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    ORURO, 16 DE SEPTIEMBRE DE 2019

EDITORIAL

Los “jukus” de Huanuni

REDACCIÓN CENTRAL
EL FULGOR.com

08 de septiembre de 2019

timer 2 min. 42 seg.


Cuando sólo faltaba un día para finalizar el mes de agosto, en la villa minera de Huanuni, se produjo un enfrentamiento entre los trabajadores regulares y los ladrones de mineral tradicionalmente llamados “jukus”.

La invasión de los jukus a la mina ubicada en el cerro Posokoni, en busca del mineral extraído por los mineros para robarlo y luego venderlo en el mercado negro, provocó la paralización, de las labores de la mina y obligó tanto a los dirigentes de los mineros, como a quienes administran la mina estatal, a pedir ayuda al gobierno.

Se pidió la militarización del centro minero, es decir, el envió de tropas del ejército para que ejerzan labores de control y para que eviten que los jukus, sigan haciendo de las suyas, beneficiándose con el trabajo de los mineros asalariados.

Parece que los mineros olvidaron o se hicieron los desentendidos del accionar de los militares cuando asumen esta clase de controles.

Es bueno recordar lo acontecido en el mes de marzo de este mismo año cuando un ataque de los jukus a un puesto militar tuvo como saldo la muerte por bala de cuatro de los ladrones de mineral.

Y es que el los soldados del ejército boliviano son entrenados para repeler agresiones por medio del uso de las armas de guerra, no para ejercer un control de la producción de mineral en una mina estatal como es Huanuni.

El juqueo día que pasa va en aumento y los jukus están bien organizados y su número va creciendo permanentemente, debido a la falta de trabajo que los obliga a emprender esta ilegal acción.

Los mineros de Huanuni deben lidiar todos los días con estos asaltos a la producción que merman el resultado final mensual de la explotación del mineral de estaño del rico cerro Posokoni.

Los dueños de lo ajeno tienen una organización muy bien montada que probablemente esté integrada también por trabajadores de la empresa, incluso administradores que les dan la información sobre la existencia del mineral ya extraído en algún paraje de la mina.

La venta del producto del robo significa jugosas ganancias para toda la organización a costa de pérdidas económicas para el centro minero.

Luego de conocerse estos hechos, el gobierno decidió enviar 500 efectivos de la policía para ejercer un control y así evitar el robo de mineral.

La presencia policial tiene el objetivo de restablecer el orden, evitar el enfrentamiento entre mineros asalariados y los jukus así como combatir la ilegal actividad que daña la ya difícil economía de la empresa.

Pero, la solución final, pasa por la creación de más fuentes de trabajo para la enorme cantidad de desocupados que generalmente, son ex mineros o campesinos llegados a Huanuni, en procura de mejores condiciones de vida.





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