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    ORURO, 16 DE SEPTIEMBRE DE 2019

CAPUZ CULTURAL

La calle Palma de Asunción de Paraguay, los prisioneros de Boquerón y la invasion del folklore nacional

Maurice Cazorla Murillo
EL FULGOR.com
ORURO
01 de septiembre de 2019

timer 4 min. 43 seg.


Danzas Bolivianas ingresan por la calle Palma

Hace ochenta y siete años, comenzaba una batalla importante en la Guerra del Chaco: Boquerón. Fortín paraguayo que tomaron los bolivianos por segunda vez, la primera en 1929 como represalia a la toma de los paraguayos al Fortín Vanguardia y la segunda, tomada por el Tcnl. Emilio Aguirre el 31 de julio de 1932.

Lamentablemente, El Tcnl. Aguirre muere luego de ser herido mortalmente por una ráfaga de ametralladora, y lo sucede el Tcnl. Manuel Marzana, que le tocó organizar la defensa, preparando las trincheras y un sistema muy bien diseñado para evitar la incursión de los paraguayos.

La batalla de Boquerón duraría 23 días durante el mes de septiembre; un puñado de hombres, defendieron estoicamente el Fortín Boquerón contra miles de paraguayos que intentaron tomar su fortín arrebatado. El último día de la batalla, cuando escaseaba las medicinas, alimento ya ni se había probado en varios días y sin agua, el Tcnl. Marzana, luego de escuchar los partes de los comandantes, toma la determinación de mandar un emisario ante el Comandante Paraguayo José Felix Estigarribia para negociar una honrosa retirada.

Sin embargo, los paraguayos al ver que no había disparo alguno, comenzaron a invadir las trincheras; en franca solidaridad invitaban agua a los defensores que habían diezmado las fuerzas paraguayas 23 días antes. Todos fueron tomados prisioneros, y los llevaron hasta Asunción, allí frente a los ciudadanos de la capital paraguaya los hicieron desfilar por una calle muy céntrica llamada “calle Palma”.

La belleza de la mujer boliviana en Asunción

Todos admiraban a quienes habían privado de algún pariente, hijo, padre, hermano en aquel intento de tomar el Fortín Boquerón y que sólo unos pocos soldados bolivianos lo defendieron aquel bastión hasta el último día. Esta calle, también sirvió para que se levantara el Panteón de los Héroes del Paraguay para homenajear a quienes participaron de la Guerra del Chaco.

87 años más tarde, un mes antes, el 25 de agosto, por esa misma calle Palma por donde desfilaron los prisioneros bolivianos de Boquerón, otros compatriotas pasaron por aquella mítica calle, pero con la gran diferencia de que en esta oportunidad, lo hicieron en algarabía y mostrando lo que más llena de orgullo: nuestra cultura.

Como en todas partes, una gran parte de residentes bolivianos viven en aquél país, y en ocasión de celebrar las fiestas patrias y el homenaje a la Virgen de Urkupiña, organizaban anteriormente “entradas” de conjuntos al buen estilo nuestro, en zonas donde normalmente habitan.

Se nombra un pasante, los conjuntos bailan con banda de música y los trajes son traídos desde Oruro y de otras ciudades. Este año, a gestiones del mismo embajador de Bolivia en Paraguay, Reynaldo Llanque Arce, decidió llevar la “Entrada” al mismo centro de la ciudad de Asunción, a la calle Palma, paradójicamente a la misma calle donde desfilaron los prisioneros bolivianos de Boquerón, además donde se encuentra la Cancillería y el Panteón de los héroes del Paraguay; en este monumento, se desplegó una inmensa bandera boliviana, que hasta hace pocos años, no debió pasar por la mente de ningún paraguayo este hecho.

Prisioneros bolivianos de Boquerón desfilan por la calle Palma hacia la plaza de Asunción en 1932

El Embajador Llanque nos dice que existe una comunidad grande de residentes bolivianos dedicados a diferentes áreas que contribuyen al mercado económico paraguayo. Esta Entrada la realizan hace 17 años, pero la Embajada decidió darle un impulso a esta actividad invitando a autoridades paraguayas y gestionando los permisos correspondientes.

Debemos reconocer que las relaciones con el Paraguay son muy buenas, el Embajador Reynaldo Llanque nos dice que dejaron de llamarnos “invasores”, por ese estigma de la Guerra cuyas heridas hasta ahora no pueden cicatrizar. El mismo embajador, gestionó la participación del Presidente del Paraguay Mario Abdo Benítez en el Carnaval de Oruro en este año, siendo la primera vez que un dignatario de ese país visitó nuestra ciudad y más aún para admirar la riqueza folklórica.

La algarabía y expectativa fue inmensa en Asunción, la población se volcó como lo hizo en 1932 en la calle Palma, para admirar nuestra cultura y tal vez ser testigos de una invasión cultural, no como aquella que pretendía Salamanca de llegar a Asunción por la vía militar; lo que no se hizo por las armas se logró con la cultura frente al desfile de colores, música y alegría. Nuestros héroes de Boquerón, se sentirán orgullosos de esta hazaña.

Autoridades y público paraguayo contagiados por los ritmos bolivianos

 





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