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    ORURO, 21 DE OCTUBRE DE 2020

Un Frankenstein llamado “Sistema de Pensiones” en Bolivia


MSc. Williams Claros Tellería
Docente Servicios Públicos UMSA

15 de septiembre de 2019

timer 10 min. 34 seg.




El monstruo de Frankenstein es un personaje de ficción, creado a partir de partes diferentes de cadáveres, al cual otorgada vida, durante un experimento, el Víctor Frankenstein (su creador). Esta creación nos hace especular que nuestro Sistema de Pensiones, en toda su historia, conlleva muchos parches y/o partes ajenas, que asemejan a la creación de un monstruo llamado “Sistema de Pensiones”, como se podrá apreciar a través de la evolución y reformas que existieron.    

El primer Código de Seguridad Social Boliviano, promulgado el 14 de diciembre de 1956 por el presidente de la República, Hernán Siles Zuazo, el 14 de diciembre de 1956 tenía por objeto proteger a los trabajadores y sus familiares en los casos siguientes: a) enfermedad; b) maternidad; c) riesgos profesionales; d) invalidez; e) vejez; y f) muerte.

En los primeros años de la Seguridad Social, se construyó el Sistema de Reparto o de Beneficio Definido (SRBD), que es un sistema de seguro solidario para la vejez, organizado sobre la base de un aporte obligatorio de los trabajadores activos, con el que se forma un fondo para atender las pensiones  de los trabajadores jubilados.  

Las prestaciones del Seguro de Vejez, estaban sujetas al cumplimiento de los 55 años de edad si es hombre o de 50 años si es mujer y que hubiera acreditado no menos de 180 cotizaciones mensuales, para acceder a una renta de vejez pagadera cada mes. El monto de la renta de vejez, era equivalente al 30% del salario promedio de los últimos 36 meses, más un incremento del uno por ciento del salario por cada 12 meses de cotizaciones que excedan de 180 cotizaciones mensuales y uno por ciento por cada año que exceda la edad mínima requerida. 

La gestión del Sistema de Pensiones, en esta primera etapa  fue encomendada a las siguientes entidades gestoras: a) La Caja de Seguridad Social de Ferroviarios, b) La Caja de Seguro Social Militar,  c) La Caja Nacional de Seguridad Social, mismas que estarán encargadas de los regímenes del Seguro Social Obligatorio (salud y pensiones) y de Asignaciones Familiares para sus afiliados.

Asimismo, se estableció un Régimen Complementario y Facultativo de Invalidez y Vejez para los sectores de trabajadores que deseen el mejoramiento de las prestaciones en dichos seguros. El sistema Complementario, reconocía el 40% del promedio salarial  a sus afiliados. La primera caja de este régimen fue la Caja  Complementaria del Magisterio, creada a través del DL. Nº 07669 el 16 de junio de 1966.

Esta proliferación de disposiciones legales sobre esta materia, desvirtuó las disposiciones básicas de la seguridad Social, no pudiendo negarse que ellas obedecieron en muchos casos a la presión política, o sindical más que a estudios técnicos relacionados sobre la materia.

Las reformas como consecuencia del DS 21060

Con los argumentos de proliferación incontrolable de entidades gestoras, de resultados negativos del sistema, la ruptura del principio de unidad de gestión,   el debilitamiento del Instituto Boliviano de Seguridad Social “IBSS”, los impuestos indirectos que beneficiaban sólo a algunos sectores, entre otros, se aprueba la Ley Nº 0924 de 15 de abril de 1987, y el decreto supremo Nº 21637 de 25 de junio de 1987, que determina la división de los entes gestores en dos grandes grupos: las Cajas de Salud y los Fondos de Pensiones. Evitando de esta manera que las Cajas de Salud, que administraban en régimen básico de pensiones, pudieran echar mano para cubrir sus déficits en el régimen de salud. 

Asimismo se pone en vigencia el Fondo Nacional de Reservas (FONARE), dependiente del Instituto Boliviano de Seguridad Social, como mecanismo de compensación y de gestión superior del régimen básico, con la facultad de redistribuir los ingresos de dichos regímenes entre los fondos gestores, en función de sus necesidades y obligaciones y en aplicación del principio de solidaridad".

Esto implicó resistencia de algunos  fondos superavitarios a financiar a los deficitarios, atendiendo al principio de solidaridad, Además, varios entes no dieron toda la información requerida por el FONARE para cumplir las funciones por las que fue inicialmente creado. 

Adicionalmente a los problemas expuestos, el funcionamiento de FONARE estaba limitado por distintos aspectos de carácter jurídico, administrativo y económico. En primer lugar, este ente no tenía autonomía de gestión ni personería jurídica; por lo que en fecha 11 de enero de 1990, se aprueba el DS 22407, que crea el Fondo de Pensiones Básicas (FOPEBA) en lugar del FONARE como una entidad única, descentralizada, con personería jurídica y autonomía de gestión, encargada de la administración integral del régimen básico de pensiones de largo plazo.

Fin del Sistema de Reparto Simple

Este Sistema de Pensiones, denominado de “Reparto Simple”, agoniza por todos los problemas   de carácter administrativo y financiero, y se encuentra virtualmente en un quiebre financiero,  pese que en el año de 1987 se promulgaron una serie de medidas tendentes a reestructurar el mismo que a la larga, sin embargo, se convirtieron en medidas de carácter transitorio. Con los siguientes argumentos, se dio fin al Sistema de Reparto:

a) La relación entre aportantes y jubilados, es muy baja y decreciente, lo que implicaba que no se garantice el valor actual y futuro de las prestaciones, porque cuando disminuye el número de activos y se incrementa el número de rentistas, se requiere incrementar las tasas de cotización para mantener el mismo nivel de pensiones.

b) La baja rentabilidad de las inversiones, la ausencia de transparencia en el manejo de los recursos; b) el sistema no es universal pues la cobertura apenas asciende al 20.66% de la población; c) no es autosuficiente, las rentas básicas dependen de subsidios que el Estado debe cubrir; d) la supervisión y la fiscalización fue identificada como extremadamente débil. El Estado encargó estas funciones al Instituto Boliviano de Seguridad Social (IBSS); e) no se encontraba inserto en una estructura de mercado que generara condiciones de competencia.

