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    ORURO, 21 DE OCTUBRE DE 2020

CAPUZ CULTURAL

De nuevo, Boquerón…


Maurice Cazorla Murillo
EL FULGOR.com
ORURO
22 de septiembre de 2019

timer 4 min. 20 seg.




Batería antiaérea

Sólo unos pocos nos interesamos en lo que corresponde a la historia militar de nuestro país, y felizmente evocamos la hazaña que en este mes que transcurre. Esto motivó inclusive, a que nuevamente se abriera la posibilidad de recrear los 23 días de batalla a través de la tecnología utilizando el grupo de WhatsApp, que en esta ocasión sobrepasan los mil usuarios divididos en cinco grupos administrados por colegas que se interesan por la historia.

Más de ochenta años de esta épica batalla y aún da mucho por hablar, sin embargo, esto nos lleva a la reflexión por todo el pasado que se tiene de nuestro país que nos acostumbraron a enseñarnos que todas las guerras las perdimos. Pero podemos sentirnos orgullosos de algunos de estos hechos que sobrepasan la resistencia humana y que puede ser considerada como victoria.

Ninguna guerra es buena, peor aún quienes las promueven, pero paradójicamente deja enseñanzas y marcan la vida de toda una nación porque en estos espacios se aprecia desde las miserias humanas hasta su propia grandeza.

Tuvimos que tener una guerra para saber que el país no sólo era la parte del Altiplano y Valle, sino también el Oriente, desde la llanura hasta la misma selva en la cabecera amazónica.

No nos podemos imaginar siquiera toda esa peripecia que tuvieron que atravesar aquellos jóvenes reclutas en su travesía. Primero en tren, luego a pie, y después en camiones que los internaban hacia el Chaco. Con Uniformes completamente desadaptados al clima y con poca instrucción militar.

Contrariamente, desde los mandos superiores que ordenaban desde las mesas con mapas desplegados el avance de las diferentes unidades y la ubicación de fortines, pedían resistir a los defensores, en este caso de Boquerón, sin darse cuenta que el auxilio por tierra era nulo por el cerco que los paraguayos comenzaban a cerrar.

Soldados bolivianos

El auxilio por aire era complicado, para evitar que fueran alcanzados por el fuego antiaéreo del enemigo, a mucha altura lanzaban las bolsas que no caían dentro el fortín sino en el campo de nadie que por las noches eran disputadas por tropas de ambos ejércitos por los pocos víveres que contenía. Lamentablemente, las municiones terminaban inutilizadas por el golpe. Los mandos superiores, no lo sabían o simplemente pensaban que esos defensores podrían ser sacrificados en “aras de la patria”.

La resistencia implicaba la privación de lo elemental que es el agua, puso al extremo la resistencia física. El pozo de agua inutilizado con cadáveres de desesperados que intentaban saciar su sed, eran alcanzados por los francotiradores. El caer herido era complicado, las heridas por la falta de antisépticos estaban expuestas a mosquitos y a la gangrena, muchos fallecieron por falta de una atención adecuada.

No sé si a esta altura podemos decir que la guerra enseña, pues de la violencia nada aprendemos. Sin embargo, podemos levantarnos con orgullo por aquellos hombres que dejaron la vida placentera de sus hogares y sus estudios por un deber patriótico que en ese tiempo era tan importante como el honor.

En la actualidad, sólo se convirtió en retórica, y la defensa de la Patria sólo queda en el discurso que se desempolva cada época electoral como la que estamos viviendo ahora.

Manuel Marzana Oroza

Como se escribió en el libro de José Santos Vargas: “del árbol de la libertad, otros la disfrutarán”, y lo que sucedió con Boquerón, de su heroísmo, otros se llenarán con demagógicos discursos ensalzando heroísmos sin conocer a los verdaderos héroes.

Son otros tiempos, gracias a Dios no vivimos en guerra, pero aprendimos a querer nuestra patria a partir de la historia, como aquellos bravos defensores que se atrincheraron durante 23 días en un fortín, obedeciendo las órdenes de no abandonar por ningún motivo. Así lo hicieron, pero la resistencia humana tiene su límite y su Comandante Marzana así lo hizo, prefirió negociar su salida a la rendición; nos enseñó que más importante es la vida de sus camaradas que el sacrificio inútil.

Tal vez esta es la enseñanza más allá de la violencia insulsa y la resistencia sólo por obedecer órdenes. Nuestro homenaje a quienes nos legaron que lo más importante es la preservación de la vida de sus semejantes, que está por encima de discursos patrioteros.

 





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