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    ORURO, 10 DE DICIEMBRE DE 2019

El sacrificio de una compañía y la muerte heroica del subteniente Román Alderete

El 6 de noviembre de 1932, un puñado de muchachos bizarros detuvo el ataque paraguayo a 9 kilómetros de Saavedra–Campo Jordán, dando motivo a que el lauro de la victoria ciñese la frente invicta del soldado boliviano

Marco Antonio Flores Nogales
EL FULGOR.com
ORURO
01 de diciembre de 2019

timer 9 min. 22 seg.


Acto donde varios oficiales son ascendidos

El amor por la Patria, por la bandera, llevó a muchos bolivianos a morir heroicamente. La historia de la Guerra del Chaco (1932-1935) está llena de valor, dolor, vida y muerte.

Los jóvenes soldados bolivianos, cada uno de ellos, escribió su propia historia que al recordarla nos llenan de emoción como si aún estarían combatiendo en sus trincheras.

El 6 de noviembre de 1932, un puñado de soldados bolivianos dieron al enemigo una lección de valor y cuando se encontraban casi derrotados, en el cielo brilló un cóndor de metal que vomitó todo su fuego sobre los enemigos dejando el campo lleno de muertos, se trataba de un heroico aviador boliviano que defendía a sus compañeros desde las alturas.

Esta historia fue rescatada de la Semana Gráfica que cataloga como una de las más grandes acciones de valor, pues un reducido número de hombres reveló en extensión y profundidad el espíritu bélico más admirable, la constancia y la serenidad a toda prueba.

HISTORIA

Antes de entrar en un relato circunstanciado, sobre el desarrollo del combate del 6 de noviembre, valga decir, el bautizo de fuego de la Tercera Compañía del Regimiento 25 de Infantería, con el propósito de dar una idea sobre las condiciones en que combatían los defensores de kilómetro 9 de Saavedra, consignaremos algunos datos referentes a la situación del terreno y al efectivo de tropa.

Dos kilómetros delante de las posiciones de Campo Jordán y por donde pasa la picada que conduce a Alihuatá, se encuentran las tres islas de bosque, que fueron teatro de la iniciación de los combates de este sector, donde se puso coto a la avalancha guaraní, que embelesada con los triunfos, intentaba apoderarse de todo el Chaco.

En la isla más avanzada se encontraba la Primera Sección, bajo el comando del subteniente de reserva Román Alderete, con un efectivo de 48 hombres. La segunda ocupaba la sección Gálvez compuesta por 41 hombres y en la tercera estaba la sección Cordero con 36 (hombres).

A la izquierda de la picada y en un claro de monte de la segunda isla se encontraba el Comando de Compañía.

Avión boliviano antes de partir a Cañada Strongest

ULTIMAS DISPOSICIONES

En las primeras rondas no hubo novedad alguna. Ya aclaraba el día, cuando un parte del Comando de Regimiento daba a conocer que por la picada que conduce a Alihuatá, avanzaba una columna de tropa enemiga. Inmediatamente, el comandante de compañía, teniente Valverde, llamó a los estafetas y con ellos hizo un último recorrido de posiciones a la par que daba las instrucciones necesarias a fin de evitar un ataque de sorpresa.

En todos los retenes los centinelas acusaban evidentes indicios de la presencia del enemigo.

NADIE HACE FUEGO ANTES DE 50 METROS

(Hora 7) Pronto esa disyuntiva era despejada por la aparición de una patrulla de caballería, que bifurcándose en dos alas, se desplegó por el pajonal. El comando de Compañía ordenó que nadie hiciera fuego antes que el enemigo llegase hasta los 50 metros, y que las islas dieran la señal de combate. La orden fue cumplida con absoluta estrictez habiendo causado un buen número de bajas y la consiguiente retirada.

EL COMBATE

Tan pronto como había llegado la patrulla enemiga a la orilla del próximo bosque, se hizo presente un gran contingente de infantería, que dividiéndose en tres alas se desplegó en dos fracciones por los extremos del monte y una tercera por el pajonal, dando comienzo al combate, el cual tomó caracteres inverosímiles. Las automáticas “pilas” batían a su sabor los costados y el centro de nuestras posiciones, haciendo un verdadero derroche de munición, sin que sus efectos respondieran al esfuerzo que hacían.

Las horas parecían dilatarse, el cielo estaba limpio y el sol en todo su vigor calcinaba su atmósfera. Era un día hermoso; pero con todo, el bautizo era duro y no había más recurso que seguir adelante; todos participaban de esa sensación única que produce el silbo de las primeras balas y la ansiedad indefinible de ver un primer “pila”.

ESTAMOS RODEADOS

Pronto, los Bermman se dejaron sentir más cerca, y casi en todas las direcciones, y el fragor del combate no menguaba ni siquiera en parte ya que el enemigo aumentaba en proporción numérica en forma asombrosa, sin que ello causase el más remoto desconcierto entre los 128 defensores de las tres islas.

