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    ORURO, 23 DE SEPTIEMBRE DE 2020

Un estudio fotográfico y un café

Maurice Cazorla Murillo
EL FULGOR.com

22 de marzo de 2020

timer 4 min. 45 seg.


 

Don Enrique Suaznabar y su cámara de fuelle utilizada en su estudio

Cuantas veces no recorrimos la calle Junín y antes de llegar al tradicional y ahora extinto Bar Huari, nos topamos con un estudio fotográfico cuyo escaparate siempre exhibía algunas fotografías tomadas profesionalmente de parejas recién casadas, retratos y otras variadas. Pero también incluía fotografías antiguas de gran tamaño, de aquellas que se pueden admirar en cada uno de sus detalles. Este estudio, de repente de los últimos en cerrarse fue conocido como “Gevaert”.

Los antiguos estudios de fotografía que la ciudad tenía, se ubicaban en céntricas calles de la ciudad, con una antesala de cortinas oscuras como características y rodeadas de retratos y fotografías por el dueño del Estudio.

Para tomarse una foto, debíamos vestir las mejores galas pese a los retoques que él fotógrafo hacía para aquellos que no nos veíamos bien en las imágenes blanco y negro. El revelado y las ampliaciones se realizaban en el mismo estudio, un arte que demoraba su tiempo, pero cuyo resultado era extraordinario. En la actualidad, todos podemos ser fotógrafos, más aun si en un aparato que cabe en nuestra mano puede tomar las imágenes que quisiéramos de la cotidianidad, sin embargo, no igualarán a las imágenes de estudio ni al arte del “retocado”.

Al dueño del estudio Don Enrique Suaznabar Ochoa lo conocíamos como “Don Gevaert”, marca de productos y material fotográfico como “Afga Gevaert”, fue este último el que se quedó como el nombre del propietario del estudio. Don Enrique, manejó su estudio por setenta y cinco años desde 1945, apoyado por su hermano Teófilo Suaznabar en la parte administrativa.

Lamentablemente, por la falta de costumbre de la ciudadanía y la tecnología actual, ya no se requieren de aquellos retratos de estudio tan maravillosos que se tomó a la sociedad orureña desde aquellos años. Sin embargo, el cierre fue significativo: El homenaje al gran maestro Enrique Suaznabar en la inauguración de un café llamado “Katurra”, ubicado en la planta baja del antiguo Club Croata.

El amplio y agradable Katurra Coffee

El acto preparado para el día viernes 13, se aprovechó de organizar una exhibición de algunos de los implementos utilizados en estudio y los espacios del Café se colocaron las fotografías de Don Enrique, entre las más significativas. El cierre más que nostálgico debía ser muy significativo; los invitados llenaron el lugar y se reconoció a importantes personalidades vinculadas con el ámbito cultural especialmente.

Un acto sencillo, organizado por la Gerente General de Katurra S.R.L. Roxana Suaznabar Solari, a su vez sobrina de Don Enrique. En el acto, se adhirieron con reconocimientos representantes de algunas instituciones como la Cámara de Comercio, el Conjunto Folklórico Morenada Central, entre otras. Significativamente, uno de los pocos que quedan con su estudio don Oscar Hinojosa, entregó un reconocimiento a don Enrique. La reseña estuvo a cargo de Fabrizio Cazorla quien en una sencilla alocución pudo compartir la trayectoria de Don Enrique. El Doctor Gonzalo Nigoevic a nombre de la Sociedad Croata de Socorros Mutuos explicó a detalle el proceso de reconstrucción del lugar y los elementos que se incluye, finalizando su intervención, invitó a todos los asistentes al cierre del homenaje con el brindis de honor.

La nota muy sensible la tuvo quien asumió el rol de Maestro de Ceremonias: Pablo Tellez Camacho Suaznabar, quien quiso tomar la palabra fuera del programa y muy emocionado compartió el sentimiento por el cierre del Estudio “Gevaert”; siendo el sobrino, se comprende que parte de su niñez y adolescencia como muchos otros de la familia habrán recorrido los espacios de aquel estudio y la nostalgia por aquellos hermosos recuerdos invaden su alma, como todos los de su familia.

El Café Katurra, expone ampliadoras, fotografías, cámaras de fuelle y otros elementos además del característico letrero enviado exclusivamente al estudio desde Amberes en Bélgica, estableciendo la marca personal de su propietario.

Diego Echeverrs, quien nos ha sorprendido últimamente haber incursionado en el arte de la fotografía y además en el revelado tradicional, preparó las fotografías tomadas a Don Enrique y plasmadas en un hermoso tríptico distribuido entre los asistentes.

Lo mejor que se puede hacer a una persona que aportó toda su vida con su trabajo, es un homenaje en vida. El mejor reconocimiento luego de setenta y cinco años de plasmado a través de hermosos retratos de estudio en los hogares de muchos orureños. Nos queda agradecer el valioso aporte y archivo que nos lega a las siguientes generaciones y desde nuestras líneas, el registro del cierre de un estudio y la apertura de un café que reúne las condiciones para cumplir con la actividad cultural de la ciudad, lo cual se hace muy necesario.





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