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    ORURO, 23 DE OCTUBRE DE 2020

El abuso sexual intrafamiliar el delito más traumático para las víctimas

No se debe permitir jamás que una persona que no tenga familiaridad con los hijos duerma cerca de ellos, ni permitir que tengan acceso ilimitado a un menor de edad, porque en esas situaciones suele realizarse la agresión


Néstor Calizaya Montoya
EL FULGOR.com
ORURO
13 de octubre de 2019

timer 8 min. 1 seg.




La mayoría de las víctimas de abuso sexual es amedrentada por su agresor (foto ilustrativa)

Los casos de abusos de menores de edad, se dan porque no se trabajó el vínculo de familiaridad entre el agresor y la víctima, “tienen que entender que la familia no es un vínculo biológico, es una construcción social, no se puede presumir que exista un vínculo de familiaridad sólo porque es el tío o el primo”, nos dice el psicólogo clínico, Antonio Salas.

“Se ha establecido que la familiaridad reduce el riesgo de abuso sexual hasta en un 97 por ciento”, indica el psicólogo con base en un estudio realizado en México.

En los casos que atiende en su consultorio cuando se trata de abusos sexuales a menores de edad, las víctimas indican que él perpetrador pertenece al círculo familiar, “las víctimas te suelen decir con claridad que las personas que han protagonizado el abuso, son personas del círculo inmediato de las víctimas, ya sean en la niñez y adolescencia, muchos de ellos familiares, ya sea tíos, primos, hermanastros, padrastros”, señala.

En la actualidad existe una descomposición familiar por las separaciones, divorcios, reestructuramos constantemente la familia, debido a que no existe familiaridad suceden escenas muy preocupantes, como la violencia sexual contra menores en distinto estatuto y dimensión que se comprende como violación, de personas del circulo inmediato de las víctimas, explica.

Sostiene que en la actualidad personas con muy poco o mediano tiempo de haberse conocido, sin un vínculo entre sus hijos y sus nuevas parejas empiezan a convivir, en esas situaciones no hay un lazo de familiaridad, no legisla ahí las leyes de una familia como la ley del incesto y el riesgo de sufrir algún tipo de abuso es bastante alto.

Las conductas sexuales y de sexualidad están claramente establecidas con límites: los padres ya no tocan los genitales de los hijos a cierta edad; ya no se pueden compartir dormitorios o cama con adolescentes de diferente género, mucho menos con la familia ampliada o próxima.

Agrega que no se debe permitir jamás que una persona que no tenga familiaridad con los hijos duerma cerca de ellos, ni permitir que tengan acceso ilimitado a un menor de edad, porque en esas situaciones suele realizarse la escena.

ABUSO SEXUAL

El abuso sexual intrafamiliar, está considerado uno de los delitos más traumáticos para las víctimas, porque la agresión viene de una persona conocida con vínculos de afecto y presente en el ámbito familiar, impedirá que la víctima esté a la defensiva o en estado de alerta para defenderse. El hecho la sorprenderá, la invadirá y por lo mismo, no podrá reaccionar de la misma forma que tal vez hubiese podido hacerlo con un desconocido.

SIGNOS DE LAS VÍCTIMAS DE ABUSO SEXUAL

Generalmente en casos de abuso sexual, ya sea acoso o violencia sexual, los signos que aparecen según el profesional son: el mal trato al cuerpo, trastornos de alimentación, la hipersexualización y el silencio.

“Quien es padre o tutor del menor debe monitorear, el trato, cuidado y la presencia del cuerpo”, aconseja Salas.

Señala que sintomáticamente aparecen conductas donde tratan con desdén y minusvalía el propio cuerpo, hay modos nuevos de tratar el cuerpo, personas que dramáticamente empiezan a maltratarse el cuerpo, con cortes, conductas de “cutting” problemas o trastornos de alimentación, el uso de piercings, es un cuerpo que en algunos casos invita al no deseo de otro sexo, es decir, aísla lo sexual, por eso aparecen sujetos Emos (se le llama Emo a una subcultura o tribu urbana), si eran muy femeninos aparecen con una posición muy masculinizada sin llegar a una disforia de género.

