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    ORURO, 14 DE NOVIEMBRE DE 2019

EDITORIAL

Preservando las lenguas indígenas

REDACCIÓN CENTRAL
EL FULGOR.com
ORURO
11 de agosto de 2019

timer 2 min. 33 seg.


La milenaria nación Uru, que habita las tierras altas de Bolivia, en el departamento de Oruro, a orillas del lago Poopó, habla y preserva su idioma, el uru Chipaya, una de las 36 lenguas que la Constitución Política del Estado, reconoce.

La lengua cuyo origen se pierde en el tiempo, es hablada por unos 3.000 urus, que sobreviven en su territorio ancestralmente dedicados a la caza y a la pesca.

Las altas temperaturas que soporta la región debido al calentamiento global provocaron que el lago Poopó desaparezca, y aunque en los últimos meses el agua volvió al lago es tan poca que ya no sirve para el sustento de los Urus, lo que les obligó a emigrar en busca de mejores condiciones de vida.

Lo hacen especialmente los jóvenes que se dirigen a Chile o al norte argentino donde son absorbidos por la cultura de esos países.

Sin embargo, al volver a su territorio retoman sus costumbres, su cultura, que es conservada celosamente por los mayores que mantienen sus tradiciones y especialmente, su lengua.

Este 2019 fue declarado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), como el Año Internacional de las Lenguas Indígenas, por lo que el ministerio de Educación auspicio un encuentro nacional de lenguas indígenas, durante el cual se expusieron los esfuerzos que se efectúan para conservar el idioma Uru Chipaya y su cultura.

El pueblo Uru a través de su Instituto de Lengua Uru Chipaya está revitalizando su cultura y su idioma imprimiendo textos y realizando investigaciones que ayudan a cimentar los saberes ancestrales de este pueblo.

Una de las ventajas para que la cultura Uru se mantenga es su plena identificación con su cultura de la cual se sienten orgullosos pese a la migración a la que se vieron forzados a emprender.

De acuerdo a un atlas elaborado por la Organización de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), en América Latina existen 522 pueblos originarios y al menos 420 lenguas distintas, un 26 por ciento de estas, se encuentran en peligro de desaparecer.

Y aunque en casi todos los países de la región existen leyes que velan por el plurilingüismo y la preservación de las lenguas y los pueblos indígenas, son pocos las que las cumplen y sólo se quedan en el papel.

Los pueblos deben enfrentar la cruda realidad que muestra que sólo los mayores hablan el idioma mientras que los más jóvenes sólo la entienden, no la hablan, ni la transmiten a sus hijos.

Por eso, el encuentro propiciado por el ministerio de Educación tiene una importancia vital ya que preservando la lengua de los pueblos indígenas que habitan Bolivia, se protege también su cultura y su propia existencia.

 




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