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    ORURO, 28 DE SEPTIEMBRE DE 2020

Pese a todo, seguimos trabajando


Maurice Cazorla Murillo
EL FULGOR.com

05 de mayo de 2020

timer 3 min. 57 seg.




El comercio no se detiene y las caseritas siguen trabajando los días permitidos

Hace pocos días celebramos el Día del Trabajo, rememorando a los mártires de Chicago que iniciaron una huelga un 1 de mayo de 1886. Periodo conocido en la historia como la Revolución Industrial.

En su tiempo, los consideraron anarquistas sólo por exigir mejor trato a los trabajadores y mejores condiciones de parte de los industriales. Esta lucha fue asumida en otras partes y fue tomada como bandera política por noveles pensadores que pretendían cambiar el liberalismo que había iniciado a finales de siglo XVIII con la revolución francesa y tenía el máximo esplendor en el siglo XIX.

A lo largo de la historia, lo que se ha logrado con estas reivindicaciones sociales ha beneficiado y continúa en la época actual. Sin embargo, en este tiempo de  cuarentena y donde los procesos económicos aparentemente van entrando en una recesión obligada, es bueno realizar un análisis al respecto.

Estoy seguro que muchos de quienes tienen un empleado o generan ingresos a través de emprendimientos, han comenzado a cuestionarse y realizar un análisis del futuro con angustia. En este punto, muchos colocan en la balanza la seguridad económica, cuando por encima de aquello se encuentra la salud y por ende la vida, no sólo la nuestra sino de quienes nos rodean en el entorno familiar.

Algunas empresas entraron en pausa y receso obligatorio, analizando la situación de su planta de empleados. Nos enteramos, por ejemplo, que algunos excelentes líderes empresariales, decidieron mantener a quienes sostienen su empresa, pero realizando un ajuste a su salario, reduciéndose todos a la mitad, incluyendo la parte ejecutiva, con el objeto de mantener al equipo. Esto trajo seguridad y por supuesto mayor compromiso con la gerencia.

Sin embargo, quienes tienen emprendimientos, tuvieron que ver otras alternativas como ingresar a la era digital, ofreciendo servicios a través de las redes sociales y abaratando costos, que es lo que uno espera. En otros casos, cambiaron de rubro para lograr productos o servicios. Un ejemplo muy simpático fue que en nuestra ciudad alguien se ideo colocar un acople a una bicicleta y ofrecer transporte, una genialidad que merece nuestra mención y reconocimiento.

Esta pandemia que nos tiene a todos en angustia, nos cambiará la vida para siempre. Se hablará de esto en los libros de historia en el futuro, pero tendremos que aprender de ella, particularmente para quienes no se rinden en generar ingresos, pues aún se requerirá productos y servicios. En los primeros, los alimentos siempre serán necesarios, en los segundos, por ejemplo, el transporte. De repente tendremos que acudir a viejas recetas, pero de alguna manera, nos hace más creativos.

Este día del trabajo, como todos los años, se esperaba la promulgación del Decreto con el incremento correspondiente, además de los desfiles y homenajes; no hubo nada de ello, pero celebramos sin querer una nueva alternativa de desarrollar nuestras labores acudiendo a otros entornos, incluso algunos desde la propia residencia, lo cual era impensable.

Desde cualquier ámbito, es bueno aprender de la historia, este tipo de problemas mundiales cambio la vida en el mundo, pero debemos aprender de la mejor manera y ante todo, pese a que no generemos procesos económicos, nos está enseñando que lo más importante es la familia y cuidar de ellos. Esto significó poner una pausa a la agitada vida producto de este movimiento, pero que al final nos hace ver que, pese a todo, la mejor riqueza es la propia familia.

Al final, ellos mismos nos harán más creativos o imaginativos y estaremos fortalecidos cuando todo este proceso se acabe, porque el ser humano diseñara las mejores respuestas.

Una vez más, nos dimos cuenta que lo frágil de la vida y lo simple que puede ser nuestra propia riqueza, que vale más que un coche que no podemos manejar, propiedades que no podemos disfrutar, títulos que no podemos ostentar cuando nuestros valores humanos nos harán sobrevivir esta gran prueba enfocando el trabajo de otra manera: el esfuerzo humano, no para generar una remuneración justa, sino para aprovecharlo en nuestro círculo íntimo. Aparentemente, este es el mensaje de la pandemia.









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