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    ORURO, 10 DE DICIEMBRE DE 2019

A 37 años de vida democrática

Tres mujeres le dan la cara a la peor crisis política de Bolivia

Después de 37 años de vida democrática, Bolivia vive una de sus peores crisis política y el resquebrajamiento institucional de los cuatro poderes del Estado por la renuncia presionada de sus autoridades. Tras el exilio, de Evo Morales en México, tres mujeres asumieron la responsabilidad de conducir a Bolivia a nuevas y transparentes elecciones en un clima de paz y unidad nacional

REDACCIÓN CENTRAL
EL FULGOR.com
ORURO
01 de diciembre de 2019

timer 11 min. 20 seg.


Jeanine Añez y Eva Copa, entregaron al país una nueva Ley Electoral sin Evo Morales ni Alvaro García Linera

El destino y la historia han puesto a tres mujeres al mando de los órganos más importantes del Estado boliviano tras la renuncia y posterior asilo del expresidente Evo Morales, en México, por las irregularidades detectadas por la Organización de Estados Americanos (OEA) en las elecciones del 20 de octubre, que le dieron la victoria en la primera vuelta.

En medio de la peor crisis institucional y política del Estado, de los últimos 37 años de vida democráticas, la senadora Jeanine Añez (Demócratas), asumió la presidencia de Bolivia, Eva Copa (Movimiento al Socialismo) la presidencia del  Senado Nacional y la magistrada Cristina Díaz, del Tribunal Supremo de Justicia. Las tres asumen la responsabilidad de conducir a Bolivia a un nuevo proceso electoral, en un clima de paz y unidad nacional.

Luego de los comicios generales, en medio de las denuncias de fraude, el movimiento cívico ciudadano de Santa Cruz, sostuvo un paro de 21 días, que demandaba inicialmente una segunda vuelta electoral, luego la anulación de las elecciones, hasta la renuncia de Morales, por los enfrentamientos que se generaron en Montero con seguidores Morales, con el trágico saldo de dos muertos y varios heridos.

La polarización también se reflejó en el resto del país con trágicos resultados en Cochabamba y Oruro, que sumaron dos muertos más y un centenar de heridos, además de 27 detenidos, según el informe que brindó la Defensoría del Pueblo.

A la violencia desatada, se sumó el repliegue policial y luego la sugerencia de renuncia que las Fuerzas Armadas le hicieron a Morales, que derivaron en su dimisión y la de Álvaro García Linera, su gabinete de ministros, asambleístas, tres gobernadores, dos alcaldes, y otras autoridades, muchos de ellos aduciendo presión de las turbas enardecidas que quemaron casas de las autoridades en Oruro, Potosí y Cochabamba.

Fueron responsabilizados de haber financiado y armado a los seguidores de Morales para generar los hechos de violencia en la carretera La Paz- Potosí cuando una delegación de cooperativistas mineros de Potosí y cívicos de Chuquisaca fueron emboscados y atacados con piedras y armas de fuego para impedir que lleguen a la sede de Gobierno donde habían traslado el conflicto los dirigentes cívicos de Santa Cruz, Fernando Camacho y de Potosí, Marco Pumari, ahora autodeclarados candidatos presidenciales.

Con la biblia en las manos prometió al pueblo boliviano recuperar la democracia

VALIENTE E IRREVERENTE

Después de dos días de vacío de poder en Bolivia, Jeanine Añez, de 52 años de edad (nacida en Sa Joaquín, Beni), segunda vicepresidenta del Senado por el partido opositor Demócratas, asumió por sucesión constitucional, la presidencia interina de Bolivia, en medio de un amotinamiento policial que dejó desprotegida a la población, mientras una ola de vándalos quemaba y saqueaba propiedades públicas y privadas, sembrando terror y desesperación en la población paceña.