Además, hay unos efectos de hipersexualización, donde personas de 12 y 13 años se muestran muy sexuados, es muy difícil de localizar, sacando las variables de la época que incluyen la música como el reggaetón que es totalmente sexualizada y los modos de vestirse.

Silencio, se empiezan a retraer, son sujetos que en el conjunto de síntomas funcionan como desecho, porque han sido tratados como objeto por el otro y como objeto de manera literal tienden a caer, no pueden recuperarse por sí mismos se objetivizan y como un objeto no rinden bien, dijo.

Los agresores de este delito pertenecen al círculo inmediato de la víctima (foto ilustrativa)

SIGNOS DE LOS ABUSADORES

Salas explica que los abusadores, no muestran señales claras, porque estos sujetos esconden bien estos actos a diferencia de los casos como psicosis, donde en el lenguaje se encuentra signos y síntomas claros, pero suelen ser personas de confianza.

“Quien practica el abuso o maltrato sexual a menores de edad, es un sujeto perverso, porque entienden que es un delito y por eso lo esconde, hay planificación y por eso buscan no ser detectados (…), es gente que consume pornografía, onanista, narcisistas, acuden a prostíbulos, pero pese a ello no se puede detectar, hay que entender que un sujeto que practica un abuso sexual a menores es un sujeto perverso”, expresó el psicólogo.

Además, señala que el agresor no busca ser detectado, al someter a la voluntad suya a la otra persona, tratan también de someter su afecto, la condición es mientras más objeto mío, mayor control tengo yo.

TRAUMA DE LAS VÍCTIMAS

Se deben a la fortaleza de cada individuo y del como construye la escena cada uno, “es necesario decir que no en todos los casos de personas que han sufrido violación o abuso sexual, se generan afectaciones psicológicas marcadas o incluso formaciones traumáticas o estrés post-traumático”, sostiene.

Asegura que es un trauma cuando una persona ha sufrido esta experiencia con cierta frecuencia porque la realidad es así, cuando una víctima pasa por una situación desde sus 5 o 6 años y resulta que en una conversación con alguien a sus nueve años descubre que no es normal, “a suerte de baldazo le adviene la angustia y el dolor, se percata recién que eso que ha sucedido hace años tiene un estatuto doloroso y traumático”, señaló.

Normalmente los agresores intentan naturalizar estos actos, para que no ser denunciado por la víctima. Uno de los momentos más difíciles para la víctima es cuando se dicta la sentencia, asegura, Salas.

Antonio Salas, Psicólogo Clínico

TRATAMIENTO DE LAS VÍCTIMAS

Olvidar cognitivamente es imposible, pero recuperarse también es posible.

“Hay personas que no pisaron un consultorio, pero que han vivido experiencias imposibles de narrar, pero tienen una fortaleza personal muy grande y tienen sistemas familiares de apoyo estupendos, simplemente para esas personas no ha sido siquiera considerados acudir a un profesional”, dijo.

“Bajo tratamiento psicológico es posible una recuperación total, no un olvido, pero si superarlo”, indica Salas y los resultados dependerán del auto equilibrio, resiliencia para que esta persona pueda recuperarse.

La psicóloga de la Dirección de Igualdad de Oportunidades (DIO) de la Alcaldía, Gabriela Nogales, considera que éstas son algunas de las múltiples razones por las cuales las víctimas no realizan una denuncia por abuso sexual:

La víctima de un delito sexual teme no ser creída porque, además, carece casi siempre de testigos.

La víctima es amedrentada por su victimario.

La víctima se avergüenza de lo sucedido y se auto inculpa creyendo que hubiese podido hacer algo más para evitarlo.

En la mayoría de los casos, el entorno familiar tiende a no creer o a minimizar los hechos.

La presión del entorno familiar es muy fuerte para evitar la denuncia

En la mayoría de los casos carece de lesiones o marcas, ya que el agresor se acerca de modo amoroso y amigable.

El perjuicio contra el agresor a veces pasa a ser un tema familiar, en el cual todos se sienten comprometidos en el nombre y apellido familiar, motivo por el cual, se evita dar a conocer el delito.

Gabriela Nogales, Psicóloga DIO

 









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