Como conclusión de la historia de esta primera parte,  podemos afirmar que este Sistema de Reparto o de Beneficio Definido (SRBD), privilegió las variables de prestaciones, en deterioró  de las variables de  gestión. Estuvo muy sometido a las presiones políticas y sindicales del momento, que originaron muchas reformas y parches coyunturales. Empero existen muchas voces que demandan el retorno de este sistema de capitalización colectiva, con el argumento de que el sistema actual de Capitalización Individual, genera rentas muy paupérrimas.

Parte II.- Sistema de Pensiones de Capitalización Individual.-

Mediante Ley Nº  1732,  de 29 de noviembre de 1996, el Sistema de Reparto o de Beneficio Definido (SRBD), es desplazado por el Sistema de Capitalización Individual de Contribución Definida y Beneficio no Definido (SCICD), este nuevo y remodelado monstruo  llamado de “Capitalización Individual”, donde cada trabajador vela por su propia jubilación, mediante ahorros obligatorios que la legislación impone y que son invertidos en Fondos de Pensiones a objeto de que su cuantía crezca lo suficiente, como para financiar una Pensión mensual,  desde su Jubilación hasta su muerte. La variable clave en este aspecto es la rentabilidad de las inversiones.  

Con esta finalidad y  antecedentes descritos,  se transfirió la gestión de los seguros sociales a largo plazo al sector privado, modificando la edad de jubilación con un aumento de 10 años, y una rebaja sustancial en la prestación jubilatoria del al 45% del salario percibido (suma entre la compensación de cotizaciones y la pensión otorgada por la AFP.). Las AFP son las encargadas de recibir y dar trámite a dichas solicitudes, así como realizar los pagos respectivos cuando se comprueba el cumplimiento de los requisitos establecidos en la Ley.

Todas las anteriores actividades son realizadas de acuerdo a lo dispuesto en la Ley y sujeto a la supervisión diaria a cargo de la Autoridad de Fiscalización y Control  de  Pensiones y Seguros  (APS).

Con esta finalidad, todas las instituciones gestoras del anterior Sistema de Reparto, fueron liquidadas, creándose la Dirección Nacional de Pensiones (DNP), encargada del cálculo de las pensiones de las personas que cumplieran las condiciones exigidas bajo el antiguo sistema.

Como una medida de transición entre el Sistema de Reparto y el de Capitalización, se instituyó la Compensación de Cotizaciones, que implica el reconocimiento del 70% del salario actualizado  de octubre de 1996, multiplicado por número de años de contribución al Sistema de Reparto (SRBD), dividido por 25 años. Monto que debe trasladarse al nuevo sistema, como un medio que representara los aportes de los afiliados traspasados del sistema anterior.

A finales del año 2010 el Sistema es reformado reduciendo la edad de jubilación y añadiendo un “Fondo Solidario” que tiene por objeto recaudar recursos del propio Sistema para incrementar el monto de aquellas Pensiones que no lleguen a un nivel mínimo, predeterminado. La Ley de Modificación de la Ley de Pensiones Nº 065 establece la elevación de los límites solidarios de la Pensión Solidaria de Vejez (PSV) para el trabajador minero, a partir de 30 años de aportes al Sistema de Pensiones, de Bs 3.700 a Bs 4.000 y para otros sectores (desde 30 años de aportes) de Bs 2.600 a Bs 3.200, mientras que el límite mínimo se eleva de Bs1.300 a Bs 1.400.

Con este marco de referencia,  y comparando los resultados alcanzados, hasta la fecha y los agitados reclamos de la población, vemos que las expectativas que se crearon para asegurar que este nuevo sistema como una solución,  que garantice los medios de subsistencia de los bolivianos en condición de jubilados, no los es  y seguimos preguntándonos: ¿Será que los niveles de capitalización del ahorro individual durante la vida laboral activa, alcanzará los niveles que permitan financiar una pensión mensual vitalicia, que por lo menos alcance al 70% del promedio del último sueldo percibido?.  La variable clave en este aspecto es la rentabilidad de tales inversiones.

Probablemente los altos rendimientos que ofrecía el mercado financiero internacional durante la década de los 90 y casi toda la década del 2000, mediante instrumentos financieros sofisticados como los derivados, alentaron esta idea de la Capitalización Individual y promovieron su réplica en varias partes del mundo. Empero ahora existe otro contexto y el mercado financiero Boliviano tiene otras características, que se agudizan con la normativa relativa a inversiones límites impuestas a las AFPs., que hacen que no generen rendimientos importantes.  

Adicionándose, a este problema la existencia de una Gestora Pública que reemplazará la labor de las AFPs que de momento no genera muchas expectativas y esperanzas que impliquen la tan esperada rentabilidad, que mejore las pensiones en curso de adquisición.

Y si seguimos analizando el contexto, sus oportunidades y amenazas, destacamos, el pedido de la creación de un banco que están exigiendo la Central Obrera Boliviana, para administrar estos recursos del Sistema Integral de Pensiones.

Como se describió desde un principio este Sistema de Pensiones, se asemeja  a la creación de un monstruo, tiene muchas partes ajenas y todavía seguimos pensando en reformas para alargarle la vida.  

 









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