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    ORURO, 21 DE OCTUBRE DE 2020

Expedición a Puerto Acre


Maurice Cazorla Murillo
Segunda Parte (Final)

06 de septiembre de 2020

timer 10 min. 19 seg.




Barraca Mercedes en la actualidad a 3 km  de Puerto Yata y a 12 kilometros al rio Orthon y el Tahuamanu (Foto Luis Guery Flores Lima)

La expedición que se dirigía hacia Puerto Acre, había llegado el 29 de agosto de 1900, donde quedamos en nuestro anterior relato. Seguimos los testimonios de Emilio Fernández Molina y los manuscritos del Delegado Andrés Muñoz. Aquel día era bastante caluroso y no se encontró arroyos para aplacar la sed de toda la expedición, se escuchaba decir a algunos con voz ronca “no puedo más”, cayendo al suelo y apoyándose penosamente con su fusil. Sin embargo, de manera intempestiva se escucha un clarín que anunciaba que los “adelantados” habían encontrado un arroyo próximo. 

Con algo de fuerza, llegaron a la barraca “Misión” donde acamparon, no había equipo adecuado, los soldados se tendían en el suelo sobre hojas de palma, soportando además, la lluvia que cayó toda la noche.

Al día siguiente, debían partir más temprano, pero el pequeño convoy que trasladaba los víveres se había retrasado, tuvieron que esperar también a dos soldados rezagados que se habían perdido el día anterior. Fueron guiados por dos brasileros que los alcanzaron desde Riosinho, pero ellos no conocían muy bien la región, por lo que extraviaron a toda la delegación en el bosque, teniendo que volver sobre sus pasos para encontrar la senda segura.

El día 31, el Delegado Muñoz ordenó que partiera antes el pequeño convoy de servicio para que luego todo el resto de la expedición diera alcance, formando una fila de hombre tras hombre en medio de la selva, abriendo la misma con machetes espantando mosquitos y evitando animales que a veces los acechaban. Se cruzaban con diferentes “estradas” que son caminos que los siringueros van abriendo en medio de la selva, generando en algún momento confusión en la expedición porque van en diferentes direcciones imposibilitando seguir una línea constante. No se puede advertir a la vanguardia que se adelantó, porque no se notan las huellas en medio del sendero verde que oculta el trayecto de cualquier ser vivo que se mueve. Sin embargo, por la tarde llegaron a la barraca de Riosinho, en la desembocadura del río del mismo nombre. 

En este lugar, los esperaron una junta de personas que querían definir la situación del Acre, en su mayoría propietarios de los barracas, empleados y comerciantes. Se presenta el portavoz Joaquin Victor, reconocido como vicepresidente del Acre que expresa la firme intención de pacificar la región y evitar enfrentamientos. El Delegado Muñoz, luego de escuchar  atentamente, acepta sólo la petición de garantías que la junta pedía para todos quienes levantaron las armas en la proclamación del estado independiente del Acre; pero Muñoz como todo patriota al servicio de la Patria, aclaró que todos se someterían a las leyes bolivianas por encontrarse dentro el territorio donde se ejercía el imperio de la Ley y la Constitución. Moralmente se comprometieron a no levantar armas contra Bolivia, como todo caballero, Muñoz acepta el acuerdo, sin embargo, tiempo después, ellos mismos quebraron su palabra volviendo a levantar la revolución por el Estado del Acre. 

De Riosinho no se pudo conseguir embarcaciones, prosiguieron la travesía a pie el 8 de septiembre. Días después, los víveres escaseaban, pero Andres Muñoz, en su espíritu previsor tomaba medidas adecuadas distribuyendo los víveres por igual, tanto a los funcionarios civiles que los acompañaban como a la tropa.

A medida que avanzaban, en la madrugada se topaban con individuos que se dirigían a sus barracas luego de recoger la savia del árbol de siringa, todos los miraban con recelo a los agotados miembros de la expedición que sólo atinaban a saludar levantando la mano. 

En Amapá, los recibieron adecuadamente, porque la familia brasilera era adicta a Bolivia. Sirvió de consuelo la alimentación dispensada a la expedición. Meses después, se convertía en escenario de un enfrentamiento violento entre las tropas bolivianas y los separastistas.

La selva en el Acre paisaje similar al que tuvieron que pasar la expedicion de la Delegacion hacia Puerto Acre en agosto y septiembre de 1900

Al día siguiente llegaron a una mayor concentración de barracas, conocido como “Empresa”, actualmente es la capital del Estado del Acre denominada “Rio Branco”. Se aprovechó de descansar dos días en este lugar, donde la los miembros de la expedición; se buscaron provisiones. No se lamentaron hechos de indisciplina de parte de la tropa que acompañaba la Delegación, pese a la mala fama que los brasileros sembraban en la región calificando a los bolivianos de asesinos y saqueadores. Los registros así lo confirman, por el contrario, se respetaron las propiedades de los brasileros y los extranjeros en todo el recorrido. 

El delegado Muñoz fue informado que Puerto Acre se encontraba abandonado, y había que proveer los víveres necesarios para algunos meses, la única vía de aprovisionamiento era por el territorio brasilero, lo cual complicaba la estabilidad del Puerto. Se mando construir embarcaciones y se dividió la expedición en dos: una que salía por el Rio Acre en cuatro embarcaciones tipo balsas y la otra debía continuar a pie. El 14 llegaron a la barraca Humaita, que meses después, serviría de hospital para curar a los enfermos.

