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    ORURO, 16 DE SEPTIEMBRE DE 2019

Vuelve la militarización a Catarícagua y el control policial en el Posokoni

La mina Huanuni paraliza labores pero no logra frenar el jukeo

Desplazan a 500 efectivos policiales en el cerro Posokoni y una base militar cuidará en Cataricagua. La medida se toma después que 200 jukus asaltaron el área de acopio del nivel 240 y 280 de la mina Huanuni y los trabajadores en cuadrillas de 300 los atraparon haciendo reventar dinamita y cerrando las bocas de ingreso. Los jukus se llevan anuaLmente en mineral la misma cantidad que producen los 3250 trabajadores cada año vale decir que Huanuni produce una mitad para los jukus y otra para la empresa estatal.

Ruth Chuquimia Bustillos
EL FULGOR.com
ORURO
08 de septiembre de 2019

timer 5 min. 41 seg.


El juku David Daniel Navarro Mamani de 22 años de edad el momento de ser sacado de la mina.

La estatal minera Huanuni ha quedado atrapada por la ancestral práctica del robo de mineral. Más de 200 jukus (Ladrones de mineral), han protagonizaron -el viernes 31 de agosto 2019- en el nivel 240 y 280 el robo violento de un stock de mineral de estaño de alta ley  provocando la reacción de los trabajadores mineros de Huanuni que en cuadrillas de 300 trabajadores los emboscaron  y los dejaron atrapados en la mina.

Al operativo se sumó la Policía y junto con los trabajadores dinamitaron las bocas de salida, dejando a los ladrones dentro de la mina sin agua y comida. El hecho provocó que el Sindicato de Huanuni dispusiera la suspensión del trabajo en la mina por espacio de cinco días, aludiendo que es obligación del gobierno erradicar el robo de mineral.

La paralización de actividades le reporta a la estatal minera una pérdida diaria de Bs500 mil ($us71.000), vale decir en cinco días perdió Bs2,5 millones ($us360.000) dijo el gerente general de la empresa, Mario Felipez. Pero, el jukeo ha estado desangrando Huanuni, porque mensualmente se lleva $us 2 millones y anualmente $us 24 millones, vale decir todo lo que producen cada mes, los 3.250 trabajadores mineros de Huanuni.

Lo insólito del hecho, es que después de mantenerlos tres días atrapados dentro de la mina a los más de 150 jukus, sin agua ni alimentos, los propios trabajadores y la Policía fueron al rescate de ellos. “Ellos están atrapados tienen poco alimento, pero tienen alcohol y coca, están ebrios y esta es una situación difícil”, dijo el ejecutivo del Sindicato de Huanuni, David Choque, al lamentar que los jukus son jóvenes que se dejan atrapar por una mafia que controla el negocio.

El primer juku en ser rescatado fue David Daniel Navarro Mamani de 22 años de edad, un ex-albañil de Colquechaca que estuvo cuatro días atrapado bajo tierra. El jueves de la anterior semana fue convencido de convertirse en juku, porque allí ganaría entre Bs3000 y Bs4000 y no Bs50 que le pagan por jornal según una nota publicada por EL FULGOR.com, en su edición digital.  Previamente 27 jukus fueron detenidos y llevados al ministerio público y del resto no se conoce. Se presume, que entraron cinco cuadrillas de entre 40 y 50 jukus y no se conoce como salieron.

Choque apuntó a la gerencia de la empresa Huanuni y a la Policía por el incremento descontrolado del robo de minerales. “Lamentablemente ha habido incumplimiento de parte de la administración y de la Policía, una ineficiencia en el tema de seguridad”, declaró, al confirmar que, por consenso y unánimemente, se aprobó la militarización de Catarícagua y la renovación del contrato para que 500 policías continúen vigilando Posokoni.  

El jukeo es una práctica que viene desde la colonia, en la república los barones del estaño –Patiño, Hochschild y Aramayo– dueños de la mina con 29.000 trabajadores producían 28.000 toneladas métricas de estaño y el jukeo casi fue erradicado.

En 1952 las minas pasaron a propiedad del Estado y bajo tuición de la estatal Corporación Minera de Bolivia (Comibol) donde la práctica del robo de mineral volvió a la mina de mayor producción de estaño de alta ley, Huanuni.   En 1985, como efecto de la caída del precio internacional del estaño debajo de los $us12 todas las minas de Comibol cerraron al amparo del Decreto Supremo 21060 que establecía la “relocalización” despido con pagos extraordinarios la única empresa minera que no cerró fue Huanuni, que continúo siendo explotada en los modalidad de joint venture.

Los mineros de Huanuni, militares y prensa vigilando la boca mina donde quedaron atrapados más de 100 jukus.

En mayo de 2002 a junio de 2006 Comibol firmó un contrato de riesgo compartido con Allied Deals PLC  que después se denominó RBG Minera Huanuni S.A. que se declaró en quiebra después de un saqueo brutal nunca reportado al estado. En ese periodo Huanuni experimentó el abandono del Estado y fomento a las cooperativistas mineras, los campesinos que vivían en las áreas dispersas y a los propios trabajadores mineros al robo de mineral  de estaño de alta ley, que les daba jugosas ganancias.

Se estima que desde la década del año 2000 hasta la fecha entre Huanuni y Llallagua operan entre 30 y 35 bandas de jukeo o robo de mineral integrada cada una por 50 a 100 personas, la mayoría se protege en poblaciones circundantes al cerro Posokoni como  Cataricagua, Wairapata, Patio Duncan donde, el número de habitantes no superan los cien, pero todos se someten al silencio y alegan que lo hacen por falta de empleo e impulsados por pobreza.  Pero, este robo también es alentado por las empresas comercializadoras de mineral que, al exportar el estaño robado, lo vuelven legal en el mercado internacional.

El gobierno para evitar el desangramiento económico de Huanuni ha tomado varias medidas, entre ellas la aprobación de la Ley del Jukeo que tipifica el hecho como un delito penal, está controlando la comercialización de estaño ha llevado efectivos policiales y ha militarizado la mina Huanuni, pero es un espacio difícil de controlar porque la actividad de la minería púbica se continúa mezclando con la minería coperativizada y la privada.

 





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