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    ORURO, 16 DE SEPTIEMBRE DE 2019

EDITORIAL

Arde la Chiquitania y el Amazonas

REDACCIÓN CENTRAL
EL FULGOR.com
ORURO
25 de agosto de 2019

timer 3 min. 24 seg.


 

Arde la Chiquitania boliviana y el Amazonas brasileño, el fuego destruye millones de hectáreas, arrasando a su paso no sólo con la flora sino con la rica fauna de ambas regiones.

El daño ocasionado en unos 20 días de fuego, según los expertos se podrá recuperar recién en 200 años.

De acuerdo a reportes oficiales, en Bolivia el fuego cuyo origen aún se investiga, aunque se supone que es el chaqueo, y los efectos del cambio climático, hasta hora, acabaron con 744.000 hectáreas, gran parte del bosque seco chiquitano, único en su especie del mundo.

En el Brasil, 71.500 focos de calor están devastando esa rica región que además de extraordinaria riqueza natural provee el 20 por ciento del oxígeno de todo el planeta.

El presidente brasileño Jair Bolsonaro acusó rápidamente a las Organizaciones No Gubernamentales (ONGs), de estar detrás del origen del fuego, aunque los defensores de la naturaleza, tienen otra opinión.

Los ecologistas brasileños dicen que el origen del infierno en el Amazonas, tiene como principal responsable a quienes pretenden expandir la frontera agrícola para sembrar más y a la minería que cada año devasta esa región.

En Bolivia, aunque no se lo dice abiertamente, tiene origen en los chaqueos o quema de bosque para habilitar tierras destinadas a la agricultura. El gobierno atribuye los incendios al calentamiento global que afecta a Bolivia como también a otros países, como Brasil.

Un reciente decreto gubernamental, autorizó la quema del bosque con el objetivo que pequeños grupos de colonos asentados en la región chiquitana, habiliten tierras para sembrar.

Los esfuerzos para apagar el fuego, hasta ahora no tuvieron el resultado esperado y el gobierno aprobó el alquiler de un avión tanquero con capacidad para cargar 115.000 litros de agua, para que ayude a sofocar definitivamente el fuego.

La práctica del chaqueo es ancestral y se la utiliza por los habitantes del oriente boliviano para limpiar el terreno de bosque, permitir el crecimiento de pasto nuevo o para sembrar.

Esta práctica es controlada por los mismos habitantes que con los años y los consejos de sus mayores, aprendieron a chaquear sin afectar al gran bosque.

Los habitantes del occidente que llegaron a la región, no conocen del manejo responsable del fuego.

En Oruro, se ha hecho práctica la quema de la totora que crece en el lago Uru Uru, cuya densa y negra humareda alarma desde hace varios días a los habitantes de la ciudad.

Se explica que antes que el lago se secara debido al cambio climático, las aguas se encargaban del cambio de la planta sin recurrir a la quema. Ahora, es preciso usar el fuego para la renovación.

Si bien es cierto que en el caso del oriente boliviano el chaqueo es una práctica ancestral, parece haber llegado la hora de terminar con ella, ya que, actualmente, existe tecnología moderna que, con el uso de maquinaria logra habilitar las tierras que se requieren para la siembra.

La deforestación, sin medida, sin control, está acabando con las reservas de flora y fauna y lo que es peor, de agua, que, según los expertos, tendrá un déficit mundial del 40 por ciento en el 2030.

En este momento urge unir esfuerzos y voluntades para apagar el incendio en la Chiquitania, iniciar de inmediato la reforestación y asumir medidas para acabar con el chaqueo. Mientras tanto, la solidaridad del occidente hacia los compatriotas del oriente no se deja esperar a través de varias campañas que recolectan los insumos que allí se necesitan. 

 




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