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    ORURO, 02 DE JUNIO DE 2020

Ya vienen los Reyes

Maurice Cazorla Murillo
EL FULGOR.com

06 de enero de 2020

timer 4 min. 8 seg.


 

Los tres Reyes Mayos

Terminan los doce días desde la Navidad que concluye con la Fiesta de la llegada de los Reyes Magos. Una añeja fiesta casi desaparecida, pero que aún se resiste a perderse en la indiferencia y la invasión de la mercadotecnia de íconos comerciales vinculados con la Navidad.

Cuenta la Sagrada Historia que el hijo de Dios nació en Belén en un humilde pesebre del único hospedaje que pudieron encontrar María y José.

La profecía se había cumplido, en las Escrituras cuentan que Tres Reyes o Magos llegaron de los tres territorios entonces conocidos con sus respectivos regalos: Baltazar vino de África y trajo consigo Oro; Gaspar vino de Asia y trajo consigo incienso y Melchor llegó de Europa con mirra.

Con estos regalos adoraron al hijo de Dios o al Rey de Reyes, sin embargo, el simbolismo de estos presentes tiene una explicación. Baltazar trajo oro por ser el metal más preciado en ese tiempo y a Jesús le correspondía el homenaje por ser el Rey de Reyes; Gaspar le obsequió incienso, porque a las divinidades se ofrecía en los altares desde tiempos inmémoros y el Niño Jesús era considerado una Divinidad y Melchor, trajo la mirra, porque se cumpliría la profecía que el hijo de Dios moriría joven y este obsequio le permitiría a su Madre María ungir su cuerpo cuando llegase el momento.

La tradición desde el siglo V se perpetúa en la fe cristiana y en los pueblos creyentes. Llega a América junto a otras costumbres, y se desarrollan hermosas tradiciones, siempre destinadas a los niños y niñas.

En las casas, la noche del 5 de enero se coloca en las ventanas los zapatitos, que simbolizan la travesía de estos personajes que llegaron de tierras lejanas a adorar al Niño Jesús. Como retribución, y en homenaje a aquellos niños que mantienen su fe, los Reyes Magos les obsequian regalos, en otros lugares golosinas. Se desarrollan misas en honor a los pequeños, pero también a las mujeres embarazadas como signo de protección, algo que deberíamos hacer en este tiempo de inequidad.

A la mañana siguiente, la emoción de los niños y niñas de ver que les trajeron los “Reyes”, y descubrir los hermosos regalos, para luego ser invitados a la mesa y degustar el delicioso chocolate y la tradicional rosca que simboliza la corona del Rey de Reyes o el amor infinito de Dios.

En otras partes, se acostumbraba colocar un Niño Jesús en el medio.

En nuestra ciudad, la casi desaparecida Fiesta de Reyes, ha sido rescatada el 6 de enero por la cofradía de la sección infantil de una institución diablesca. En otros tiempos, hasta había convite con trajes y fiesta ofrecida por niños y niñas de algunos barrios que también organizaban una “Entrada” con cargamentos y bailarines.

La ciudad aún conserva el hermoso Niño de Praga en la Iglesia de San Francisco cuya fiesta de acuerdo al Santoral cristiano se celebra cada 25 de enero, de la cual amerita organizar su correspondiente festividad en su honor recuperando aquellas añejas tradiciones casi opacadas por personajes contemporáneos de la Navidad.

Mientras leemos estas líneas, mis hijos se despiertan temprano el 6 de enero para ver que les trajeron los Reyes sorprendiéndose que a lado de los zapatitos que dejaron en la ventana, pusieran tres platos de agua para los camellos que llevaban a los tres Reyes Magos en toda su inocencia.

Los recipientes se encontraron vacíos y mis hijos entendieron que la travesía de estos personajes por el mundo para llegar a Adorar al Niño Jesús es más que solo una tradición, es un homenaje real a los niños y niñas de todo el mundo a través de la adoración del Niño o “Niñito” y que necesitan de protección, en este tiempo de violencia, de abuso del alcohol, de abandono y de desinterés por la niñez.

Ojala hubieran más Reyes Magos que protejan a los niños y niñas en situación de vulnerabilidad y quiten de sus manos a irresponsables progenitores.





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