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    ORURO, 20 DE OCTUBRE DE 2020

Arnaldo “Chini” Mancilla, un guerrero que defendió San José

-A los 5 años quedó huérfano de madre, su padre fue pilar fundamental para que juegue fútbol, cuando era joven estalló la guerra de la Malvinas y debía elegir entre el fusil o la pelota.
-Llegó a San José el año 86, formó parte de la época dorada con Finsa, jugó la Libertadores, empató en Brasil con el Sao Pablo ese día Raí le dijo que no lo patee tanto, porque valía $us 15 millones y le respondió “Yo valgo 2 pesos e igual te voy a reventar”.


Gabriela Guerrero Urquizu
EL FULGOR.com
ORURO
15 de septiembre de 2019

timer 15 min. 23 seg.




Arnaldo Mancilla en su época de jugador con San José

Quedará en la memoria de los hinchas del fútbol aquel día cuando un jugador de San José correteó a otro de Oriente Petrolero.  Se trataba de Arnaldo “Chini” Mancilla que tuvo algún problema con Modesto “Camba” Molina, un ex jugador Santo que jugaba con fuerza, ímpetu y amor por la camiseta, no le tenía miedo a nadie y se hacía respetar, era “guapo” como diría un argentino.

Hoy, pasaron muchos años de aquel episodio y el “Chini” Mancilla ya está retirado como jugador, aunque sigue ligado a la actividad futbolera y recuerda con nostalgia esos capítulos de su vida como jugador de San José y sus anécdotas que aún guarda en su mente y las compartió con EL FULGOR.com

EL FULGOR.com (EF) ¿Dónde y cuándo naciste?

Arnaldo Mancilla (AM) Nací en Santiago de Estero República de Argentina, el 23 de agosto de 1960 mi nombre completo es Arnaldo Mancilla Coronel más conocido como Chini, tengo 59 años de edad.

EF.- ¿Por qué te gustó el futbol?

AM.- Quizá desde muy niño el tema fue que mi papá era me exigía que prácticamente tenía que jugar al fútbol. Bueno, hoy en día me doy cuenta en grande que quizá mi padre fue un futbolista frustrado y quería en mi lo que quizás él no pudo hacer. Entonces me exigía que jugara al fútbol, me preparó desde muy niño en todos aspectos relacionados al juego y creo que no tenía escapatoria que jugar al fútbol.

EF.- ¿Cuál fue tu primer equipo en el barrio?

AM.- A los 14 años comienzo a jugar en un club, no sé si de mi barrio, pero de mi pueblo Santiago del Estero, en un club que se llama Unión Santiago, bueno ahí ya me empezó a gustar porque empecé a tocar algo de plata y demás cosas, entonces ya lo tomé al fútbol de otra manera, ya no era tan pasatiempo, sino que lo tome o lo abracé quizá como una profesión.

En el camarín tras el empate 1-1 con el Sao Pablo en el Morumbi

EF.- ¿Qué recuerdas de tu niñez tenías todo o pasaste necesidades?

AM.- No sé si tuve todo, en aquellos tiempos no eran los tiempos de hoy, no es cierto que nosotros como padres vivimos otro tipo de exigencias con nuestros hijos, pero creo que tuve, nunca me faltó nada, pero tampoco nunca me sobró, así que siempre fui agradecido a mi papa que hizo el esfuerzo enorme. Yo me quedé huérfano de madre a los 5 años y él tuvo que hacer de mamá y papá, entonces creo que dentro de todo quizás, a veces por trabajar y por sacarme adelante especialmente con el tema de estudios y demás cosas, no es que dejó de dar cariño, sino que por ahí estaba ausente en momentos que yo quizás hubiera necesitado su presencia.

EF.- ¿Recuerdas quién te compro tus primeros zapatos de futbol?

AM.- Sí, mi viejo me los compró, una marca que ya ni existe, la marca se llamaba Fulbence, yo creo que en los años 70 ya desaparecieron, el año 73 cuando cumplí 13 años, mi viejo me regalo para mis cumpleaños, un par de botines que eran como un tesoro, el mejor regalo en aquellos tiempos que recibí en mi vida, unos zapatos muy buenos, con un cuero que ya no existe, porque los zapatos que usan los futbolistas hoy en día son más sintéticos que de cuero, pero si una calidad espectacular que me acompañaron no sé si dos años o tres años.

EF.- ¿En tu carrera profesional en que equipo debutaste?

AM.- No alcance hacer divisiones inferiores, subí rápidamente a la primera, mi debut fue muy ambicioso, jugaba de delantero marque un gol y a partir de ahí mi carrera fue muy rápida. A mitad de año, cuando tenía 15 años llega Talleres Córdova a mi pueblo hacer un amistoso con mi club, jugué de tan buena manera que me invitaron hacer una pasantía en ese club en Córdova, me fui por supuesto muy gustoso.

