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    ORURO, 20 DE NOVIEMBRE DE 2019

Después de las Elecciones Generales del 20 de octubre y dos muertos

Según el analista Alvaro Del Pozo: “Bolivia está en un punto muerto”

REDACCIÓN CENTRAL
EL FULGOR.com
ORURO
03 de noviembre de 2019

timer 7 min. 45 seg.


Marcha de estudiantes universitarios en Oruro

Pese a la realización de Elecciones Generales, hace 12 días, en las cuales más de siete millones de ciudadanos depositaron su voto en las urnas, Bolivia aún no tiene gobernantes para la gestión 2020-2025. Errores garrafales del Órgano Electoral Plurinacional (OEP), en el cómputo final y más concretamente la interrupción de la Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP) derivó en sospechas de fraude, lo que convulsionó a opositores, oficialistas y la ciudadanía en general, quienes salieron a las calles a pedir una segunda vuelta, después auditoria vinculante y, ahora, nuevas elecciones. Los enfrentamientos recrudecieron dejando un saldo de dos muertos en Montero, Santa Cruz.

“Un minuto de silencio por todas las amistades que perdimos con las elecciones”, reza el post en el muro de una cuenta del “Face”. Quién diría que las elecciones generales 2019, para elegir a gobernantes para los próximos cinco años en Bolivia, dejarían familias divididas, compañeros de trabajo alejados, ciudadanos enfrentados y políticos enfrascados en posiciones inflexibles, las mismas que no permiten vislumbrar una pronta solución a un conflicto que nunca debió comenzar, post elecciones generales.

La inestabilidad que todavía reina en Bolivia, se desató al día siguiente del proceso eleccionario, después que la TREP se suspendiera inexplicablemente, lo que subió el volumen de las voces que gritaban “fraude”, lo que desencadenó en bloqueos y marchas, primero, que se multiplicaron en todas las capitales de los 9 departamentos de Bolivia, y luego en enfrentamientos entre opositores y oficialistas, movimientos sociales y la misma policía.

El panorama recrudeció mucho más cuando el OEP hizo públicos los resultados al 100%, dando como ganador en primera vuelta al Movimiento Al Socialismo (MAS) y por ende a Evo Morales con el 47,08% y como segundo más votado a Comunidad Ciudadana, de Carlos Mesa, con el 36,51%, sin posibilidad alguna de una segunda vuelta.

Tendidos en el piso impiden el paso de la policía

¿Quién será el presidente de Bolivia, el vicepresidente, los 36 senadores, los 130 diputados y 9 representantes supraestatales, para los próximos cinco años?, es una pregunta que aún no tiene respuesta certera. Las sospechas de fraude electoral, han dejado en el limbo los resultados anunciados por el OEP y por ende el futuro de Bolivia, que ha quedado en el aire.

La total desconfianza en los resultados, traspasó fronteras con los pronunciamientos de países vecinos y, principalmente, la comisión de veedores internacionales de la Organización de los Estados Americanos (OEA), que cuestionó el actuar errático de los vocales de la OEP, dejando entrever una posibilidad de una auditoría al proceso eleccionario, a fin de verificar los resultados para la prosecución de una segunda vuelta o bien la ratificación del triunfo del MAS, en primera vuelta. La comunidad internacional tiene los ojos puestos en Bolivia.

La posibilidad de una auditoría vinculante, de cumplimiento obligatorio, se concretó el pasado miércoles mediante la firma de un convenio entre el Estado boliviano y la OEA, como lo confirmó el Canciller Diego Pari, al anunciar la llegada a Bolivia de 30 expertos para comenzar con el trabajo de revisión del material electoral, con carácter vinculante, el mismo que tendría el acompañamiento de al menos tres países invitados: España, México y Paraguay y que tendría una duración de, por lo menos, 12 días.

“Esto va a permitir absolver todas las dudas que existen en el proceso electoral. Nosotros estamos absolutamente seguros que el proceso se ha desarrollado con toda la transparencia y será la auditoría la que finalmente certifique cómo se ha desarrollado el proceso”, sostuvo al ponderar la aceptación de este procedimiento por parte del candidato de Comunidad Ciudadana, Carlos Mesa; en el entendido de que, un día antes, Mesa advirtió que una auditoria de la OEA demostraría “de manera inequívoca el fraude en las elecciones”.

