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    ORURO, 21 DE OCTUBRE DE 2020

CAPUZ CULTURAL

Ley Seca los lunes


Maurice Cazorla Murillo
EL FULGOR.com
ORURO
15 de septiembre de 2019

timer 5 min. 47 seg.




Oruro es una ciudad donde existe un alto índice de consumo de bebidas alcohólicas

En apego a la normativa vigente, el gobierno municipal de nuestra ciudad modifica el Decreto Municipal 071/17 el cual establece la restricción en la venta y consumo de bebidas alcohólicas en la ciudad los días lunes.

Si bien, esta medida contextualiza lo dispuesto en la Ley 259 de Control al Expendio y Consumo de Bebidas Alcohólicas. Consideramos una disposición por demás razonable, aunque insuficiente reconociendo que la voluntad de la instancia municipal para evitar el consumo indiscriminado se masifique en diferentes sectores.

Nuestra “cultura alcohólica” en los últimos años ha cambiado considerablemente. Difícil era en el pasado, que locales de expendio estén abiertos en días de semana, inclusive los días domingo. Sin embargo, en la actualidad antes de la promulgación de esta norma municipal, el expendio era los siete días de la semana, aunque con cierta restricción hasta las tres de la mañana.

En este punto es importante una reflexión. Nuestra ciudad es conocida como una de las ciudades con alto consumo de bebidas alcohólicas (el año 2017 Oruro ocupaba el segundo lugar con el 74% según la investigación del periódico La Razón); esto puede deberse a diferentes circunstancias, entre las cuales mencionamos eventos sociales, entradas folklóricas, reuniones de amigos, etc.

El acceso a este tipo de bebidas se encuentra en diferentes espacios desde el mercado, tiendas de barrio y licorerías. Increíblemente, es más fácil encontrar una licorería que una farmacia abierta en horarios de la noche.

Muchos de los locales deben guardar distancia de unidades educativas, sin embargo, es conocido en nuestro medio, como algunos de estos locales de expendio se ubican a escasos metros de centros educativos y que libremente incluso algunos estudiantes se han dedicado al consumo luego de pasar clases o bien, preferir asistir a un local que pasar a su unidad educativa ante la paciencia de los directores y profesores que deben tolerar este tipo de conductas.

Al final siempre existe motivo para el consumo de bebidas alcohólica.

Paradójicamente en la promulgación de la norma municipal, aparecieron los “afectados”: dueños de locales donde se expende bebidas alcohólicas y que además realizan una marcha contra este decreto al que anunciaron impugnación en uso de los recursos para tal efecto.

Su fundamento: derecho al trabajo y el movimiento económico que genera esta actividad afectaría a otros sectores. Por supuesto que se entiende la lógica del derecho al trabajo y por ende todos estamos protegidos desde la Constitución Política del Estado; sin embargo, nadie se puso a pensar en los efectos que trae el consumo excesivo y en ese punto, ninguna norma entra a la prevención.

No existen centros en la ciudad para la rehabilitación de personas alcohólicas

El consumo exagerado de bebidas alcohólicas, genera problemas en el razonamiento y el juicio. Sabemos clínicamente, que el consumo exagerado provoca daño permanente en la memoria y la capacidad de razonamiento que afecta además el comportamiento. Con estos antecedentes no en vano, llevamos seis casos de feminicidio en lo que va del año, cuatro de ellos como consecuencia del consumo de bebidas alcohólicas.

No tomamos en cuenta los accidentes de tránsito, cuyo índice va en aumento. De estos problemas, parece que los dueños de locales no reflexionan, pues anteponen el derecho al trabajo. Sin embargo, la actitud nos muestra el más puro individualismo base fundamental del liberalismo de la Revolución Francesa, en la cual no importa si el ejercicio del derecho genera un daño a otras personas.

Se supone que estamos viviendo en el amparo del socialismo, pero como vemos muchos sectores viven cobijados en el más puro liberalismo que además es fuente del capitalismo puro y simple tan atacado en el último tiempo.

La recuperación terapéutica o adaptación a un proceso social a personas que son víctimas del consumo de alcohol es muy complicado. Conocemos casos de personas que prefieren vivir en situación de calle y cada vez va en aumento la cantidad, generando entre ellos espectáculos nada gratificantes en la vía pública, sin tomar en cuenta la violencia, el hurto o robo o lo peor: los embarazos no deseados que lleva como consecuencia además niños o niñas con síndrome alcohólico fetal que son abandonados.

Una persona con problema de consumo entiende que no puede mantener a un niño, peor si tiene este síndrome que tiene que ver con su crecimiento y otros efectos cognitivos. Tal vez, vale la pena reflexionar sobre este tipo de problemas antes de impugnar esta disposición o analizar si el ejercicio de mi derecho afecta a otras personas.

Entendemos que esta Ley no frenará el consumo, porque de alguna manera, ya no se promoverá en locales públicos, sino que se moverá a domicilios particulares o espacios cerrados con otro tipo de consecuencias. Al final, el que quiere tomar, lo hará donde quiera.

Sin embargo, planteamos otro tipo de cuestionante: ¿Cuál es la causa del consumo?, nos animamos a puntualizar: problemas emocionales desde la niñez, problemas no resueltos, poca capacidad de resolver problemas, incapacidad de tomar decisiones, baja autoestima, imposibilidad de adaptación a otros medios y un largo etcétera. De esta problemática deberíamos reflexionar en toda su dimensión, aunque reconocemos que aún no encontramos la respuesta.

Terminamos con una historia dramática: una humilde señora que vino del área rural con sus pequeños para buscar ingresos en la ciudad con la venta de caramelos; lamentablemente, sus niños desaparecieron y por falta de comunicación en su idioma no se conoce las circunstancias. Su impotencia se traduce en lágrimas y lamentos por no encontrar respuesta y mientras recuerde que no puede hacer nada por sus niños se consumirá en el alcohol, pues será lo único que calmará su dolor emocional, dejándola en la calle y consumiendo poco a poco su existencia.

 





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