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    ORURO, 27 DE OCTUBRE DE 2020

Ella fue la niña de 10 años que protagonizó en 1952 la película Vuelve Sebastiana

Murió Sebastina Kespi, un símbolo de los Uru Chipaya


REDACCIÓN
EL FULGOR.com
ORURO
27 de octubre de 2019

timer 8 min. 50 seg.




Sebastiana junto al equipo de filmación (1952)

A sus 77 años, murió Sebastiana Kespi, la niña Uru Chipaya de 10 años, que se nos quedó en el imaginario de la Película Vuelve Sebastiana. Su rol protagónico fue interpretar lo que hacía en su vida diaria –pastar ovejas- pero, un día se pasó a tierras aymaras. El abuelo, que conocía la agresividad de los aymaras va en su búsqueda, pero enferma y al borde de su muerte hace que Sebastiana regrese a su  ayllu.

En un reportaje publicado por Página Siete, Sebastiana le dijo al periodista Alfonso Gumucio,  “mi profesor por tener buenas notas me prestó” para que Jorge Ruiz y Jorge Roca filmaran con el Instituto indigenista de Bolivia, Ministerio de Asuntos Campesinos, la película Vuelve Sebastiana.

El periodista orureño, Luis Ramiro Beltrán, había escrito un guión simple que dio para hacer una película que en 30 minutos contaba la vida de los Uru Chipaya, una población étnica que -en ese momento- estaba a punto de desaparecer. 

El rostro de la niña Sebastiana Kespi llegó a Hollywood en 20 de junio de  2004. El documental etnográfico Vuelve Sebastiana fue presentada en el Teatro Egipcio en Hollywoood, California dentro del programa de películas participantes en Los Ángeles Latino International Film Festival.  

Sebastiana Kespi, nació en 1942 en la pobreza y murió en la pobreza. En 1952, cuando protagonizó la película, Hitler invadió Rusia, pero el duro invierno revirtió la situación e hizo que los rusos lleguen hasta Alemania lo que provocó la caída del nazi. Bolivia se comprometió a enviar estaño a los aliados de la guerra esto, provocó la reducción de salarios a los mineros lo que llevó a la masacre de Catavi y dio paso a la Revolución del 9 de Abril de 1952 que, después reconoció que hombres y mujeres e indígenas seamos incorporados a los derechos universales, entre ellos el voto y la escuela, por eso  Sebastiana logró cursar hasta el tercer año de primaria.

El afiche de la película

Aunque Sebastiana, recibió -cuando empezó a padecer alzheimer  2016-17 - varios galardones como el Premio Gunar Mendoza y el Memoria del Mundo otorgado por la Unesco,  atendió múltiples entrevistas y fotos, esto nunca le permitó tener una casa propia, la asistencia médica y menos el cuidado que requería por su enfermedad, sólo fue acompañada en su padecimiento en Oruro por su hija Emiliana, pues su segundo hijo Benedicto migró a Antofagasta, Chile donde radica permanentemente.

Cansada de que solo la busquen para sacarle fotos o cuente como fue protagonista de Vuelve Sebastiana, ella en una entrevista con  los medios en el pueblo Chipaya dijo “sólo me sacan fotos no me dan para comer”, se quejó. Paulino Lupy quien también participó  del film como hermano de Sebastiana dijo que después de la filmación no volvió a ver a Jorge Ruiz. “No sé si está vivo o muerto?, declaró el olvidado actor, quien tampoco superó su condición de pobreza.

En noviembre de 2017, Sebastiana -la anciana- de 75 años, por un descuido y resultado del alzheimer se perdió en las calles de Oruro a su búsqueda ayudaron  la televisión,  las fotos publicadas en los periódicos  y quienes la vieron en el cine.

Sebastina Kespi junto a su familia en el Hotel Torino (2015)

Con la mirada pérdida, por su mejilla le bajaba una lágrima que recorrió su rostro marcado por las arrugas por el paso de los años, pero, al ver a la hija esbozó una sonrisa de alegría, esa que tuvo 1953 cuando filmó Vuelve Sebastiana, así, la encontró “un caballero” que reconoció a la actriz; ella ya no reconocía a nadie, vivía en su propio mundo y, en el dolor que provoca el alzheimer en la familia.

Su rostro color bronce por la permanente exposición al sol y los día fríos donde vivía hacían que nunca le falte una sonrisa que era acompañada por el múltiple colorido que se entretejían en sus  trenzas que lleva en el pelo negro azabache y que resaltaban frente al negro y el café de su vestimenta tejida en lana de oveja y llama. Su gran inocencia y nobleza le hacían recordar que de verdad lloró “cuando murió su abuelo” en la película.

