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    ORURO, 10 DE DICIEMBRE DE 2019

EDITORIAL

Qué nos condujo a la violencia

REDACCIÓN CENTRAL
EL FULGOR.com

24 de noviembre de 2019

timer 5 min. 17 seg.


Desde que se conocieron los resultados de las elecciones nacionales del 20 de octubre pasado, Bolivia vive una convulsión social que ya se cobró la vida de 26 personas, tres durante las protestas por el fraude electoral que le permitió al ex presidente Evo Morales, ganar los comicios en primera vuelta y los demás, durante las protestas de partidarios de Morales exigiendo la renuncia de la presidente Jeanine Añez.

Los partidarios del ex presidente que salió de la zona cocalera de El Chapare, el pasado 12 de noviembre, rumbo a México, donde el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, le ofreció asilo político, bloquean caminos y ciudades como La Paz y Cochabamba, impidiendo el normal abastecimiento de productos esenciales para la alimentación como la carne, el pollo, los huevos, así como legumbres y hortalizas.

Los ciudadanos sufren por la falta de alimentos, mientras que los denominados movimientos sociales, continúan su asedio en La Paz y los cocaleros, en Cochabamba, donde se produjeron los más violentos enfrentamientos.

Ante este panorama, urge que las partes, con la mediación de la Iglesia, la Unión Europea y la Organización de Naciones Unidas, allanen el camino de un diálogo fructífero que logre pacificar el país, convocar a nuevas elecciones y elegir a un Tribunal Supremo Electoral imparcial que administre unos comicios transparentes.

Pero parece que muchos olvidaron cómo es que llegamos a este grado de violencia y de enfrentamiento entre bolivianos. Y la respuesta está en el referéndum del 21 de febrero de 2016.

Ese año, el gobierno de Evo Morales, sorprendió con la convocatoria a un referéndum, con el objetivo de modificar el artículo 168 de la Constitución Política del Estado que limita la re elección a sólo dos mandatos.

La interrogante que surgió entonces, era porqué Morales, convocaba a esa consulta nacional cuando le restaban aún tres años de mandato, la respuesta la tienen los operadores políticos del Movimiento Al Socialismo (MAS).

El resultado del referéndum fue una derrota para Evo Morales y sus pretensiones de postularse para un cuarto mandato.

Sin embargo, es a partir de entonces, que se empieza a tejer una maraña de violaciones a la Constitución Política del Estado, con fallos amañados por parte del máximo tribunal constitucional como la sentencia signada con el número 084/2017 que viola de forma flagrante la Constitución Política del Estado y abre la puerta para la reelección indefinida.

Asimismo, el desconocimiento del resultado con el argumento de que el pueblo boliviano había sido engañado con mentiras como la de la relación sentimental de Evo Morales con una ciudadana con quien, además, había concebido un hijo de nombre Fidel Ernesto.

La propaganda gubernamental fue tan intensa que muchos olvidaron que fue el propio Morales quien admitió haber tenido esa relación y un hijo, aseveración que fue corroborada de inmediato por el entonces vicepresidente Álvaro García.

La mayoría parlamentaria aprobó una Ley de Partidos Políticos que tenía, entre otros objetivos, terminar con acción de las plataformas ciudadanas que se convirtieron en el principal escollo del MAS.

La misma ley estableció una elección primaria que, curiosamente, se disputó sólo con un candidato en cada partido, el fin, era que el Tribunal Supremo Electoral, habilite a Morales como candidato ya que el resultado de esos comicios, era vinculante, es decir, de cumplimiento obliogatorio.

Luego surgieron otras artimañas legales para habilitarlo como candidato a la re re re elección esta vez con el argumento de que su postulación era un derecho humano basado en el artículo 23 de la Convención Americana de Derechos Humanos o Pacto de San José de Costa Rica.

Este artículo dice que: Todos los ciudadanos deben gozar de los siguientes derechos y oportunidades: y en su inciso b) señala: de votar y ser elegidos en elecciones periódicas auténticas, realizadas por sufragio universal e igual y por voto secreto que garantice la libre expresión de la voluntad de los electores, y está dirigido a los ciudadanos y no a los mandatarios.

Finalmente, fue el propio secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luís Almagro quien antes había apoyado a Morales asistiendo incluso a una proclamación en Bolivia, quien aclaró de manera categórica que la re postulación no es un derecho humano.

El resultado de los comicios del 20 de octubre, sumado al informe de la OEA de que hubo un fraude electoral para perpetuar a Morales en el poder fue la gota que rebalsó el vaso y produjo el estallido social.

Un mal cálculo de los operadores políticos del MAS y del propio Morales que probablemente pensaron que con el Tribunal Supremo Electoral a su favor y obedeciendo sus mandatos tal cual reveló la ex presidenta María Eugenia Choque, podrían continuar en el poder.

Bolivia ahora sufre los efectos de todas estas violaciones al ordenamiento legal, a la propia Carta Magna, por haber ofendido al pueblo con una interminable cadena de mentiras que nos llevaron a este escenario de violencia.

Lo importante y urgente ahora, es terminar con las agresiones, con la violencia, que no debe cobrar más vidas humanas, urge la pacificación y volver al cauce democrático.

Será la historia y el propio pueblo boliviano quien juzgará las acciones del gobierno de Evo Morales, así como de la presidente Jeanine Añez, ahora, unamos todos nuestros esfuerzos por encontrar la paz y la reconciliación entre bolivianos.

 





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