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    ORURO, 21 DE OCTUBRE DE 2020

Dos disparos en 23 de Agosto


Maurice Cazorla Murillo
EL FULGOR.com

23 de agosto de 2020

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Germán Busch fue presidente de Bolivia y murió un 23 de agosto de 1939

No se pretende quitar el título al magnífico libro “Dos disparos al amanecer” de nuestro amigo Robert Brockman,  pero nos sugiere la circunstancias referirnos, a dos hechos alejados en el tiempo, pero coincidentes en la fecha.

Siguiendo esta línea, debemos mencionar aquel terrible hecho como fue la muerte del Tcnl. German Busch el 23 de agosto de 1939. El pueblo boliviano, se sorprendió con la noticia de que él Presidente del país había fallecido. Las circunstancias de su muerte se llenaron de polémica, entre el suicidio y el asesinato, atribuible este último a su cuñado.

Entre otras historias descabelladas, incluso que fue víctima de agentes del Partido Nazi de Adolf Hitler. Precisamente, quien lo afirmó fue Juan Capriles, profesor en el Colegio Militar, de acuerdo a la versión de su hijo Juan José Capriles, el propio Busch lo invitó a ejercer el cargo de Ministro Educación, el cual fue rechazado. Juan Capriles era presidente de PEN Internacional filial Bolivia, una asociación mundial de escritores, siendo presidente internacional Stefan Zwieg, quien ese mismo año, solicitó que pueda abogar por judíos que escapaban ya de Alemania y otros países frente a la persecución de los nazis.

Según Juan José Capriles Márquez, una carta enviada desde el Brasil por Zwieg, solicitaba apoyo al país para que recibiera una cantidad considerable de judíos que se encontraba en altamar. Sin embargo, debemos reconocer que el industrial minero Mauricio Hoschild, ya realizaba esa labor en el país de atraer a los judíos que escapaban de Europa. Sin embargo, según Capriles con la carta de Zweig se entrevistó con Busch para solicitar esta humana acción. El Presidente respondió que aceptar esa petición, podría acarrearle la muerte, como efectivamente sucedió. Sin embargo, Juan José Capriles, también es quien nos comparte en el libro dedicado a su padre, que fueron agentes de la SS quienes asesinaron a Busch en la casa de Anita Ramírez en la hacienda de Caiconi y que se tuvo que informar la versión del suicidio. Esta versión fue proporcionada por Heliodoro (sic) Carmona. Ahora bien, para no generar una gran polémica a la muerte de Busch, debemos descartarla de principio a fin, por innumerables elementos de prueba como la autopsia practicada en el cuerpo de Busch que incluso después del impacto de bala pudo vivir horas después ante muchos testigos y la propia prensa de la época.

Conocemos también la terrible polémica en torno a Eliodoro Carmona, acusado de asesinar a German Busch y producto de un constante acoso tuvo que reconocer de manera no oficial el supuesto magnicidio; por este motivo dudamos de esta versión que seguramente fue una de tantas para alejar la acusación que pesaba sobre él como sospechoso de asesinato que seguro lo persiguió hasta sus últimos días.

Consideramos importante que el desenlace de aquél día trágico está por demás documentado en el libro de Robert Brockman en una reconstrucción de los hechos, aquella que ocurrió un 23 de marzo de 1939 en su casa de Miraflores, luego de una celebración familiar a la cual acudió también como músico nuestro paisano Jorge Luna Pomier, conocido como el “Chapi Luna”. Una muerte, envuelta en cierto misterio, pero que tiene antecedentes trágicos, el suicidio es la versión oficial, pero otra línea se inclina por el asesinato, situación que nunca pudo probarse. Sin embargo, su deceso afecto la historia del país, porque a partir de ella, sucedieron otros acontecimientos que afectaron lo que Busch había iniciado. Ojalá la historia hubiese sido otra.

Guerra del Chaco

La otra muerte, es el mismo 23 de agosto, pero en el desarrollo de la Guerra del Chaco en 1934. El Capellán de Ejército, José Adrián Velasco cumplía su misión espiritual con el grado de capitán. Mientras realizaba su misión sagrada, los paraguayos invadieron las líneas bolivianas, acribillando a cuanto soldado boliviano encontraron en su camino, entre ellos al propio cura cayendo mortalmente herido.

Al tener el grado de oficial, los soldados paraguayos lo llevaron a sus líneas así herido, pensando que podría aportar alguna información estratégica; sin embargo, reconocieron que era un sacerdote, lo cual impulsó a que sus captores se arrodillaran ante su lecho y pidieran perdón por atentar contra la vida de un enviado de Dios.

Se sabe que el Padre Velasco alcanzó a decir: “perdono a los salvajes y enemigos y muero por las almas nobles y por mi Patria”, expirando en el mismo instante. Fue enterrado con honores por el Ejército paraguayo y el Padre Velasco, fue reconocido como “Mártir de Algodonal”. Lamentablemente, el país no ha reconocido este acto de heroísmo además de su entrega por Dios y por la Patria a un discípulo de Cristo.

Esta es la coincidencia que nos obliga a compartir en esta fecha tan particular, como rememoración a la historia del país que contribuye a nuestra larga lista de acontecimientos, particularmente en el siglo pasado y que se pierden en el tiempo.

Un sacerdote bendice a los soldados que van a la batalla (Foto Internet)

 





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