 

Enfrentamiento entre manifestantes y la policía frente a la sede del Tribunal Supremo Electoral, en La Paz (La Razón)

Sin embargo, el saldo de dos muertos en Montero, Santa Cruz, Marcelo Terrazas (41) y Mario Salvatierra de 55 años, tras una refriega entre “masistas” y “bloqueadores” acaecida la noche del miércoles 30, ha dejado mal parados a ambos bandos, reforzando la petición de nuevas elecciones; y mientras Carlos Mesa no se pronunció de inmediato el Presidente Morales, en conferencia de prensa, pidió a los sectores enfrentados dejar de lado las movilizaciones para dar paso a la auditoría de la OEA, hasta que se conozcan los resultados finales.

Para el analista político Álvaro del Pozo, llevar adelante una auditoría vinculante, anunciada por el Gobierno para salir de este conflicto post proceso eleccionario, está visualizando con claridad las posiciones de oficialistas y opositores; sin embargo, ello aun no es suficiente para vislumbrar una solución, ya que las posiciones se han ido polarizando aún más como producto de los enfrentamientos que han convertido en calles y plazas en campos de batalla, donde la discriminación ha florecido nuevamente.

“Por lo menos, hoy sabemos que estamos en un punto muerto, el oficialismo que va a llevar a cabo esta auditoría y la oposición unida que rechaza la auditoría, creo que si bien no hemos llegado a un punto donde se podría ver una luz (de solución), por lo menos se vislumbran posiciones claras, de aquí en adelante el elemento político será fundamental”, dijo.

En ese sentido advirtió que, en el caso de no hallar un punto de negociación, el primer escenario que asoma es el recrudecimiento de los conflictos sociales, que pueden desencadenar en mayor violencia, lo cual nadie quiere; sin embargo, también podría darse un escenario en el que la auditoría no transparente, lo cual terminará por posicionar la propuesta de nuevas elecciones.  

Cabildo en La Paz

Mineros exigiendo transparencia y denunciando un supuesto fraude

Auditoría deja muchos espacios abiertos

Para el analista internacional, el problema no está en el mecanismo de la auditoría en sí misma, sino en los términos de referencia de este procedimiento, los que no generan confianza, a lo que se suma la falta de institucionalidad y credibilidad que rodea al OEP; lo que se ha profundizado con la salida del vocal Antonio Costas.

En este contexto, observó que deben quedar algunos conceptos claros, como qué se está entendiendo como vinculante, que es lo que pasará –por ejemplo- cuando se detecten irregularidades como el voto de algunos muertos, los votos de los ausentes que fueron sumados a los votos válidos y una serie posibilidades que, evidentemente, se pueden presentar a la hora de revisar el material que está en manos de la OEP.

“Como ciudadano, la auditoría, no me genera claridad. Lamentablemente la propia institucionalidad de la OEA ya está en entredicho”, cuestionó, al reiterar que el OEP del país ha perdido las credenciales de credibilidad, lo que genera muchas dudas sobre el accionar del organismo internacional, que días antes de las elecciones nacionales ponderó al accionar del Órgano Electoral, que auditará en los próximos días.

Con estos antecedentes, del Pozo considera que el escenario no ha mejorado, el país sigue en un punto muerto, ya que incluso la credibilidad de Luis Almagro, secretario general de la OEA, está en entredicho por su cercanía con el Gobierno del Presidente Evo Morales.

Entretanto, las posiciones de los políticos siguen confrontadas, en la casa de María, la situación es algo parecida, su madre y hermano salen a recorrer a las calles para participar del cacerolazo convocado por su Junta Vecinal, mientras Marcela se queda en casa mirando los informativos en la televisión, donde se reportan sendos enfrentamientos entre ciudadanos, transportistas y movimientos sociales afines al oficialismo; policías que disparaban gases para dispersar a los bloqueadores; crueles ataques a mujeres de pollera por violentos motociclistas; imágenes que indignan a miles de bolivianos, que se quedan impotentes y con la rabia contenida.

La policía observa el accionar de los ciudadanos que demandan nuevas elecciones

 





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