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    ORURO, 21 DE OCTUBRE DE 2020

CAPUZ CULTURAL

Elecciones Presidenciales y la “Empleomanía”


Maurice Cazorla Murillo
EL FULGOR.com
ORURO
27 de octubre de 2019

timer 4 min. 30 seg.




Elecciones Generales 2019

Se llevaron adelante las Elecciones Generales, acudimos responsablemente para cumplir con el voto ciudadano. Inmediatamente, luego de la jornada comenzó la desconfianza por el conteo, el sistema, y muchas otras razones que aún generan duda. Personalmente no se quién habrá ganado en mi mesa y si ese resultado estará debidamente registrado en el conteo oficial de votos.

Sin embargo, no fue la única vez que se generaron conflictos en elecciones; desde siempre cuando el voto estaba reservado para ciertos ciudadanos, siempre varones, mayores a 25 años y con una renta anual determinada. Eran los únicos calificados para ejercer el derecho al voto. No se había identificado a la mujer como sujeto de los derechos cívicos, menos aún los indígenas. En las mesas de votación instaladas en las plazas principales, los caballeros, los únicos que ejercían ese derecho, acudían con sus mejores atavíos: sobrio traje oscuro, un sombrero Borsalino y el infaltable bastón para marcar la distinción.

Las trifulcas entre Liberales, Conservadores, Constitucionalistas del partido rojo y otros partidos, eran una característica luego de la jornada. Los también elegantes, terminaban en su mayor parte sucios y sin sombrero, victimas unos y acusadores de eternos “fraudes”, especialmente de quienes en ese momento detentaban el poder, ósea los “oficialistas” defendían su proceder a como de lugar, no importa si era a trompadas.

Tuvieron que pasar muchos años, hasta las elecciones de 1956, cuando se estableció el voto universal; las mujeres por primera vez ejercieron el derecho al voto y, además los indígenas que en se tiempo eran conocidos bajo el sustantivo de “campesinos”.

Manuel Isidoro Belzu, nos advirtió en un discurso en Oruro cuando se reunió el Congreso en 1851 “el problema del país es la empleomanía”, y este factor no ha cambiado hasta ahora en más de ciento cincuenta años. La empleomanía que tiene que ver con el “partidismo”, caudillos que subían al poder por la violencia, debían corresponder a quienes habían apoyado en aquella ascensión con “empleos” en el sector público.

Los siguientes años, y entrando el siglo XIX, liberales, republicanos, los “genuinos” y otros, hicieron lo mismo: tomar el poder con elecciones o sin ellas, también poniendo algo de “mano” para favorecerse, porque estar en el poder es mantener a todo un aparato burocrático que no responde a una ideología política, sino solo a un interés partidario, de ahí el concepto nada evolucionado de “empleomanía”.

Luego de la mal llamada “Revolución” del 9 de abril de 1952, se instauraron importantes reformas civiles que inevitablemente iban a llegar, con aquel gobierno de Víctor Paz o con otro. Aunque posiblemente German Busch si no hubiese tenido el final trágico en su vida, pudo haber sido quien lleve adelante aquellas iniciativas como la inclusión del Régimen Social en la Constitución Política del Estado. Tal vez, en esa noche de agosto cuyo desenlace aun es un misterio, la historia de Bolivia hubiese sido diferente, nunca lo sabremos.

En la elección de 1956, tal vez podríamos considerarla la más importante de la vida democrática por su inclusión, sin embargo, estuvo empañada de hechos cuestionables: un ejemplo, una comunidad en el Beni de 127 personas, terminó con votación de más de 600 votos a favor del partido de gobierno.

Se acusó de fraude (como siempre), y al final se impuso el partido del Presidente, no fue reelección, pero se mantuvo el mismo partido a la cabeza de Hernán Siles Suazo. Años después, sus lideres se separaron y fundaron sus propios apéndices del partido de gobierno, porque querían volver a las raíces ideológicas marcadas por Augusto Céspedes o Carlos Montenegro, que al final quedaron solo para la historia.

Luego, con los sucesivos gobiernos militares, volvimos a la democracia, aquel concepto filosófico que nos permite llenarnos la boca en discursos demagógicos en periodos electorales. Se dice que recuperamos la democracia, pero recuperamos el partidismo, como dijo un célebre pensador del Partido Socialista 1 Roger Cortez, en Bolivia no hay ideología, todo depende del partido que se encuentre en el poder para sujetarse a la coyuntura y adoptar actitudes que justifiquen el crecimiento de la burocracia, volviendo a aquello que Belzu ya advirtió: la empleomanía. Nada es de derecha ni nada es de izquierda, todo depende del color del partido que gobierne, todo eso menos ideología, y para ello sirven nuestras elecciones en la llamada “Democracia”.

Disturbios sociales se generaron después de la votación del domingo 20 de octubre

 





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