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    ORURO, 21 DE OCTUBRE DE 2020

CAPUZ CULTURAL

Pisagua, hace 140 años


Maurice Cazorla Murillo
EL FULGOR.com
ORURO
10 de noviembre de 2019

timer 7 min. 36 seg.




Desembarco de Pisagua

Hace ciento cuarenta años, muchos hombres fueron sacados de sus hogares y de sus actividades para ser enrolados en una guerra que ni siquiera imaginaron. Después de la ocupación del ejército de Chile a la ciudad de Antofagasta el 14 de febrero y la defensa de Calama el 23 de marzo, Bolivia organizó su ejército mediante Decreto el 1 de marzo de 1879.

El Ejército dirigido por el mismo presidente General Hilarión Daza, se traslada hacia la ciudad peruana de Tacna para reforzar al ejército de aquel país frente a la amenaza de invasión del departamento de Tarapacá por parte de Chile, conforme al Tratado Secreto suscrito en 1873 de manera que ambos países tenían la condición de Aliados.

Se dispuso que algunos batallones refuercen la costa peruana, mientras en el mar se libraba la guerra entre el Monitor Huáscar comandado por el Almirante Miguel Grau y los barcos chilenos que procuraban asegurar el dominio de la costa. Sin embargo, el combate del 8 de octubre en Angamos, su valeroso capitán el Almirante Grau y parte de su tripulación perdieron la vida, dejando el mar propicio para organizar un desembarco del ejército chileno en la costa donde el ejército aliado peruano y boliviano se encontraba acampando desde hace varios meses.

En el puerto peruano de Pisagua son llevados en la cañonera “Pilcomayo” junto con el presidente Hilarión Daza los Batalles “Victoria” e “Independencia”, fijando su campamento en Alto Hospicio. Las rabonas son quienes les preparan el rancho correspondiente, procurando que no falte el alimento a sus maridos y compañeros, muchas de ellas aun con sus niños a cuestas o tomadas de la mano.

El 30 de octubre, con el dominio marítimo de Chile, salen de Antofagasta embarcaciones transportando 9.305 efectivos hacia Pisagua, considerado el primer desembarco anfibio. El buque insignia “Amazonas”, encabeza el convoy, seguidos del Blindado Chochrane, la corbeta “O’Higgins”, la cañonera “Magallanes”, la Goleta “Covadonga”, la Corbeta “Abtao”, el transporte “Loa” y el transporte “Angamos”.

Desembarco de Pisagua y escuadra del batallón Victoria

Transportaban la 1ª división compuesta por el Batallón Navales, el Batallón Valparaíso, el Regimiento 3º de Línea, una compañía de Cazadores a Caballo y una batería de montaña de seis piezas; la 2ª División compuesta por el Batallón “Buin” 1º de Línea, el Batallón “Atacama” y dos baterías de Montaña; la 3ª División compuesta por el Regimiento 4º de Línea y un batallón del 2º de Línea; una 4ª División de reserva compuesta por el Batallón Chacabuco, el Batallón Coquimbo, medio regimiento del 2º de Línea y a la espera de órdenes la Artillería de Marina, 3 baterías de artillería de Campaña, el regimiento  Cazadores a Caballo y el Batallón Bulnes.

En Pisagua, en el campamento de Hospicio se encontraba la 3ª División boliviana compuesta por los batallones “Victoria” y el “Independencia”, sumando entre ambas unidades 964 combatientes. A 50 kilómetros de Pisagua, por ferrocarril a Agua Santa se encontraba el batallón “Vengadores” compuesto por 500 plazas y a 30 kilómetros al Sur de Pisagua el Batallón “Aroma” compuesto por 500 efectivos. Sin embargo, en Pisagua entre las unidades bolivianas y peruanas llegan a 1.409 combatientes.

La madrugada del 2 de noviembre, se divisa la escuadra chilena, y el General boliviano Pedro Villamil, ordena reforzar con una compañía del “Victoria” y otra del “Independencia” el puerto con orden de no disparar a las embarcaciones si es que no están a una distancia de 500 metros.