Con todas estas dificultades llegaron a Puerto Acre el 22 de septiembre, casi dos meses de travesía desde la barraca Mercedes, actual departamento de Pando. Andres Muñoz, nos dice que fue recibido por Alberto Moreira, encontrando todas las edificaciones completamente desmanteladas y en ruinas. Puerto Acre, no tenía un solo habitante, solo se podía apreciar edificaciones abandonadas que fueron ocupadas por los separatistas meses antes para establecer allí la capital del Estado Independiente del Acre y el edificio destinado a la Delegación, fue ocupado por el primer presidente del Acre Luis Galvez luego de su proclamación del 14 de julio de 1899.

Fernández Molina nos relata que de trecho en trecho se podía apreciar postes con letreros de nombres “bombásticos” como “Praza da Libertade”, “hotel do Universo”, “largo Do Brasil” y otros incluso irrisorios.

Muchos de los componentes de la expedición terminaron enfermos, más que exhaustos. Sin embargo, había que realizar trabajos de reconstrucción. El Doctor Luis Viaña y el propio delegado Muñoz que fue médico de campaña en la guerra del Pacífico y en la guerra federal prodigaron las atenciones necesarias a quienes enfermaban, diezmando la fuerza que valientemente había salido desde La Paz en el mes de octubre de 1899. 

Debemos tomar una fecha importante que se consolida como parte del cumplimiento de la misión encomendada a Andrés Muñoz como delegado, anota en sus apuntes que ha fijado el 2 de septiembre, como fecha de pacificación completa del Acre y  toma de posesión por el Estado boliviano de la región ocupando Puerto Acre, aunque en ruinas, era estratégico para la organización de la aduana y el cobro de la exportación de goma del territorio boliviano que salía por el Rio Acre hacia el Amazonas a través del Rio Purús. 

Llegaron al punto más alejado en el norte el personal civil, entre ellos funcionarios judiciales como Justiniano Cladera que debía registrar las propiedades otorgando títulos con el sello de Bolivia, que fue la única víctima civil en la batalla de Riosinho. Si bien en la región muchos eran migrantes de otros estados del Brasil, especialmente “cearenses”, no se aplicaba ninguna ley, asesinando, saqueando y cometiendo delitos sin ninguna autoridad que ponga orden. Desde el momento que la Delegación ocupó Puerto Acre, muchos brasileros de la región sintieron alivio y comenzaron las solicitudes y denuncias ante las autoridades bolivianas por muchos criminales que cometieron delitos y no eran juzgados. 

La Delegación comenzó un proceso de organización y se encomendó a los funcionarios a organizar diferentes puntos estas necesidades. Mientras, se conocía que el propio Ministro de Guerra Cnl. Ismael Montes había salido de La Paz al frente del Batallón Independencia con más de 300 efectivos para encontrarse con un piquete del “Abaroa” en Riberalta y marchar hacia Puerto Acre.

En esta parte, es necesario aclarar lo siguiente: José Paravicini, como lo dijimos anteriormente, fundó Puerto Alonso en homenaje al presidente en ejercicio de ese tiempo, derrocado por la guerra federal el mismo año de su fundación en 1899. El cambio de gobierno, hizo que el puerto inadecuadamente se haya cambiado de nombre de “Puerto Acre” de manera simple, lo que generó confusión. Paradójicamente, Plácido de Castro hasta la toma del puerto en enero de 1903, mantenía la denominación oficial de “Puerto Alonso”.

Seguimos la recomendación de la investigadora María del Pilar Gamarra, que históricamente debemos denominar a Puerto Acre como Puerto Alonso, y por justicia histórica, así lo haremos. Actualmente, es un espacio geográfico que ya no mantiene nada del periodo de la guerra, tampoco es la capital del estado del Acre y apenas se puede identificar en el mapa en el límite con el Estado de Amazonas. 

Sin embargo, sorprende el compromiso de la Delegación con los funcionarios civiles, la tropa de las columnas “10 de abril”, “16 de julio”, piquete “Lucio Perez Velasco”, “Cochabamba” y “Zapadores”, sumados a un piquete del “Abaroa” y del Batallón “Independencia” que sentaron presencia de la soberanía nacional en la primera Campaña de la Guerra del Acre en las acciones posteriores de “Riosinho”, “Baqué”, defensa de “Puerto Alonso”. No debemos dejar de mencionar a las 14 mujeres que acompañaron a la delegación en esta travesía que sensiblemente, no se registran sus nombres, pero poco a poco vamos descubriendo en crónicas contemporáneas, destacando su valentía, muchas de ellas “rabonas” y otras como familiares de los funcionarios civiles. Entre ellas, la citada por Andres Muñoz la Sra. Fortunata, que atendía aparentemente las necesidades de alimentación de la Expedición.

Una mayoría de ellos ya no volvieron, no sólo víctimas de los enfrentamientos armados, sino de las enfermedades adquiridas en el lugar como el beri beri o el paludismo; los que pudieron regresar, lo hicieron con secuelas que los acompañarían en resto de sus días y muchos no alcanzarían a compartir sus testimonios.

(Segunda Parte y Final)





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