Toda petición de refuerzo fue inútil, el teléfono había sido cortado y paulatinamente iban cerrando el círculo de fuego las fuerzas contrarias.

Oficiales del Ejército en el Chaco

MUERTE DEL SUBTENIENTE ALDERETE

En la isla más avanzada se encontraba la Primera Sección, bajo el comando del subteniente de reserva Román Alderete, cuya serenidad y hombría eran dignas de toda admiración y respeto.

Fue sin duda éste el sector donde las armas guaraníes concentraron mayormente su fuego y donde había una resistencia tenaz, habiendo sido rechazados hasta 14 horas por tres veces con positivas pérdidas.

Transcurrían siete horas de desigual combate, no había esperanza de recibir refuerzos, ni llegaba la orden de repliegue a primera línea y las municiones estaban a punto de agotarse.

En esas circunstancias, Alderete ya no era el hombre reposado y tolerante, su atención se dirigía hacia los movimientos que tomaba el enemigo tan pronto estaba en uno como en el otro costado de la isla, su voz se dejaba sentir en todas las direcciones con un acento especial que influía a la confianza - ¡Cada tiro debe ser impacto seguro¡ ¡Nadie se retira de su posición¡ y no cejaba un solo instante de orientar a sus soldados.

Hasta que un cuarto ataque con mayor efectivo de combatientes y protegidos por ametralladores pesadas y Bermman, batió con violencia todos los frentes, tomando proporciones excepcionales, en el cual cayó víctima de un proyectil que perforándole el costado izquierdo del maxilar inferior le fracturó la base del cráneo, en circunstancias de estar dirigiendo su tiro a un apuntador de pieza liviana.

Murió Alderete y con él varios de los soldados sin que ello restase la moral de los defensores de la isla.

CUMPLIDA SU MISION

Cuando ya se había producido la muerte de Alderete llegó un parte del Comando de Regimiento en el que indicaba el repliegue de la compañía de sacrificio a las posiciones del Destacamento Montan. (A la izquierda de kilómetro 7) ya que había cumplido su misión al constatar el efectivo de atacantes a Saavedra.

La Primera Sección se replegó sobre las posiciones de la segunda, coadyuvando en forma positiva su defensa, pero el fuego enemigo tomaba proporciones mayores concentrándose sobre estos dos frentes. Las circunstancias eran apremiantes, todo esfuerzo para evitar la caída de la primera isla fue inútil, y después de un cuarto de hora poco más o menos de reñido combate penetraba la primera línea “pila”, encontrando en la isla por todo botín de guerra los pocos cadáveres de los defensores que allí perecieron.

Con la caída de este sector el rodeo completo era inminente, además una de las piezas livianas había sido completamente destrozada y contaba con pocos cartuchos para la otra.

Misa de campaña antes de la batalla

PÁNICO EN LA LINEA PILA

El calor era sofocante, el hambre, la sed y la fatiga hacían flaquear sus esfuerzos, el tiroteo recrudecía en la tercera isla, mientras desde el pajonal las dos primeras se esforzaban por mantener a raya al enemigo, cuando con majestad soberana uno de nuestros aviones claramente se diseñaba sobre el límpido cielo del kilómetro 9 y sus ametralladoras comenzaron a batir el sector contrario, produciendo el consiguiente pánico.

Cesó por unos instantes el tiroteo y el avión se alejó hacia el bosque buscando seguramente al comando paraguayo, maniobra que favoreció para que el enemigo después de un inusitado combate ocupara la isla lanzando prolongados alaridos.    

Volvió el avión en el preciso momento que una fracción paraguaya salía a la picada y se apoderaba de un fondo de agua. Picó la nave en esas direcciones y un chappner nuestro caía matemáticamente al fondo, levantando una formidable columna de polvo y pedazos multiformes, gritos de dolor y espantoso se levantaron en todas las direcciones, más… las bombas se sucedían unas tras otras sobre las dos islas, sin que por ello dejase de recrudecer el fuego de la Tercera Sección, hasta que a horas 15:00, poco más o menos, esa pequeña fracción daba acceso a las fuerzas paraguayas después de un verdadero agotamiento de energías y municiones. Entre tanto, sus compañeros se replegaban a primera línea.

EN OTRAS POSICIONES

A horas 18, el Comando Superior de Muñoz mediante un parte felicitaba a la Tercera Compañía del Regimiento 25 por haber constatado el avión numerosas bajas en campo enemigo y haber resistido por espacio de 8 horas un formidable ataque.

El cielo se cubrió de nubes, llovió a torrentes durante toda la noche y de cuando en cuando la artillería “pila” ponía la nota discordante de sus 105 (cañones), en la apacible quietud chaqueña.

Con el alba los sobrevivientes de la anterior jornada ocupaban otras posiciones junto a las demás compañías.

 





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