La tropa se parapeta en costales de arena en el camino de carretas y en las líneas del ferrocarril esperando el desembarco y observando como la escuadra chilena se acerca poco a poco. El buque insignia “Amazonas” da la señal de abrir fuego disparando sobre el fuerte. Muy cerca del muelle se encuentra la barca francesa “Adolphe” llena de familias que buscaron asilo al percatarse de la presencia de la escuadra chilena y hacia los cerros se ven a los habitantes huyendo de la inminente batalla.

Pisagua es un puerto en forma de herradura cuyas puntas elevadas se levantaban dos fuertes con potentes cañones, sin embargo, son abatidas por la artillería chilena que destroza ambos fuertes matando a sus operarios. La artillería chilena continúa bombardeando el puerto, los aliados se mantienen firmes en sus posiciones pese a la constante lluvia de proyectiles. Se prepara el desembarco de las tropas, la primera y segunda oleada llega a la playa.

Los defensores bolivianos disparan contra las embarcaciones provocando “gorgoritos” sobre la superficie del mar cuando están muy cerca, los atacantes no los pueden divisar porque se encuentran muy ocultos en sus defensas. Algunos defensores se animan a bajar a la playa y disparar con el agua en la cintura, se puede advertir también a los atacantes bajar de sus embarcaciones de la misma manera con el fusil en alto para evitar que se mojen. La batalla es encarnizada provocando muchas bajas entre los batallones “Victoria” e “Independencia” y también entre los chilenos que pretenden desembarcar.

Villamil ordena reforzar las líneas de defensa. Sin embargo, las demás líneas se parapetan entre las líneas del ferrocarril, los almacenes de Salitre y la Iglesia. El Capitán chileno Juan José Latorre ordena disparar bombas incendiarias que llegan a impactar en el salitre de la Aduana iniciando un incendio entre las bodegas comerciales y los edificios vecinos.

Efectos en Pisagua del bombardeo de la escuadra chilena

Todo el puerto se cubre con el humo provocando que los pocos defensores en sus parapetos abandonen sus puestos en medio de la humareda formando líneas de atrincheramiento. Se produce el combate cuerpo a cuerpo en algunos sectores. A la una de la tarde, con el desembarco de la tercera escala del ejército chileno los pocos sobrevivientes del “Victoria” e “Independencia”, abandonan sus puestos llegando a la cumbre y siendo atendidos por la ambulancia del canónigo arequipeño José Domingo Pérez. Los chilenos logran izar la bandera chilena, destacándose entre ellos el teniente Rafael Torreblanca.

Mientras en Tacna, a convocatoria de la corneta los oficiales se concentraron en la oficina telegráfica donde se recibía la comunicación en el siguiente texto: “seis lanchas a pique… Batería derecha desmontada… se quema carbón de piedra (sic), salitre… arde puerto… dos compañías de Granier bajan; bolivianos a bayoneta, desembarcan chilenos, en retirada bolivianos, dos cornetas media cuesta, tocan ataque y…” no se oyó más.

Un testimonio del soldado chileno Hipólito Gutiérrez que desembarco meses después en Pisagua nos dice: “… El Puerto (Pisagua), pocas casas habían todavía como ese puerto lo incendiaron todo en la dentrada que hicieron los chilenos en octubre el año 79 que ái fue la primera batalla más cruel y más incarnizada que hubo que ái fue la mortandá tanto de peruanos (bolivianos) como chilenos que todavía habían muchos cuerpos botados por la calle y por la falda del cerro, piernas, cabezas de hombres y de mujeres (rabonas), pero estos eran enemigos porque los chilenos estaban todos enterrados…”.

Así terminó esta batalla, donde los soldados bolivianos y algunos defensores peruanos lucharon para evitar el desembarco de las tropas chilenas, sin embargo, ante la magnitud del ejército chileno, fueron derrotados, pereciendo muchos de ellos y junto a ellos sus rabonas. Días después, el coronel Pedro Vargas llega a Tacna, fue jefe del Batallón “Independencia”, el presidente le interrogó: “coronel. ¿Y el batallón? Mi General -contesto Vargas- tenemos 35 hombres incorporados en el batallón “Victoria”, los demás… ¡En el campo de batalla! El Independencia tenía 300 plazas. Supremo sacrificio del soldado boliviano en tierra ajena.

 





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