• close
    ORURO, 22 DE SEPTIEMBRE DE 2019

Ni el frío los detiene, el éxodo venezolano se incrementa en Bolivia

Venezolanos cargados con billetes sin valor también llegan a Oruro

Su presencia es inconfundible, el acento en su manera de hablar los delata, son venezolanos. Están en lugares de alta concentración de gente, allá donde se puede comercializar alguna cosa, dulces, chocolates e incluso billetes de su país sin ningún valor. El FULGOR.com, los encontró en la feria de Oruro y conversó con ellos.

REDACCIÓN CENTRAL
EL FULGOR.com
ORURO
21 de julio de 2019

timer 6 min. 24 seg.


Billetes venezolanos que no tienen ningún valor salvo para los coleccionistas

Gusta llevarse un billete, una ayuda por favor, dama”, ofrece Jorge S., un administrador de empresas, que hace algunos meses salió de su natal Caracas para llegar al Perú y ahora se encuentra en Oruro, Bolivia, tratando de generar algunos recursos para enviarlos a su familia que dejó en un país ahogado por una crisis económica sin precedentes.

El joven caraqueño dejó su trabajo porque la empresa comercializadora cerró, ya no hubo que vender. Ahora se encuentra de paso en Oruro, donde el frío lo combate con ropa gruesa, un hábito nada propio de personas que viven a nivel del mar, en el Caribe, donde reina el sol y la playa.

El éxodo de venezolanos, que huyen de su país por hambre y en busca de trabajo a países vecinos y del Continente Sudamericano, comenzó en 2015 cuando la situación se puso difícil para su subsistencia y la de sus familias. Salieron al mundo a “buscarse la vida”, allá donde haya un resquicio de oportunidad y en este caso la Feria de Oruro les cayó bien.

Según la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), el éxodo de miles de venezolanos comenzó en 2015, cuando casi 700.000 venezolanos salieron de su país, lo que representa un 2,3% de su población total, para el 2017 esta cifra creció hasta más del doble, alcanzando el 5,4%, es decir más de un millón 421 personas y hasta diciembre del 2018, la cifra creció hasta 2,3 millones de venezolanos, un 7%. Cifras que no se detienen e incrementan día que pasa.

Entre ellos se encuentra solicitantes de asilo, refugiados? y migrantes económicos, aquellos que ya no tienen trabajo o nada que comer, y buscan una nueva oportunidad en diferentes países de la Región. ACNUR también evidencia que, en 2016, 27 000 venezolanos solicitaron asilo, los mismos que se incrementaron el 2017 a 111.600.

En la feria de Oruro

Según datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), del 2014 a marzo de 2018, habrían ingresado a Bolivia casi 25.600 ciudadanos venezolanos que pasan por Migración, sin contabilizar que algunos ingresos por los conductos no regulares, como los puestos fronterizos.

El hecho es que los venezolanos y venezolanas que dejan su país, prefieren asentarse en departamentos cálidos como Santa Cruz, Beni, Pando y no en regiones frías, como La Paz, Oruro y Potosí, una situación que con el paso del tiempo se va revirtiendo debido a las imperiosas necesidades por las que atraviesan.

“Migración nos corretea”

EL FULGOR.com, encontró a Jorge y su amigo Sebastián en plena Feria de Oruro, ofreciendo a los eventuales compradores billetes de diferentes cortes sin ningún valor en Bolivia y menos en Venezuela, donde la inflación acumulada hasta mediados de este año bordea el medio millón por ciento, una cifra impensable.

Tienen como 5.000 billetes, “Bolívares”, que si no tienen valor en su país, por lo menos aquí alguna que otra persona los compra por curiosidad para conocer la moneda de otro país, o bien le interesará a algún coleccionista de monedas y billetes del mundo.

Tanto Jorge como Sebastián, un profesional publicista, dicen que están en Bolivia en busca de mejores días para sus familias, que dejaron en Caracas, aunque las autoridades no colaboran mucho, pero si la gente que los ayuda con algunos pesos.

Los bolivianos solidarios compran los billetes

Migración nos persigue, no quiere que estemos acá vendiendo nuestros billetes venezolanos, los traemos a las personas para que los conozcan, estos billetes ya no tienen ningún valor económico, están devaluados, estos billetes que vendemos a la voluntad de las personas, los imprimieron el año 2000 en el Gobierno de Hugo Chávez, con él la situación era mejor que con Maduro”, dice con la mirada triste.

Su objetivo es llegar a Paraguay, donde pedirán permiso de permanencia, ya que en Bolivia apenas tienen 30 días para quedarse, caso contrario los deportan, tomando en cuenta que Bolivia no firmó el plan de acción para la respuesta a la migración venezolana, por tanto, el país se constituye en un país de paso y no de residencia final para los venezolanos.

En Venezuela yo trabajaba como administrador público, pero ahora trabajamos en lo que podemos, vendiendo los billetes que algún momento también se acabarán, pero por lo pronto todavía podemos enviar algo a nuestras familias”, dice Jorge, al mencionar que en Caracas dejó a la esposa, y dos hijos, uno de 11 y otro de 12 años, además de sus padres, personas mayores que no pueden estar saliendo de su país en busca de trabajo.

Ellos recientemente llegaron del Perú, un país que según expresa no los recibió bien, ya que ahí hay muchos venezolanos y la gente no los quiere a diferencia de Bolivia, donde todavía reciben apoyo.

El poco dinero que obtienen lo envía a su familia que quedó en Caracas

No quiere hablar de la situación política de su país, pero recuerda que antes estaban mejor con el extinto presidente Hugo Chávez, lo que no se repitió con el actual Nicolás Maduro, cuya administración ha sumido al país en el “hambre y la miseria”.

Yo no apoyo al presidente Maduro, la mayoría no lo apoya. Aunque aquí están bien".

Y como lo vemos muy abrigado, le preguntamos qué tal los trata el frio de Oruro, a lo que responde que es muy “fuerte”, ya que en Caracas el mínimo son 17 grados centígrados. “Aquí estamos a cero grados, es un cambio muy fuerte”, menciona.

Finalmente, dice que gracias a las Redes Sociales se puede comunicar con su familia todos los días, y que ellos caminan solos y no forman parte de ninguna comunidad venezolana en Bolivia, porque están de paso.

Con Sebastián compartimos alojamiento y comemos en la calle todos los días, la comida es extraña, pero es económica, nos alcanza para sobrevivir y generamos algo para mandarle a mi esposa, que es enfermera, y aunque la situación es fuerte y hay que sobrellevarla”, concluye Jorge, un venezolano de 32 años, que no pierde la fe.

 





ElFulgor.com © 2016-2019 Oruro, Bolivia