Cuando se filmó Vuelve Sebastiana, ella era una indígena pobre, de un país que tenía en ese momento más del 50% de su población en la indigencia y la marginalidad. Según el censo de 1950, Bolivia tenía 2.704.165 de habitantes, 600.000 habitantes vivían en las ciudades, 2.058.865 era la población rural, 45.000 eran los mineros de los Barones del Estado y el pueblo Chipaya apenas sumaba 300 personas.  Del total de la población el 70% era analfabeta y, el 40% era indígena reducida al pongüeaje de la hacienda, que provenía sobre todo de las castas militares que habían gobernado el país desde la fundación de la República.

La revolución de 1952 produjo enormes cambios en el país. Las mujeres acudieron  por primera vez a las urnas el 6 de junio de 1952, junto a ellas estaban los indios –indígenas y campesinos-. Aunque poco elegían, porque siempre fueron manejados por sus autoridades originarias,  les sirvió para que después se incorporen a la vida política del país. De 130.000  electores que se tenía antes de abril de 1952 en junio de ese año se pasó a 960.000.

Poco, duró el gobierno civil de la Revolución de 1952 a la cabeza de Víctor Paz Estenssoro. Los militares  volvieron a tomar el poder  y  las armas desde 1964  hasta 1982. Bolivia seguía en la pobreza, siendo el gran exportador de capitales junto con sus materias primas. No es que los militares no miraron a Sebastiana, no les interesaba, el interés era poder y plata.

Sebastiana junto a Jorge Ruiz

Pese, a esta penosa realidad militar que se extendía desde la república, el dictador  Hugo  Banzer, ordenó en 1976 la realización del segundo censo de población y vivienda. Bolivia pasó de 2 millones a  4.613.486 y  mostró, que la Revolución del 9 de Abril fue protagonista de la migración campo ciudad. El censo reveló que 58%  se quedó en el  campo y que el 42% de la población urbana, esa gran migración pecharía para ser la nueva clase media porque accedería a la educación. El analfabetismo bajo de 70%  a 40% esto, debido a la implementación del Código de la Educación.

Sebastiana, ya con 30 años continúo viviendo en Santa Ana de Chipaya, con su esposo Benigno y sus hijos Benedicto y Emiliana. Cuando su pueblo fue censado salió que el nivel de pobreza de la comunidad Chipaya era 96%. Seguían viviendo en las casas circulares trabajadas para mitigar el frío y los fuertes vientos mezclando el barro trozos del cuero y lana de las ovejas y de los camélidos en adobes.  La chipa,  la pita, o sea el trenzado de paja, cuero y lana era fundamental para amarrar sobre todo los techos para que estos soporten los vientos y el frío que baja hasta 12 grados bajo cero.

Instaurada la democracia (1982-1984), se creó el municipio de Chipaya. En 1983 con su capital Santa Ana de Chipaya, su población apenas alcanzó a 200 personas el resto fue expulsada a Oruro y Chile,  porque los Uru Chipaya fueron golpeados por una devastadora sequía. El año 2004, azotada por la crisis Sebastiana se fue a Iquique y Antofagasta a trabajar.  El 2006 asumió el Gobierno Evo Morales,  Sebastiana se la pasaría llorando, su esposo Benigno murió dejándola sola con su hija Emiliana.

El Censo del 2012, oficialmente dice que Bolivia tiene 10.027.254 habitantes de los cuales 6.751.949 viven en el área  urbana y 3.275.949 en el área rural, vale decir que el 67,3% de la población es urbana y 32,7% apenas es rural. El departamento de Oruro aparece como el mayor expulsor de migración campo ciudad vale decir que 64% de su población vive en la ciudad y 36% en el área rural.

Pero en los municipios rurales la realidad es aparente, en el municipio Chipaya por ejemplo ser evidencia que por temas de coparticipación tributaria el municipio figura con 2.000 habitantes, cuando en la realidad no alcanzan a vivir ni mil. 

Hoy según el INE Bolivia tiene 11.469.896 habitantes de los cuales 69,6% son población urbana y 30,4% es rural las mujeres son mayoría con 50,6% y lo hombres minoría con 49,4%.

Sebastiana, para Bolivia y el mundo fue -sin saberlo porque vivió reclamando una vida mejor- la exponente más importante de nación Uru Chipaya, un pueblo milenario que vivía en el olvido con costumbres y cultura -vinculada al agua- casi intacta y que hoy, es la Nación Originaria Autónoma Uru Chipaya, y que continúa figurando en el umbral de la pobreza.

Sebatiana en la pobreza

 









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