Al principio me costó mucho, porque iba de un pueblo a una ciudad, ahí empezó mi carrera como pre profesional, al año siguiente llegué escalando, estuve 2 o 3 años en el plantel profesional. Tuve la oportunidad de conocer a un tipo bárbaro y un deportista excepcional como es Daniel Valencia y después con el tiempo nos perdimos, él por su lado y yo por el mío.

San José tenía un equipo temible con grandes jugadores

EF.- ¿Qué es lo que rescatas antes de llegar a Bolivia?    

AM.- Hice una carrera importante en Talleres Córdova, en aquellos tiempos no era habitual que los futbolistas cambiaran de club como lo hacen hoy en día, estuve 5 a 6 años en ese club, es la institución a la cual debo mucho, ha sido parte de mi vida, me he formado no sólo como futbolista sino como persona, y bueno posteriormente surgió la posibilidad de venir a Bolivia.

Yo tenía 21 años y coincidentemente se inició la Guerra de las Malvinas, llegó el 2 de abril y estalla la guerra y si yo me hubiera quedado en Argentina iba a ser convocado al ejército porque la clase mía la 1960 fue una de las tomadas en cuenta para ir al conflicto bélico.

EF.- ¿Cómo se dio tu llegada a San José?

AM.- Bueno a San José llego a través de un entrenador que hoy ya no está con nosotros, que marcó también mi vida fue Benjamín Robles, me conocía, habíamos compartido equipo, ya en el tema profesional él jugando para Municipal de La Paz luego se convirtió en estratega.

En el año 86 yo jugaba en Chaco Petrolero, me propuso venir  a Oruro, se hacía cargo de San José bajo la presidencia del doctor Mario Murillo que ya no está con nosotros, empecé a trabajar y a medida que transcurría el tiempo me fui compenetrando con toda la gente, con los hinchas, tuve la oportunidad de irme a otros equipos, pero no, producto de eso me quede entre 7 y 8 años en club como futbolista, creo que eso fue que me marcó a fuego también, yo siempre digo que los mejores años de mi vida los pase en Oruro.

EF.- Formaste uno de los equipos más importantes equipos de San José, la época dorada.

AM.- Me acuerdo que el año 87, 88 y el 89 fueron años nefastos deportivamente, porque los tres años consecutivos jugamos descenso indirecto, antes no había la Copa Simón Bolívar, no había nacional B, ese tipo de torneos como para ascender, entonces el penúltimo de la Liga jugaba con el campeón de su Asociación para pelear la categoría y mantenerse.

El año 89, antes de que finalizara el torneo se hace presente Nelson Arévalo con su gente que era Finsa, ahí nos ofrecen un premio importante para salvar la categoría contra un equipo que hoy ya no existe en la Asociación de Futbol Oruro que era Atlético Frontanilla y en sus filas tenia jugadores que habían pasado por San José, ósea que había una rivalidad bastante pronunciada por el hecho de que querían demostrarles a su ex club que estaban vigentes y que podían haber seguido jugando.

Empatamos el primer partido y el segundo lo ganamos nos dieron 3.000 bolivianos de premio que era una fortuna para nosotros, que no cobrábamos nunca, no había la posibilidad económica que hay hoy en día, no se pagaban por el tema de televisación, no había premio.

Es más que posterior a eso cuando clasificamos históricamente por primera vez a una Copa Libertadores de América el club tenía que correr con todos los gastos no había los premios que existen ahora.

Junto al “Tata” Valencia y Gustavo Domingo Quinteros

EF.- ¿Jugaste en el Morumbí y empataron con Sao Paulo coméntanos ese día?

AM.- Para nosotros fue algo histórico como para todo Oruro y para todos los hinchas de San José, no nos fue de lo mejor, pero creo que hubo un resultado que marcó a éste grupo de jugadores que fue un empate en el Estadio Morumbí en Brasil con el campeón de ese torneo y ese mismo año salió campeón intercontinental. Creo que fue un suceso que hasta el día de hoy la gente recuerda, nosotros no estábamos aquí sino en Brasil, nos contaron recién cuando llegamos que había sido una fiesta en la Plaza 10 de Febrero, creo que he estado en los eventos de gran importancia en San José que a partir de los 90 fue todo éxito.

Fue todo muy lindo y hasta el día de hoy la gente nos sigue recordando por eso, mira que después de eso el equipo volvió a salir campeón fue a otras copas internacionales, pero la gente se acuerda de aquella vez, el club llegó a ser un equipo taquillero pues llenábamos estadios a dónde íbamos y el Jesús Bermúdez lo transformamos en un bastión inexpugnable para los rivales, aquí no venía a llevarse puntos nadie, ni los más pintados de la época que eran Bolívar, The Strongest o por ahí algún equipo de Santa Cruz, creo que hay una diferencia abismal entre lo que éramos nosotros y lo que son los futbolistas hoy en día, que por supuesto ganan otro tipo de dinero, uno que otro se mantiene en el club por tiempos prolongados, hoy el futbolista en 6 meses cambia de equipo.

