes a través de medios audiovisuales, invita a conocer otros acontecimientos históricos mundiales que los propios y por ello acudimos a los medios digitales para compartir hechos heroicos como fue esta importante batalla de la Guerra del Chaco.

La palabra “Boquerón” se vincula con un antiguo Fox Trox compuesto casi después de la guerra por Antonio Montes en la música y la poca conocida letra de Humberto Palza. En el caso del Paraguay, rememora una antigua batalla de la Guerra de la triple Alianza.

Las tensiones entre Bolivia y Paraguay se remontan al territorio en conflicto en el área del Chaco Boreal, ambos Estados consideraban este espacio geográfico como propio colocando en mapas esta extensión adherida a los respectivos departamentos. No prosperaron cuatro intentos diplomáticos por resolver la cuestión de límites, a partir de los primeros años del siglo veinte, solo era necesaria de una chispa para encender la fragua de la guerra. Aquello sucedió el 5 de diciembre de 1928, en el cual tropas paraguayas tomaron de sorpresa el fortín boliviano llamado “Vanguardia”.

El presidente Hernando Siles Reyes, ordenó la toma de un fortín paraguayo en represalia. El pueblo boliviano organizó manifestaciones clamando la guerra en las diferentes ciudades del país por lo que el conflicto era inevitable.

El 14 de diciembre, una reducida fuerza boliviana del Regimiento Campos, tomo el fortín paraguayo llamado “Boquerón”, que había sido fundado en el Chaco por el Ejército de aquél país en una manera de sentar soberanía en aquel territorio que se encontraba en conflicto, los boliviano. La liga de Naciones que se había formado a partir de la Gran Guerra o primera Guerra Mundial, tenía como objetivo evitar los conflictos entre los países, por lo que intercedió para evitar el inminente conflicto armado, restituyendo los fortines ocupados a sus anteriores ocupantes. De esta manera, Boquerón, volvió al Paraguay, fue la primera vez.

Luego de la toma de Laguna Chuquisaca por el Mayor Oscar Moscoso el 15 de junio de 1932; sin embargo, exploraciones del Ejército paraguayo habían descubierto la misma laguna un año antes llamándola “Pitiantuta” y además construido un fortín al cual lo bautizaron como “Carlos Antonio López”. Los soldados paraguayos fueron desalojados por la fuerza boliviana del mayor Moscoso.

Este aspecto, aparentemente fue ocultado al presidente Daniel Salamanca, que ordenó la ocupación de la Laguna, en la idea de que los paraguayos no la conocían para evitar cualquier represalia. Sin embargo, se produjo después, el desalojo de las tropas bolivianas y la retoma del fortín paraguayo el 15 de julio, un mes después de que los bolivianos la ocuparan. Este hecho fue entendido como una agresión de parte del Paraguay.

En escala, se produjo un movimiento de tropas ocupando fortines paraguayos, que como se vio carecían de la suficiente fuerza que hicieran resistencia, ocupando Corrales, Toledo a finales de julio de 1932. Boquerón, fue tomada por segunda vez por el Ejército boliviano a los paraguayos el 31 de julio de 1932, al mando del Teniente Coronel Luis Emilio Aguirre, que, en desprevenida actitud de querer izar la bandera nacional, fue herido mortalmente por alguno de los defensores paraguayos que se retiraban hacia isla Poí.

Aguirre falleció poco después, pero el mando quedó a cargo del Teniente Coronel Manuel Marzana. En hábil conocimiento táctico, organizó los parapetos para ametralladoras, construcción de trincheras y otros elementos defensivos de manera que el fortín se convierta en inexpugnable para el enemigo.

Así fue, el 9 de septiembre, se dio inició al despliegue del ejército paraguayo para recuperar su fortín, que por segunda vez era tomado por el Ejército boliviano. Desde el primer día, no lograron retomar el fortín, los tiros de los bolivianos eran certeros, regando con los cuerpos de paraguayos las cercanías del fortín.

La proximidad de las fuentes de aprovisionamiento del Paraguay como fue Isla Poí y Puerto Casado, permitía el acceso para la organización de fuerzas que debían retomar el fortín. En el caso boliviano, las fuerzas estaban dispersas entre los fortines de Muñoz, Ballivian y los tomados a los paraguayos, alejados de Villa Montes y los principales centros de concentración de tropas.

El E jército movilizado con voluntarios que salían de las ciudades principales debía recorrer por ferrocarril hasta Villazón y continuar el camino a pie hasta la ciudad de Tarija, por la escasez de vías de comunicación y al mismo tiempo el penoso viaje hasta Villa Montes. Muchos contingentes se quedaron varados y otros no pudieron continuar para reforzar y reemplazar a las tropas que se mantenían en los fortines del Chaco que ya comenzaban a sentir el hostigamiento del Ejército paraguayo.

Mapa del fortín Boquerón

Las provisiones escaseaban junto a las medicinas. No había agua y las municiones eran aprovechadas solo en caso de blanco seguro. El Paraguay, tenía por objeto cercar el fortín y evitar el contacto de cualquier manera de los sitiados con las fuerzas que intentasen ingresar al fortín. La única vía de aprovisionamiento era por el aire, los valientes pilotos eludían el fuego de los paraguayos para hacer caer bolsas que contenían municiones que al impacto se constituían en inservibles. Junto a estas “encomiendas”, llegaban ordenes de seguir resistiendo con la falsa promesa que los refuerzos ya llegarían a reemplazarlos.

Esta batalla llevó al extremo la resistencia humana ante la falta de lo más esencial.

Marzana, en un acto de humanidad prefirió solicitar al mismo Comandante Paraguayo Félix Estigarribia dejar el fortín Boquerón y se les permitiese la retirada a las líneas bolivianas. Esto fue negado en un confuso mal entendido de bandera de tregua, se pensó que era rendición, inmediatamente todos los ocupantes fueron tomados prisioneros y llevados a Asunción donde permanecerían en cautiverio.

Esta batalla, la cual relatamos varias veces en estos espacios, como todos los años; inicialmente llevamos a las redes sociales con nuestro amigo Jesús Elías Lucero como parte de la Sociedad de Historia de la Guerra del Chaco, al cual se fueron sumando amigos de otras ciudades: Natalio Zegarra, Diego Rojas y Juan Alberto Quiroz, llevando las incidencias a la hora en la cual sucedieron.

Ante el inusitado interés se logró el seguimiento de más de 1500 usuarios que siguen a diario las incidencias de esta contienda a través del WhatsApp. Esta gestión se acudió a otra red social como es el Telegram para reunir a más interesados tomando en cuenta que los seis grupos habilitados del WhatsApp quedaron copados con mucha anticipación.

Como todos los años, se pretende que muchas más personas puedan adherirse a esta iniciativa y conocer las incidencias minuto a minuto en mensajes que llegan a nuestro dispositivo móvil reviviendo este hecho histórico que marca la valentía y heroísmo del soldado boliviano en un territorio complicado y además en condiciones de resistencia más allá de lo imaginable.

Este es nuestro homenaje, como todos los años a todos ellos, especialmente a quienes quedaron inertes en el campo de batalla y sus restos aún se encuentran en el Cementerio del famoso fortín Boquerón, allá en el Chaco.

 

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