A tiempo de exigir públicamente al comando de las Fuerzas Armadas apoyar a la Policía, que había sido rebasada por los manifestantes que ya habían quemado en La Paz y Cochabamba, 8 unidades policiales, vehículos y robado armas reglamentarias, Añez se ha convertido en la segunda mujer que gobierna Bolivia, después de Lidia Gueiler (16 de noviembre de 1978 al 17 de julio 1980), que fue derrocada por un golpe militar, encabezado por el ex general Luís García Meza Tejada. (+).

Al igual que Gueiler, asumió la presidencia con la misión llamar a nuevas elecciones generales; además de pacificar el país, por la violencia desatada, que llegó a generar el desabastecimiento de hidrocarburos y alimentos en la sede de Gobierno y haberse encontrado a súbditos venezolanos, cubanos y de las guerrillas colombianas (FARC) operando en las manifestaciones violentas del país.

Jeanine Añez Chávez, es abogada, fue presentadora de televisión, y entre los años 2006 y 2008, se desempeñó como asambleísta constituyente para la redacción de la nueva carta constitucional. Está casada con Héctor Hernando Hincapié Carvajal, un político colombiano, militante del Partido Conservador, que, en las elecciones al Senado de 2018, presentó su nombre obteniendo solo 1.000 votos.

Tras ser proclamada como presidenta interina de Bolivia, su primera decisión fue salir al balcón del Palacio Quemado portando una Biblia rosada, en un país que se declaró laico en la Constitución de 2009 que ella misma ayudó a redactar.

La alcaldía de La Paz, reportó la quema de 63 buses pumakataris en os disturbios sociales

Añez, organizó su gabinete ministerial con la participación cuestionada de los movimientos cívicos que lucharon por la renuncia de Morales. Una mayoría son exlegisladores, cinco son mujeres, de las cuales una es indígena procedente de la ciudad de El Alto. La mayoría de los ministros son cruceños, pero también hay representantes de Tarija, Potosí, Beni y La Paz.

A 13 días de haberse instalado su gobierno, promulgó la Ley de Régimen Excepcional y Transitorio para la realización de Elecciones Generales, negoció la pacificación del país con los movimientos sociales afines al gobierno de Evo Morales.

Bajo la consigna de “recuperar la democracia” y “dejar expedito el camino del futuro gobierno” restableció relaciones con Estados Unidos, tras 11 años de tensión, expulsó a médicos cubanos, y encaminó las relaciones internacionales fuera de la influencia de los gobiernos socialistas. Además, empezó a investigar los supuestos actos de corrupción del gobierno de Morales y presentó una demanda por sedición y terrorismo contra el exmandatario, que intenta volver a Bolivia para organizar su partido en las próximas elecciones.

Lo malo de su gestión es que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y la Defensoría del Pueblo informaron que desde el 12 de noviembre se registraron otras 19 personas fallecidas y 715 heridos, producto de los enfrentamientos entre seguidores del MAS  y las fuerzas combinadas de la  Policía y Fuerzas Armadas, aunque un informe de la Fiscalía General del Estado, menciona que el 95% de los muertos fue por la acción de arma de fuego, calibre 22 y de 9 milímetros, que no usa ninguna de las entidades de seguridad del Estado.

Entre los heridos se cuentan ocho periodistas, también el organismo ha cuestionado la emisión de un DS que exime de responsabilidades penales a los militares que apoyan la labor coercitiva de la Policía.

Según la Defensoría, en toda la crisis post electoral se aprehendió a 1.112 personas, de las cuales 50 se encuentran en calidad de detenidos, acusados de sedición y terrorismo por haber sido encontrados con la portación de explosivos, exceso de dinero y otros por su participación directa en los actos de vandalismo contra propiedades del Estado.

Eva Copa, Asediada por cívicos, las fuerzas de seguridad y los radicales de su partido, allanó el camino a la pacificación consensuando la nueva Ley Electoral

ALTEÑA DE CORAJE

Mónica Eva Copa Murguía, senadora del MAS, es la segunda autoridad al mando del país, puede ocupar la silla presidencial en caso de ausencia de Añez. Tras la renuncia de la anterior presidente del Senado y otros cinco funcionarios de alto rango del partido, oficialista asumió la posición de liderazgo, por las reglas de sucesión del Senado.

