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    ORURO, 29 DE ENERO DE 2020

EDITORIAL

Navidad, tiempo de paz y reconciliación

REDACCIÓN CENTRAL
EL FULGOR.com

22 de diciembre de 2019

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La Navidad, cuando se recuerda el nacimiento del Salvador, es un tiempo de paz y de reconciliación, sentimientos que ahora, más que nunca, deben unir a la familia boliviana.

Que la presencia del niño Dios en los hogares, permita la reconciliación, el perdón por las ofensas y lleve a todos los bolivianos, a vivir en armonía, respetando las diferencias propias de nuestra sociedad.

La Navidad en Bolivia, es una de las festividades cristianas más esperadas especialmente por lo niños quienes son los agasajados y por los mayores quienes ratifican su fe en el niño Dios que vino al mundo para redimirnos de nuestros pecados.

Esta fiesta comienza los primeros días del mes de diciembre cuando en muchos hogares se inician los preparativos para armar el tradicional nacimiento con un niño que, generalmente, lleva un chullu multicolor, hecho de lana, como símbolo de nuestros orígenes.

El pesebre es adornado con artesanías de ovejas, una vaca, un burro, los tres reyes magos y por supuesto, José y María, los padres terrenales del niño Jesús.

Los hogares son adornados con luces multicolores en las ventanas y fachadas, así como en el interior de las viviendas ofreciendo un espectáculo de alegría.

En años pasados, se formaban grupo de niños cantores de villancicos, utilizando instrumentos fabricados por ellos mismos, como los chullu chullus, que son sonajas de tapa coronas de botellas de refresco o cerveza, las que son aplanadas, perforadas en el centro y ensartadas a un alambre para producir un sonido que acompaña a la melodía de los villancicos.

La armónica, y una variedad de pequeños bombos y tambores completan los instrumentos que dan vida a estos grupos de niños que recorrían las viviendas para adorar al niño.

Como recompensa recibían una taza de chocolate con buñuelos, los pocos que aún quedan ya no ingresan a los hogares y sólo reciben unas monedas a cambio de sus villancicos.

Aún se conserva la tradicional Misa de Gallo que se celebra a la medianoche del 24 de diciembre, las familias creyentes llevan la imagen del niño Jesús, para recibir la bendición del sacerdote.

Concluida la misa, la familia se traslada a su casa donde, se sirve la tradicional picana, un abundante plato que mezcla, generalmente, tres clases de carnes, acompañada con papas, tunta con queso y choclo.

Se entregan los regalos a los niños que viven su propia fiesta, aunque generalmente, el cansancio hace presa de ellos y se duermen hasta el día siguiente día que es cuando disfrutan de sus presentes.

La Navidad es una festividad católica que no deben perderse; se deben efectuar los esfuerzos necesarios para mantener esta tradición que unifica a la familia y nos recuerda la llegada de El Salvador que vino al mundo para redimir a la humanidad de sus pecados para abrir la puerta de la vida eterna.

Es tiempo de paz y de reconciliación dejando atrás, los conflictos, las agresiones, las ofensas para, en nombre del Redentor, construir todos, un tiempo de unión, paz y esperanza de días mejores.

 





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