EF.- ¿Qué recuerdas de ese equipo y quienes eran tus compañeros, sus características?

AM.- Cuando jugamos contra Sao Paulo, habían jugadores y no es por desmerecer a los jugadores de hoy en día, pero no he vuelto a ver a un Daniel Valencia, un Pedro Rioja, un Juan Ernesto Lezcano, un Dionisio Gutiérrez, un Gustavo Quinteros, después los nacionales Williams Troncoso, Ramiro Vargas, Carlos Arias, Federico Justiniano, Valverde, arqueros como Ludueña, Luis Galarza, Francisco Ruiz, ahora lo que pasa es que nosotros éramos alma, vida y corazón, si bien ganábamos algo de dinero, imposible de comparar lo que ganan los pibes hoy en día.

EF.- ¿Una vez correteaste al Camba Molina, para pegarle, ¿qué pasó y qué le dijiste?

AM.- Me había insultado, justo las cosas no andaban bien, no habían salido de la mejor manera y bueno me enoje y lo quería correr hasta debajo la cama. También hay una anécdota que marca lo que éramos nosotros como grupo, la personalidad. En Brasil había un numero 10 que se llamaba Raí (Raí Souza Vieira de Oliveira) que era la máxima figura como por decir hoy Neymar. Entonces él jugó el partido con nosotros y ya se iba al PSG (Paris Saint-Germain Football Club) porque ya estaba vendido y bueno yo le hacía sentir el rigor del partido.

En una de esas se levantó enojado de una falta que yo le hice y me dijo que él valía 15 millones de dólares y como le iba a patear así y entonces yo le respondí que valía 2 pesos, pero que le iba a reventar y que conmigo no iba a jugar, los que estuvieron en la escena me acusaban, pero en el hotel se reían.

EF.- ¿Eres un jugador temperamental, por qué algunos te tenían miedo?

AM.- Es que no me gustaba perder nada, ósea yo entraba a la cancha, a veces hasta con mis compañeros me peleaba, porque en ese momento tenia hijos chicos y decía, nadie se va a joder con la leche de mis hijos, si bien entraba y daba la vida, si bien es un juego y demás cosas, pero se jugaba por plata principalmente yo no quiero perder ni una moneda y creo que la gente me recuerda de esa manera, tiene un agradecimiento por mi, imagínese que juntamos más de 100.000 bolivianos para hacerme una cirugía en la cadera, fue producto de que la gente de Oruro colaboró para juntar ese dinero.

EF.- ¿Qué es lo que más recuerdas de San José y su hinchada?

AM.- Es una hinchada inigualable, yo veo en otros equipos especialmente en el país, pero hoy esta dormida porque no tiene el apoyo que aquel tiempo tuvimos y que hoy el equipo lo necesita, hay grandes problemas económicos que no se pueden salvar, pero la única manera sería que el equipo salga adelante a nivel como club, teniendo el apoyo de la gente y una asistencia masiva como la de otros tiempos.

San José tiene que jugar una final para llenar el estadio, antes nosotros cualquier partido fuera la fecha 1, fuera la fecha 5, teníamos 15.000 o 20.000 personas que iban al estadio como si nada, así que en ese aspecto la gente tuviera que ir como antes.

Nosotros con Arévalo en su administración antes de que falleciera, quedamos afuera de una posible participación en Copa Libertadores de América contra Oriente Petrolero cuando empatamos 3 a 3 acá por diferencia de gol, fue la gestión donde San José revolucionó el fútbol boliviano y al año se hace cargo don Tito Terceros y ahí pudimos concretar lo que habíamos armado el año anterior.

El “Chini” Mancilla ahora trabaja en la formación de nuevos valores en San José

EF.- ¿Ahora que es de la vida de Arnaldo Mancilla?

AM.- Después de que dejé el fútbol, me volví a Argentina, estuve trabajando en Paraguay, estuve por Centro América, pero en ningún lado me puedo acostumbrar, creo que mi lugar en el mundo es en Oruro, porque es el lugar donde mejor me siento, bueno el cariño de la gente es uno de los motivos para que radique en Oruro.

Soy entrenador de futbol, he estado en distintos equipos y hoy en mi querido San José tratando de colaborar en el equipo de la A, con el equipo de las reservas, transitando en eso que tanto nos gusta y especialmente cuando uno está en casa, cuando uno está en el equipo de sus amores, aun cuando las cosas no salgan tan bien, estar en su casa es algo inigualable, esperemos que este proceso que hemos iniciado hace tres meses empiece a dar sus frutos en algún momento.

También soy parte del equipo de Deportes en Acción en el medio de comunicación de Elite Comunicaciones como Analista deportivo.

Sin duda, el “Chini” Mancilla ha dejado una huella muy profunda en San José y es de los pocos jugadores que ha defendido a muerte la V azul. Lo vemos en las tribunas del Bermúdez alentando al equipo de sus amores y siempre saluda a la hinchada y el cariño es recíproco, porque el “Chini” es otro orureño más.

 









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