• close
    ORURO, 20 DE NOVIEMBRE DE 2019

CAPUZ CULTURAL

“RAZON DE PATRIA”

Maurice Cazorla Murillo
EL FULGOR.com
ORURO
03 de noviembre de 2019

timer 5 min. 45 seg.


Los tenientes aviadores Belmonte y Saavedra capturados el 31 de julio de 1932 (Getty Imágnes)

Existen fechas en el calendario histórico que no se toman en cuenta, sin embargo, es preciso actualizar algunos acontecimientos para entender los hechos y además a sus personajes que fueron protagonistas en su momento que con las nuevas generaciones y los actuales acontecimientos quedan obnubilados.

Exactamente, hace ochenta y cinco años, el 2 de noviembre de 1934, se funda una organización que tuvo sus luces y sombras en la historia del país, nos referimos a la logia fundada por militares denominada “Mariscal Andrés de Santa Cruz” RADEPA o Razón de Patria. Fueron cincuenta y seis jefes y oficiales del Ejército boliviano que en plena campaña de la Guerra del Chaco y como prisioneros deciden formar una agrupación de militares.

La escasa historiografía al respecto, señala que la fecha de fundación de RADEPA se ubica en el 2 de mayo de 1935, citando la obra de Francisco Barrero “RADEPA y la Revolución Nacional”, aunque la confusión con el coronel Santiago Pol Belmonte en su obra ya desaparecida: “Calendario histórico de Bolivia” de 1968, nos permite rememorar en esta fecha.

Esta logia nació en Cambio Grande, en los suburbios de Asunción del Paraguay como una especie de acantonamiento de prisioneros de guerra, del cual suponemos residían en su mayoría oficiales de ejército de Bolivia.

Un personaje que destaca como precursor de esta logia fue Elías Belmonte Pabón, quien había caído prisionero a raíz de un combate aéreo. El autor ya mencionado, nos comenta que fueron siete los primeros que juraron lealtad a la nueva logia: Antonio Ponce, Clemente Inofuentes, Jorge Calero, Carlos Zabalaga, Felsi Luna Pizarro y Rafael Sainz, luego se amplió a dieciocho oficiales, pero pasando por una rigurosa selección.

Progresivamente se fueron integrando otros oficiales, llegando a cincuenta, en su mayoría prisioneros de guerra, y quienes no estuvieron en el cautiverio pero que integraron la logia fueron Gualberto Villarroel, Edmundo Nogales, José C. Pinto, Lucio Guzmán, Carmelo Cuellar, Gustavo Larrea.

Puede decirse que RADEPA nació en el Paraguay.

Entre los motivos para formar esta agrupación, fue la desilusión de los mandos medios por pésima conducción de los altos mandos en la Guerra del Chaco, por ello los prisioneros en su mayoría jóvenes oficiales, decidieron inmiscuirse en la política jurando servir a la Patria y tomar las riendas del país, luego de más de 100 años que el gobierno estaba en manos de políticos y militares que no aportaron al desarrollo del país, estos antecedentes llevaron a sostener el principio filosófico de servicio a la Patria

Los postulados se remontaron a aquellos líderes que promovieron la independencia inspirados en la logia “Lautaro” que agrupo a Bolívar, San Martín, Rivadavia, Miranda, Santander, O’Higgins, Bernardo Monteagudo y otros.

La camaradería fue parte de la cotidianidad, y además permitió organizar Células como Andrés de Santa Cruz, Caballeros de Bolivia, Eduardo Abaroa. Congregó a muchos oficiales que debían pasar por un riguroso proceso de selección.

La oportunidad de demostrar el servicio de RADEPA fue el 20 de diciembre de 1943. Se derrocaba a viejos militares que representaba el sistema obsoleto del Alto Mando que, a criterio de ellos, llevó a la derrota en la Guerra del Chaco. En este caso se derrocó al General Enrique Peñaranda. Se constituyó el Comando Revolucionario por el Mayor Gualberto Villarroel, Teniente Coronel José Celestino Pinto, Teniente Coronel Manuel Vaca Roca, Mayor
Antonio Ponce Montan, Dr. Víctor Paz Estenssoro como miembro civil y además jefe del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) además del Dr. Augusto Céspedes del mismo partido. Villarroel asumió la presidencia como jefe de la Junta Revolucionaria por acuerdo unánime de todos los miembros de RADEPA.

Sin embargo, la aplicación exagerada de la fuerza de los miembros y los subalternos, generó descontento en la población civil, particularmente luego del intento de revolución del 20 de noviembre de 1944 en la ciudad de Oruro. Otros autores miembros de esta logia como Eliodoro Murillo y Gustavo Larrea, reconocen que algunos componentes no tenían madurez suficiente no pudiendo encontrar límites al servicio de la Patria actuando por cuenta propia en exagerada violencia e inconsulta hacia el propio presidente.

La marca de este gobierno fue el apresamiento en el cuartel Calama de La Paz y el fusilamiento de destacados ciudadanos en Challacollo y Chuspipata, que se convirtieron en la sombra lapidaria del gobierno de Villarroel y por ende de RADEPA. A estos actos, la población sentenció con el magnicidio el 21 de diciembre de 1946, colgando a Villarroel a su edecán Waldo Ballivián y a su secretario Luis Uría de la Oliva de los faroles frente al Palacio de Gobierno y abandonado por los miembros de RADEPA. En otro espacio comentaremos las circunstancias, que amerita un análisis diferente.

Muchos años después, la característica violenta de sus miembros, generó mala impresión, de manera que tuvieron que dejar el servicio activo, refugiarse en la placidez de su hogar, sin despojarse de la población aquella mala fama de haber sido parte de RADEPA y llevando el pesar de la muerte de Villarroel.

A uno de ellos, que escribió un libro inclusive sobre RADEPA, vivió en Oruro con el remordimiento del nunca aclarado asesinato en Caquena. Algunos se dedicaron a escribir libros y memorias de la Guerra del Chaco, otros pocos dedicaron someras líneas de su experiencia en RADEPA hasta la muerte de Villarroel, que podemos decir, fue el fin de la logia. Allí terminaron las buenas intenciones de jóvenes oficiales que lo único que querían era servir a la Patria por encima de todo postulado, pero el camino que tomaron fue el equivocado, sin dejar de mencionar a algunos que se aprovecharon de su inexperiencia política para sacar ventaja.

Es un capítulo de la historia muy negra pero que vale la pena rememorarla para evitar la perfidia del olvido de las nuevas generaciones.

Libro escrito por Elías Belmonte

 





ElFulgor.com © 2016-2019 Oruro, Bolivia