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    ORURO, 16 DE SEPTIEMBRE DE 2019

Los médicos piden ayuda a la población

Murió en el puesto del deber, el arenavirus mató al Dr. Vidales

Familiares, pacientes y amigos lo recuerdan con mucho cariño, y dicen que fue un excelente ser humano y gran profesional por el trato cálido que brindaba a sus pacientes. Su deceso a causa de este virus mortal ha puesto en alerta a las autoridades y personal de salud, que no temen exponer sus vidas.

REDACCIÓN
EL FULGOR.com
ORURO
14 de julio de 2019

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El mortal arenavirus

Ninguna imagen de televisión se transmitió del velorio y ni una sola fotografía circuló en los medios escritos, ni se filtró en las RRSS, respetando el pedido de su familia. La noche del miércoles 10, el olor a rosas y flores inundó el salón velatorio, ubicado en la Av. Bush de ciudad de La Paz, donde una pequeña urna de madera guardó los restos del Dr. Gustavo Vidales Mostajo, la tercera víctima del arenavirus. Sobre la urna una medalla, con una cinta con los colores de La Paz, verde con guindo, brilló y a su lado un trofeo de algún campeonato ganado junto a una polera del club de sus amores, The Strongest.

Sólo la foto del Dr. Vidales recibió a sus amigos y seres queridos, su mirada reflejaba serenidad y alegría, su foto destacaba en medio de un pequeño jardín de flores, predominantemente blancas; mientras los amigos que fueron a darle el último adiós comentaban “era un buen hombre y un profesional dedicado a sus pacientes, murió en el puesto del deber”.

La mañana del miércoles 10, los órganos internos del galeno dejaron de funcionar a raíz de una disfunción multiorgánica, su deceso fue oficializado por la Ministra de Salud, Gabriela Montaño, en una conferencia de prensa, junto al representante de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en Bolivia, Alfonso Tenorio, quien daba la penosa noticia, “muy triste al comunicar que a las 08.15 ha fallecido el doctor Gustavo Vidales,  según informe médico debido a una disfunción orgánica múltiple”.

El arenavirus había cobrado su tercera víctima, después que dos personas murieran por la misma causa en días pasados. El hecho conmocionó a la población boliviana y también puso en alerta al personal de salud, médicos, enfermeras, auxiliares y administrativos, cuya dirigencia reclamó de inmediato condiciones para cumplir con un trabajo bajo las medidas de seguridad necesarias, amenazando con el cierre de hospitales ante la supuesta falta de seguridad.

En voz del presidente del Colegio Médico de La Paz, Luis Larrea, la situación es insostenible, por lo que los médicos del país dijeron necesitar batas, guantes, botas y lentes de bioseguridad para desarrollar su trabajo. Ellos temen que la fiebre hemorrágica y que sería transmitida por roedores, pueda contagiarlos, entonces sus vidas correrían peligro.

“Exigimos que equipen los hospitales, exigimos los ocho mil ítems y exigimos que hasta el día lunes (la ministra de Salud, Gabriela Montaño) se siente a dialogar con los profesionales en salud; caso contrario, como hemos anunciado, vamos a ir cerrando hospital por hospital si no se tiene las condiciones”, advirtió el dirigente a los medios de comunicación, a los mismos que la Ministra Montaño pidió no entrar en elucubraciones sobre este delicado caso.

Según los informes médicos el arenavirus produce fiebre hemorrágica, con síntomas como dolor abdominal, cefalea y dolores musculares, es de rápida expansión en el cuerpo humano, que al no contar con defensas sucumbe ante esta enfermedad viéndose afectado por una disfunción orgánica múltiple, desembocando en el deceso de la persona infectada por el virus.

“Partió un gran amigo y colega, seguro se encuentra a la diestra de nuestro Dios, es el riesgo de nuestra profesión que la sociedad y nuestras autoridades no ven, es por eso que en otros países la profesión de médico es tan respetada, esa es la triste realidad del médico boliviano”, comentó miguel, amigo del Dr. Vidales, en su muro del Face.

Capilla ardiente del Dr. Gustavo Vidales.

El Gobierno pide calma

Por su parte, la Ministra de Salud, Gabriela Montaño, resiste los embates de la prensa y la dirigencia de trabajadores en salud, que no cesan en anunciar paros y hasta el cierre de hospitales en desmedro de los pacientes, que también se encuentran asustados por la presencia del arenavirus.

Y ante las amenazas del posible cierre de hospitales a causa de la inseguridad médica, Montaño calificó el anuncio como “humanamente inaceptable”. Observó que no se puede utilizar la muerte de un colega médico para justificar las medidas de presión del sector y adelantó que en los Centros médicos se están tomando medidas de bioseguridad nivel 4, el más alto, tratándose de un virus que ya ha cobrado la vida de tres personas.

“No lo entiendo, no lo puedo aceptar que se pueda utilizar la muerte de un colega médico para justificar otro tipo de situaciones que no tienen nada que ver con el manejo institucional, el manejo epidemiológico que se hace; justificar medidas de presión me parece inhumano”, dijo la autoridad. 

Y mientras las autoridades piden calma, la impotencia de los médicos desata en incertidumbre. El dirigente del Sindicato de Ramas Médicas de la Salud, Fernando Romero no pudo más y rompió en llanto en un canal de televisión, pidiendo ayuda a la población “yo pido a la población que nos ayude, así no podemos seguir, en cualquier rato algún otro colega puede morir”, dijo con la voz entrecortada.

El cuarto caso confirmado con el arenavirus, es el Dr. Marco Ortiz cuyo diagnóstico es reservado y él aún permanece en terapia intensiva en la Clínica Petrolera, donde recibe tratamiento médico.

Al respecto el director de la Clínica Petrolera, doctor Óscar Oliden informó a La Razón que en los últimos días el paciente tuvo “un problema renal”, por lo cual se consideró una diálisis para posibilitar el funcionamiento del riñón. “Lamentablemente el doctor Ortiz, el amigo, compañero y colega, en vez de mejorar está empeorando “, sostuvo el galeno.

Gabriela Montaño, ministra de Salud.

 





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