Pese al acoso e intimidación policial, que no la deja ingresar a su despacho, sin presentar sus credenciales y haciéndole notar el peso del poder de las armas, asumió con coraje la responsabilidad de consensuar, con todas las fuerzas políticas, una ley corta para convocar a nuevas y transparentes elecciones generales —sin la participación de Evo Morales-- a fin de colaborar en la pacificación del país,

Tiene 32 años, es alteña y madre de dos niños (uno de cuatro y un bebe de siete meses), llora porque hace dos semanas no va a su casa por razones de seguridad. La vida no le ha dado la oportunidad de terminar la carrera de Trabajo Social, en la Universidad Pública de El Alto, donde inició su vida política como secretaria ejecutiva de la FUL.

Seca sus lágrimas y con voz firme revela que nunca pensó en ser presidente del Senado, pero señala que asumió el reto, en medio de las convulsiones sociales, porque considera que no es momento de irse para atrás, por el contrario “hay que armarse de fuerza e ir hacia adelante” porque “no quiero más muertos, más detenidos ni más violencia”, sentencia.

En una entrevista en Radio Deseo señaló que asumió la responsabilidad “porque soy alteña, porque no tengo otra salida, porque no me voy a ir de Bolivia a otra parte y no tengo por qué escapar”.

A una semana de haber asumido la presidencia del Senado, sancionó la Ley Transitoria de convocatoria a elecciones generales, y dos días después fue promulgada por la presidente Jaeanine Añez, junto a su persona.

“Nosotros apostamos por sacar el reglamento lo más antes posible, apostamos que el MAS pueda rearticularse y haga una campaña sana y responsable. Ahí concluimos nuestro trabajo”, aseguró en una entrevista con Red Uno al ser consultada sobre una posible candidatura, “descansaré un tiempo y después veré”, señaló.

Los conflictos sociales derivaron en 23 muertos, 750 heridos, un millar de aprehendidos, de los cuales quedaron 50 detenidos acusados de sedición y terrorismo

EL ROSTRO FEMENINO DE LA JUSTICIA

Por primera vez, en la historia, y en medio de la crisis política que atraviesa el país, una mujer rompió los esquemas judiciales y asumió la presidencia del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ). La tarijeña María Cristina Díaz dirige la institución judicial tras la renuncia de José Antonio Revilla y de haber recibido el apoyo de seis de sus colegas.

“Asumo este reto para apoyar la actual situación que vive Bolivia”, sostuvo Díaz al precisar que su gestión se enmarcará en la necesidad de transparentar y reivindicar la misión del Órgano Judicial “que se impone en este momento” dijo en conferencia de prensa, al destacar que el cambio se produjo debido al “estado de conmoción que atraviesa la sociedad” y por ello “ha resuelto elegir una nueva presidente”.

En medio de los conflictos, Díaz fue sugerida por el dirigente cívico de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, para asumir la presidencia de Bolivia, al considerar que era la única persona sin afinidad al Movimiento Al Socialismo (MAS), según sus palabras.

En su condición de mujer y de profesional con una amplia trayectoria jurisdiccional, dijo que se pliega al “clamor de todas las organizaciones del pueblo para llevar adelante el país” y propugnó que los jueces, los vocales, los magistrados y todos los operadores de justicia únicamente se deben a la Constitución Política del Estado.

La abogada María Cristina Díaz Sosa, de 62 años de edad, tiene diplomados en Derecho Civil y una maestría en Educación Superior. Es docente titular en la Universidad Autónoma Juan Misael Saracho. Fue jueza y vocal de la Corte Superior del Distrito Judicial de Tarija.

Jeanine Añez, la presidente de Bolivia

 





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